¿Ciertas actitudes confusas?
Por Alejandro Ippolito
Como para comprender un poco mejor ciertas actitudes confusas, como el reciente abrazo cariñoso entre Macri y el gobernador electo de Córdoba, Juan Schiaretti.
Algunos no entendíamos por qué Macri ganó con el 70% de los votos en Córdoba. Debemos
recordar entonces que Macri fue empleador de De la Sota, quien junto a José Octavio Bordón
y Carlos Grosso se desempeñaba como abogado de Socma.
Allá por los albores de la joven democracia, cuando había sido elegido presidente Raúl
Alfonsín, Franco Macri dijo en algún reportaje:
“Pensé que para que el peronismo pudiera integrarse al país era necesario que se renovara
el viejo peronismo, entonces decidí apoyar jóvenes políticos que por su calidad moral, por
su inteligencia, por su modernidad prometían para el futuro y constituyeron el que se llamó
peronismo renovador. En ese momento fue evidente mi apoyo a ellos, que fue el apoyo a
Grosso, a Bordón, a De la Sota”.
Ni bien Carlos Menem asumió la presidencia, nombró como intendente de la Ciudad de
Buenos Aires, al abogado de Socma: Carlos Grosso. Su primera medida fue renegociar el
contrato de la basura con la empresa Manliba del grupo Macri, donde aceptó pagar una
millonaria deuda de 68 millones de dólares que reclamaba la empresa de su ex patrón y
extender su concesión. Es decir que TODOS le pagamos 68 palos verdes a Macri porque puso
a su abogado como intendente.
Con el financiamiento del Grupo Macri, De la Sota accedió a la gobernación de Córdoba
durante varios años y los negocios con Macri, IECSA, ODEBRECHT, siempre fueron una
constante. Por lo que todos los cordobeses también estuvieron financiando a Macri desde los
años 90.
En 2001, De la Sota hizo lobby por la exportación de carne vacuna, sin decir que Macri
acababa de comprar por 2 millones de dólares el 60% del frigorífico Estancias del Sur para
exportar carne precocida a Europa. Mientras se fugaban dólares del país, en noviembre de
2001, le dio a IECSA que entonces era de Franco Macri, la construcción de 120 escuelas por
94 millones de pesos /dólares. La obra fue financiada por el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID) pero ni bien se adjudicó, el contrato con IECSA-Electroingeniería tuvo un
reajuste del 154% y se elevó a 239 millones de pesos.
Entre otras muchas concesiones y licitaciones que De la Sota le dio a Macri, su empleador,
figura la Autopista Córdoba-Rosario, adjudicada por De la Sota mediante el decreto 354/14 en
julio del 2014.
Lo más interesante, es la obra adjudicada por De la Sota a la sociedad de IECSA, con dos
empresas, la brasileña Andrade Gutierrez y Britos, propiedad del operador delasotista Horacio
Miró, se adjudicó el tendido de 1.700 kilómetros de gasoductos troncales en el interior
cordobés. Miró está investigado hoy en el LAVA JATO por ser el que llevó la valija con la coima.
Y como todo tiene que ver con todo, también hay que ver cómo Macri y De la Sota (en
realidad, Schiaretti , pero es lo mismo como se explica más adelante) vaciaron ANSES.
Cuando te digan que no hay plata en ANSES, acordate que MACRI y DE LA SOTA la
saquearon. “Luego de que la adjudicación se cayera tres veces por falta de financiamiento
(la obra debía ejecutarse con fondos privados), el gobierno de Córdoba le pidió un crédito a
la ANSES para que Odebrecht comience con los trabajos. Fue un enjuague financiero porque
la provincia le debía a la ANSES unos 400 millones de dólares por una obra que había
realizado en Electroingeniería y Siemens. Entonces trocaron esa deuda. El gobierno de Macri
la condonó y a la vez le permitió adquirir una nueva deuda. El gran perdedor de toda esta
maniobra fue la ANSES”, explicaba el periodista cordobés Lázaro Llorens.
Les roban las pensiones a los discapacitados para hacerse millonarios ellos, no fue un error,
están vaciando ANSES para enriquecerse aún más.
La relación de Macri con Juan Schiaretti, viene de la misma época: recibido de Contador en la
Universidad de Córdoba, se exilió en San Pablo , Brasil. Allí fue cobijado por Franco Macri que
le dio un puesto en FIAT Brasil. En los años 90, Mauricio Macri, como presidente de Sociedad
Europea de Vehículos en Latinoamérica- SEVEL, se dedicaba al rubro automotriz, como
representante de Fiat y Peugeot. Su padre y su tío, Jorge Blanco Villegas, eran socios y fueron
procesados por evasión fiscal y contrabando de unos 13 mil vehículos con perjuicios para el
Estado por 450 millones de pesos dólares.
Usted se preguntará qué tuvo que ver Schiaretti, de Fiat Brasil, con los delitos cometidos en
Uruguay por los Macri y su pariente. Pues bien, en los años 90, lejos del carapintadurismo y la
dictadura, Schiaretti volvió al país, y Macri lo hizo colocar en la Secretaria de Industria y
Comercio de la Nación de Carlos Menem en 1991. El decreto 2677/91, firmado por Menem y
Cavallo (su benefactor desde la Fundación Mediterránea a la que pertenecía Schiaretti) lo
colocaba como guardián del “reordenamiento y regulación de la industria automotriz”
(recordemos los negocios de los Macri con la cordobesa Renault ).
Es decir, Macri puso al frente del ente que debía controlar los negocios de importación de
autopartes y automóviles a su hombre, Juan Schiaretti, justamente para que no lo controle.
Para que Macri pudiera contrabandear, Schiaretti tuvo que ser cómplice. ¿Cómo no se van a
abrazar tiernamente dos viejos compinches de tropelías? Son socios desde los años 80.
Treinta años de negocios juntos. No existe el uno sin el otro.
Los abogados de Macri en la causa por contrabando, esa en la que le salvaron el pellejo los
jueces de la Corte menemista, eran Ricardo Gil Lavedra, ex procurador de la Corte de Videla,
que miró para otro lado cuando Cavallo estatizó la deuda de los Macri y los Blanco Villegas en
1981, mientras Schiaretti era vicepresidente de Fiat Brasil – además de mirar para otro lado
mientras secuestraban, torturaban y mataban gente.
Como para cerrar es pertinente señalar que el otro abogado de Macri en la causa de
contrabando, era Alejandro Carrió, abogado de Clarín y primo de Elisa Carrió.

