UN TENOR Y UN TEATRO CON HISTORIA EN BRAGADO

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Centro Cultural Florencio Constantino

La columna de Cultura de María Macaya

Septiembre 6, 2026

A poco más de 200 km desde la Capital Federal se encuentra la ciudad de Bragado, en la provincia de Buenos Aires, ciudad en la que pasé muchas estadías durante mi infancia en la casa de mis abuelos.

Sobre la calle Belgrano, frente a la plaza 25 de Mayo, se encuentra el hoy Centro Cultural Florencio Constantino.

Florencio Constantino

Florencio Constantino fue un tenor vasco nacido en 1868. Trabajó de obrero metalúrgico. herrero, mecánico naval y maquinista ferroviario. A los 21 años de edad llegó a Argentina. Trabajó en algunas ciudades de la provincia de Buenos Aires hasta que se radicó en Bragado, ciudad en la
que vivió 6 años.

A Constantino le gustaba cantar. Solía concurrir a fondas, pulperías, celebraciones, lo que lo convirtió en un cantor muy popular.

El Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor León Aneiros quedó impresionado al verlo cantar en las fiestas patronales del 30 de agosto de 1903 y le sugierió a Constantino que vaya a estudiar a Buenos Aires.

Vendió sus elementos de trabajo, su casa y se trasladó con su familia a Buenos Aires. Con gran sacrificio llevó a cabo su cometido.

Debutó en el Teatro Solís de Montevideo, actuó en el Teatro Odeón de Buenos Aires y en el Argentino de La Plata.

Años más tarde se convirtió en la figura de la lírica en Europa. Luego de realizar con gran éxito presentaciones y giras por distintos países, llegó a Buenos Aires en 1911 para actuar en el Teatro Colón.

Ese año Florencio Constantino regresó a Bragado con gran recibimiento.

Ofreció conciertos a beneficio. allí y otras ciudades. Agradecido declaró en una entrevista “Yo también he sido pobre, muy pobre en este país de mi adopción cariñosa y de mis mejores triunfos y si la voz sirve para mitigar las penas de los pobres, me tendrán siempre dispuesto a cantar para aliviar las penas”, demostrando así su generosidad.

Compró un edificio para demoler y construir un teatro que inicia inmediatamente con una inversión extraordinaria,
Allí se construyó, en un año, el Teatro Constantino. Constaba de planta baja y dos pisos, tenía 7 palcos, 560 butacas, 180 tertulias, 350 cazuelas, 380 asientos de paraíso, un gran restaurant, confitería, un sótano para patinar, un salón de billares. En el mismo edificio, para el Club Social se
construyeron 16 dependencias y un gran salón para bailes y recepciones.

Se inauguró el 25 de noviembre de 1912 donde se representó la ópera «La Boheme», de Puccini, con una compañía que trajo Constantino, y una apertura a cargo del Secretario de la Municipalidad Enrique P. Maroni (autor de la Letra Si Supieras de la Cumparsita que inmortalizó Carlos Gardel al grabarla) con 2100 asistentes de público de distintas ciudades y repercusión periodística en los principales diarios del país.

Constantino, que además de realizar esta enorme inversión compró en EE UU el telón, las butacas, luces y un piano de cola, dijo: “En el Bragado, tierra de mis luchas primeras planté mis tiendas de artista, edificando un teatro para que los amigos que fueron de mi desgracia, lo sean también de mi ventura”.

Repartió 400 entradas para que los escolares vayan gratis a las funciones de ópera hasta el 9 de diciembre, porque pensaba en el porvenir de los jóvenes: “Quiero que cultiven el arte, pues el arte los engrandece, tal vez de alguno de ellos nazca un artista que haga honor a su patria”.

El teatro no era un negocio sustentable, fue rematado, luego comprado en 1933 por la familia Ossemani que le da nueva vida contratando a las principales compañías teatrales, conjuntos musicales, famosos solistas (desde Carlos Gardel a Mercedes Sosa), coros, y exhibición de cine,
hasta que en 1979 se derrumba una parte de la fachada y se ordena su demolición. Un grupo de vecinos se opone a ello y se logra salvar la sala, de elogiada acústica, quedando bajo el dominio de la Municipalidad.

Muchos años pasaron hasta que con fondos nacionales, un proyecto integral de la Facultad de Arquitectura de la UBA más otro para la fachada que se concretó por un Concurso, lo transforma en el moderno Centro Cultural Florencio Constantino que es hoy, un siglo después que el artista y el hombre de gran corazón le hiciera semejante regalo al pueblo que lo acogió en sus primeros años de andanzas y donde descubrió su vocación.

Finalmente durante la gestión de la ex Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner en el año 2012, cien años después, quedó inaugurado el Centro Cultural Florencio Constantino.

Este consagrado tenor falleció en México en noviembre de 1919. Sus restos fueron repatriados a la Argentina. Se encuentran en Bragado, ciudad que lo recibió con amor.

Fuente lavozdebragado.com.ar. Orlando Costa.
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