“Para destruir la ciencia alcanza con quitarle los fondos”
Entrevista a Adrián Paenza, doctor en ciencias matemáticas, periodista y divulgador científico.
Por Nadia Luna
Agencia TSS – Si la situación del sistema científico argentino fuera un gran acertijo a resolver, una forma de plantearlo podría ser la siguiente: un grupo de personas comienza a andar por un camino en cuya partida está escrito “0,4%/2002” y, en la llegada, “1%/X”, en referencia al porcentaje del PBI invertido en ciencia cada año. En el camino, los jugadores van resolviendo diversos problemas, como salvar una posición orbital a punto de perderse con la fabricación de un satélite de telecomunicaciones. Más de una década después, el sendero parece llevar de nuevo al punto de partida. La pregunta es: ¿Qué fichas habría que jugar para retornar al sendero hacia ese 1% del PBI dedicado a ciencia y tecnología, una meta fundacional para cualquier país que aspire a ser considerado desarrollado?
“El problema es que el Gobierno no quiere jugar este juego. No es que tratan y les sale mal. Entonces, no hay camino posible porque no quieren llegar ahí”, dice Adrián Paenza, en entrevista con TSS. Acaba de sentarse en un bar porteño de Palermo en medio de las jornadas maratónicas de actividades que se suceden cada vez que vuelve a la Argentina. No se queja: “Yo disfruto de lo que hago y eso es un privilegio muy grande”, afirma.
Paenza es doctor en Ciencias Matemáticas, periodista y divulgador científico. Trabajó en las radios más importantes del país, en los cinco canales de aire y en señales de cable como Encuentro e Infinito. Sus libros de divulgación “Matemática… ¿estás ahí?” tuvieron éxito internacional y fueron traducidos a varios idiomas. Tiene diversos reconocimientos por su multifacética labor, entre ellos, el Premio Konex de Platino 2007 en Divulgación Científica; cuatro Martín Fierro; y el Premio Leelavati 2014 de la Unión Matemática Internacional, por “su decisiva contribución en el cambio de mentalidad de todo un país sobre el modo en que las matemáticas son percibidas en la vida real”. También es miembro del Grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA), una de las primeras agrupaciones de científicos conformadas frente a las medidas de reducción presupuestaria en ciencia y tecnología impulsadas por el Gobierno. Desde hace años vive en Estados Unidos, pero siempre está pendiente de lo que sucede en la Argentina.
¿Qué herramientas tiene la comunidad científica, y la sociedad en general, para volver a impulsar la ciencia y la tecnología como uno de los ejes del desarrollo?
Hay que votar y sacar a quienes están en el Gobierno. Salvo que pensemos que pueden cambiar de idea. Es gente conservadora, neoliberal, que no quiere ciencia producida en la Argentina aunque nunca lo van a decir. La diferencia con el modelo anterior, con todas sus imperfecciones, es que había un grupo de personas a las que les interesaba el Estado, que apuntaba a desarrollar la industria nacional, a producir vacunas, fabricar satélites y tener sistemas de radares hechos acá. Tampoco se puede hacer todo porque el dinero no es infinito. Es necesario pensar qué necesitamos hacer, cuáles son las prioridades, qué recursos naturales tenemos, qué cosas se pueden fabricar y cuáles importar, y para eso no está mal tener socios estratégicos. En cambio, en este modelo, si ellos pudieran hacer desaparecer el Estado, lo harían. Un razonamiento es: “¿Para qué investigar acá si afuera hay otros que están investigando por nosotros?”.
¿Los proyectos de ley que se propusieron para aumentar el presupuesto en el área podrían ser una herramienta de resistencia?
Sí, pero el Congreso está en manos del Gobierno. El debate se puede dar pero hay cosas que requieren de la modificación de quiénes son los que conducen, porque son ellos los que establecen las políticas públicas. Esto fue votado por la gente así que, al menos por un par de años más, hay que tratar de sentar las bases para modificar eso y ganar las elecciones la próxima vez; o lograr modificaciones en la estructura del Congreso de manera que las dos Cámaras puedan sancionar leyes que fuercen al Ejecutivo a tener que implementarlas o a vetarlas, lo que implicaría ir en contra de la mayoría. Hay que tomar conciencia de lo que había antes y entender que no es algo que estuvo o va a estar siempre. Hemos vuelto 50 casilleros para atrás, como en el ludo. En vez de discutir cuáles son los proyectos para el país estamos hablando de cómo pagarle a la gente.
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Fuente Nodal

