UNA PREGUNTA
Por Viviana Britos
Septiembre 7, 2026
Una pregunta que ronda mi cabeza, se desliza a mi garganta y llega a mi pecho como un grito ahogado. ¿Qué nos ha pasado?
Leo y escucho infinidad de posibles respuestas. Quizás todas sean ciertas, la historia lo dirá. A veces imagino esas páginas de los libros, tratando de relatar lo que nos ocurre aquí y ahora.
Nada más real que la palabra que hoy se usa entre los jóvenes: “cringe”.
Es una expresión que se utiliza para describir situaciones que generan incomodidad o vergüenza ajena. Proviene del inglés y originalmente significa encogerse, hacerse pequeño (físicamente o emocionalmente) por vergüenza, incomodidad o pena ajena. En español coloquial, se usa sobre todo para describir situaciones, actitudes o personas que provocan esa vergüenza ajena o incomodidad intensa. (La Nación – 16 de junio de 2025)
Ese sentimiento de vergüenza ajena se acrecienta todos los días, al escuchar a nuestro representante en todos lados: cadena nacional, colegios, conferencias en nuestro país y en el exterior.
No me basta con “fingir demencia”.
Se escucha en muchas ocasiones esta frase, son raras las frases que se ponen de moda, empiezan a circular, se reproducen sin paternidades ni complejos, incluso sin saber bien qué significan, quizás porque sus significados son múltiples, y el sentido va cambiando. “Fingir demencia” no deja de ser una frase viscosa, supone que la demencia puede ser episódica y hasta voluntaria, cuestión que claramente no comparte ningún criterio médico ni científico, por lo tanto, se trataría de una frase de la psicología profunda de la sinrazón y la gracia divina. Es una forma de anoticiar al otro que estamos atentos al contexto que nos circunda pero que en ese marasmo lleva a una pleamar tal que preferiríamos no saber nada del mismo. Por tanto, bajamos el dimer (regularidad de la intensidad) y nos hacemos los otarios con la realidad. (Página 12 – 18 de abril de 2024)
Para todo parece que hay un concepto que explique nuestra conducta.
Pero saben que, yo también tengo un concepto un poco más antiguo: No insulten mi inteligencia:
Insultar la inteligencia significa decir o hacer algo tan obvio, falso o absurdo que se considera una falta de respeto hacia la capacidad de pensar y razonar de los demás.
Que implica:
- Subestimar al otro: Presumir que la otra persona va a creer una mentira evidente o un argumento sin sentido.
- Falta de respeto: Tratar al oyente como si no tuviera criterio para discernir la verdad o la lógica.
- Justificaciones absurdas: Dar explicaciones imposibles para ocultar un error evidente o un engaño. (Huelva información – 01 de diciembre 2018)
