Las señales de Lula

VisiónPaís/ abril 17, 2018/ Sin categoría

El escenario político del Brasil ha dado un paso más hacia la profundización de su crisis al concretarse la detención de Lula da Silva, quien es un actor imprescindible para superar las crisis que atraviesa a todo el régimen político del vecino país. Lula gobernó del 2003 al 2011 articulando, desde su realismo político, libertad de mercado y progresismo.

Por Ricardo Rouvier*

(para La Tecl@ Eñe)

 

1 – La lección de Lula

El escenario político del Brasil ha dado un paso más hacia la profundización de su crisis al concretar la detención de Lula da Silva que, además de ser un líder opositor, es un actor imprescindible para superar las dificultades que abarca a todo el régimen político del vecino país, con un gobierno liderado por el Presidente Temer que no supera el 3% de popularidad y que es acusado, con evidencias palpables y no como el líder del PT, de corrupción. Pero Temer tiene un apoyo en el Congreso que no tuvo Dilma y la economía ha empezado, desde hace un par de años, a dejar de caer y luego a recuperarse levemente. Se espera para este año un incremento del PBI del 2,4% y se prevé que esto estimule a la ciudadanía a convivir con las reglas del malherido régimen democrático, faltando pocos meses para las elecciones.

Hoy no sabemos qué pasará en los próximos días con Lula y escribimos con el temor de que cada afirmación pueda perder su verosimilitud en pocas horas. El paso siguiente a la detención, y tan temido, es que Lula no pueda ser candidato. Considerando que hoy tiene un 36% de intención de voto que lo coloca por encima de los otros precandidatos, su proscripción generaría una gran incertidumbre electoral y una reconfiguración de las fuerzas políticas. Existe una voz creciente en las zonas urbanas y que empiezan a manifestarse por el “que se vayan todos”, es más, aparecieron algunos grupos que se expresaron a favor de la dictadura militar pasada.

Sería un error interpretar que la polarización de la sociedad brasileña está nutrida sólo de política partidaria, de derecha, de centro o de izquierda. Una fracción importante del Brasil está harta de la política, donde el espacio público está ocupado por las grandes corporaciones que viven la política como si fuera una entidad financiera y los partidos políticos son plazos fijos para invertir. Mientras el dispositivo de los grandes medios funcione como un culebrón por día que mantiene a los ciudadanos lejos de sus responsabilidades, viviendo la vida de los otros.

Brasil es una parte importante del escenario internacional y de la región, más por su volumen que por su capacidad de daño hacia los otras naciones. Se constituye en un actor al lado de los protagonistas hegemónicos, aunque en los últimos años ha declinado su peso en razón  de la crisis económica, la desaceleración del BRICS y un estado institucional azotado por la corrupción real.

El vacío que la política profesional deja, ya sea por su inacción o por la incredulidad que provoca su arbitrariedad, es ocupado por algunos jueces que, como sheriffs recién llegados a la comarca, reproducen la propia inequidad en la aplicación de la ley. La cantidad y calificación de delitos del Presidente, Ministros, Gobernadores  y Legisladores en ejercicio muestra la amplitud del abismo que se abre a la política.

*Lic. en Sociología. Dr. en Psicología Social. Profesor Universitario. Titular de R.Rouvier & Asociados.

La nota completa AQUÍ

Fuente: La Tecl@ Eñe
Compartir esta entrada