PETER THIEL, KAREN REICHARDT Y LA CESIÓN DE SOBERANÍA PARA EL NEGOCIO INMOBILIARIO
Por Daniel Symcha*
Junio 12, 2026
Existe una tensión permanente entre corporaciones y Estados por definir quién establece
las reglas de funcionamiento de la economía y la sociedad. Es una disputa por tres cosas
específicas: quién define las reglas, quién controla los recursos estratégicos y quién tiene
capacidad para orientar las decisiones colectivas de una sociedad. Esta disputa varía según
el país, la época histórica y la fortaleza de sus instituciones.
Un Estado-nación con baja calidad institucional que ve afectada su potestad tributaria,
su capacidad legislativa, su capacidad de ejercer soberanía, y su reconocimiento
internacional, genera un escenario de vulnerabilidad propicio para el desarrollo de las
capacidades de corporaciones, grupos económicos, actores financieros o incluso
potencias extranjeras las cuales van a influir sobre las decisiones públicas en detrimento
de los intereses nacionales mediante la construcción de redes de influencia política,
tecnológica e ideológica.
Cuando la Diputada Karen Reichardt, de La Libertad Avanza, en el Congreso nacional
afirmó "La propuesta es que vamos a privatizar para traer una economía real que tiene
que ver con la gente que va a invertir", la primera lectura que se hizo y se difundió por
redes sociales era una falta de capacidad de la legisladora al momento de expresarse,
pero no es así.
Las expresiones de Reichardt responden concreta y específicamente al concepto de
“Zonas de Empleo y Desarrollo Económico” (ZEDE) que impulsó Peter Thiel en
Honduras durante el gobierno de Juan Orlando Hernández y que para desarrollarlas se
dictaron reformas constitucionales y leyes especiales lo que en Argentina tiene
denominación de “Súper RIGI”.
Las ZEDE se presentan ante la opinión pública como una propuesta superadora de las
“Zonas Económicas Especiales” (ZEE) las cuales surgieron en varios países asiáticos,
especialmente en la República Popular China desde fines de la década de 1970, como
áreas delimitadas del territorio nacional donde se aplicaban regímenes regulatorios,
fiscales y aduaneros más flexibles que en el resto del país. Su objetivo principal era
atraer inversión extranjera, incorporar tecnología, fomentar las exportaciones y acelerar
procesos de industrialización y desarrollo económico.
Aunque gozaban de incentivos tributarios, facilidades para el comercio exterior y
procedimientos administrativos simplificados, las ZEE permanecían bajo la soberanía
plena del Estado nacional, fueron concebidas como herramientas de desarrollo
impulsadas y controladas por los propios Estados, sin transferir atributos esenciales de
soberanía a actores privados o extranjeros.
Las Zonas Económicas Especiales (ZEE) y las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico
(ZEDE) comparten el objetivo de atraer inversiones mediante incentivos regulatorios y
fiscales, pero difieren sustancialmente en su relación con la soberanía estatal.
Las ZEDE hondureñas, impulsadas por Peter Thiel, fueron concebidas con un grado
mucho mayor de autonomía institucional, incluyendo facultades para establecer marcos
regulatorios propios, estructuras administrativas diferenciadas y mecanismos especiales
de resolución de controversias siguiendo el esquema de la British East India Company y
de la Dutch East India Company que en algunos lugares llegaron a ejercer funciones que
hoy consideraríamos propias de un Estado. Otros ejemplos fueron Hong Kong, el canal
de Panamá, la Liga Hanseática como así también las ciudades libres y los enclaves
comerciales medievales.
El caso hondureño terminó con un juicio por más de U$S 10.000 millones ya que al
cambiar el signo político del mando de gobierno se derogaron las normativas que
favorecían la cesión de soberanía por lo cual Thiel inició las acciones legales sin haber
desarrollado inversiones significativas.
Argentina en el marco de un modelo de concentración de renta financiera, fuga y
endeudamiento, cesión de soberanía, debilitamiento de la estructura estatal de
regulación y control y baja calidad institucional, está siguiendo los mismos pasos que
Honduras y por ende desde una perspectiva comparada, culminará de la misma forma
ante el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones)
institución cooperativa multinacional perteneciente al Banco Mundial cuyo mayor
inversor es EEUU, nación con la cual Thiel tiene sus principales negocios mediante sus
organizaciones Founders Fund, Thiel Capital y Palantir Technologies.
En el ámbito de la inteligencia estratégica nacional, la prospectiva consiste en analizar
tendencias, riesgos, oportunidades y posibles cambios para preparar al Estado frente a
distintos escenarios futuros. Existen distintos futuros posibles y las decisiones que se
toman hoy influyen concretamente en cuál de ellos terminará materializándose el día de
mañana en beneficio o detrimento de nuestra Nación. En palabras del filósofo y político
francés, Gastón Berguer: «El futuro no se prevé, se construye».


