«Googleá misoprostol”: reflexiones sobre el aborto legal en Argentina

VisiónPaís/ agosto 13, 2018/ Sin categoría

La legalización del aborto pasó de ser un problema de salud pública hacia una experiencia de politización y el reclamo de derechos sobre nuestros cuerpos.

Por Natalia D. García*

La construcción del debate en las bases dejó entrever la confrontación entre la realidad de las calles y la de los poderes formales o reales. Este movimiento junto con iniciativas como el NiUnaMenos constituye un nuevo tipo de subjetivación política intergeneracional y feminista, que al mismo tiempo atraviesa las tradicionales formas de lucha (sindical, universitaria, de organizaciones sociales) dando una nueva forma a los modelos clásicos de participación democrática en Argentina.

Lo que se discutió el miércoles en la cámara de Senadores es aborto legal o aborto ilícito. La Argentina quedó afuera, al menos por ahora, de aprobar una ley que dejara de hacer de la interrupción voluntaria del embarazo una práctica ilícita e ilegal. El aborto seguirá siendo una práctica ilegal, salvo para los casos en los que la mujer corriera peligro de muerte, la embarazada no tuviera pleno uso de sus facultades mentales o el embarazo fuera producto de una violación. La legislación desde 1921, prevé penas de uno a cuatro años para quien decida interrumpir su embarazo.

La Argentina que es un país pionero a nivel internacional en temas de derechos humanos, tiene una amplia diversidad cultural y aprobó el matrimonio igualitario. Sin embargo, hay un gran contraste entre la realidad de las grandes ciudades como Buenos Aires y las provincias del interior del país, los colectivos igualitarios encuentran grandes dificultades para manifestarse, allí donde la iglesia presiona para que no haya educación sexual, los gobiernos presionan para que no haya militancia social, ni juvenil, y donde la espiral del silencio resulta impenetrable cuando de género se trata.

El proyecto de ley al mismo tiempo que marcó un hito en la política argentina por el alto nivel de compromiso y participación ciudadano, también marcó un contraste por la falta de independencia de la cámara alta frente a las presiones de la ortodoxia religiosa.

El debate servirá para prestar más atención a las promesas políticas a la hora de votar y para conocer las constricciones y funcionamiento de cada cámara. De cara a las próximas elecciones, servirá para saber quiénes y cómo votan cada ley. La postura sobre los temas que afectan a las mujeres será un tópico que ya no podrán estar ausentes de las plataformas partidarias.

*Estudiante de Ciencia Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Colabora en el área de investigación del  Instituto Nacional de Investigaciones históricas Juan Manuel de Rosas.

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