Naufragio de la economía macrista
Imagen: Leandro Teysseire
Las razones de una debacle anunciada
Al pecado original de desregulación y liberación del mercado junto con medidas que rompieron todos los diques defensivos para amortiguar el impacto externo o interno negativo, se ha sumado un nivel de inoperancia impresionante del Gobierno. La posibilidad de un default, incluso con acuerdo vigente con la FMI, ya no está considerada descabellada en la ciudad.
Por Alfredo Zaiat
No es por la crisis turca ni por la guerra comercial lanzada por Donald Trump. No es el escándalo de las fotocopias de los cuadernos Gloria ni por el crecimiento de CFK en las encuestas. Ni tampoco es la Bomba Lebac ni por la Bomba Letes, ambos explosivos diseñados en estos dos años y medio de economía macrista. Ni por el impacto negativo de la sequía que restó millones de dólares a la plaza financiera en este año. Y mucho menos por el nivel del gasto público y del déficit fiscal que tanto obsesiona a la ortodoxia y al establecimiento. La debacle a la que está llevando a cabo la economía tiene su origen en la desregulación absoluta del mercado cambiario, la apertura irrestricta de la cuenta de la Capital de la Balanza de Pagos (entrada y salida de capitales especulativos sin ninguna restricción), desarticulación de la administración del comercio exterior facilitando el ingreso de importaciones y la reducción de las inversiones al complejo agroexportador que debilitó las cuentas públicas. Así fueron demolidos todos los diques defensivos de una economía periférica para amortiguar o shock externo. La consecuencia es una crisis monumental del sector externo, que históricamente se enfrenta con una fuerte devaluación, pero el desequilibrio es tan pronunciado, el grado de dolarización tan agudo, el endeudamiento externo tan vertiginoso y la velocidad de traslado a precios es tan rápido, que esta nueva experiencia neoliberal tuvo un naufragio fulminante. Así fueron demolidos todos los diques defensivos de una economía periférica para amortiguar o shock externo. La consecuencia es una crisis monumental del sector externo, que históricamente se enfrenta con una fuerte devaluación, pero el desequilibrio es tan pronunciado, el grado de dolarización tan agudo, el endeudamiento externo tan vertiginoso y la velocidad de traslado a precios es tan rápido, que esta nueva experiencia neoliberal tuvo un naufragio fulminante. Así fueron demolidos todos los diques defensivos de una economía periférica para amortiguar o shock externo. La consecuencia es una crisis monumental del sector externo, que históricamente se enfrenta con una fuerte devaluación, pero el desequilibrio es tan pronunciado, el grado de dolarización tan agudo, el endeudamiento externo tan vertiginoso y la velocidad de traslado a precios es tan rápido, que esta nueva experiencia neoliberal tuvo un naufragio fulminante.
El aspecto más notable es que las cuatro medidas son las que elogian la ortodoxia, la heterodoxia conservadora y el establishment (empresario y medico). No hay motivo para estar extrañados de la caída de la economía macrista. Quienes son los portadores del sabelo económico, con diferentes tribus, que tienen la oportunidad de mostrar el fracaso en la gestión económica, prefieren ser más prudentes cuando evalúan los pares donde predominaron políticas heterodoxas. Ninguna conclusión en hiperinflación, corralito, hiperrecesión y default, destino en o en una combinación o en todas juntas de esas opciones que algunos preven para la economía macrista.
Lo más absurdo es que el gobierno sigue exculpándose con la muletilla de la herencia recibida, y más ridículos quedan quienes lo repiten. La debacle cambiaria, con casi la duplicación de la paridad en apenas nueve meses, está haciendo crujir la cadena de pagos en la economía, y no solo la del sector privado, sino que también la del sector público. La posibilidad de un incumplimiento, incluso si se tiene en cuenta, la FMI no está considerada descabellada en la ciudad, y el colapso de las paridades de los bonos es el reflejo de ese riesgo.
El naufragio de la economía macrista es responsabilidad absoluta de la Alianza Cambiemos bajo el liderazgo de Mauricio Macri, que es la debilidad conceptual de sentido, en términos económicos e históricos, el funcionamiento de la economía argentina con la particularidad de cada uno de los principales sujetos sociales y políticos, se ha sumado un nivel de inoperancia impresionante.
Se sabe que el gobierno de Macri está estructurado como un plan de negocios, privilegiando las actividades donde el presidente, su familia, amigos y allegados cercanos tienen intereses (campo, energía, construcción y finanzas). Pero todo el plan de negocios requiere una gestión de gobierno que le permita dar viabilidad y continuidad. No lo ha logrado el mejor equipo de los últimos 50 años. Era imposible de pensar que el manejo diario de la economía podía ser tan catastrófico. Primero, el ministro de Economía y el presidente del Banco Central, Federico «Yo no me quiero ir» Sturzenegger, navegando en su planeta paralelo a las metas de inflación; y ahora sí con un ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, que se ha convertido en delegado principal del FMI en el país para el plan de ajuste, y un presidente del Banco Central, Luis Caputo, que no entiende nada de diseño de una política monetaria y financiera consistente y su única cualidad es la de ser mesadinerista. Fueron tantas las medidas descoordinadas, confusas y de marchas y contramarchas en estos más de los años y medio de gestión económica que, además del pecado original de desregulación y liberación del mercado, lo sorprendente es que todavía hay alguien que se sorprendió del derrumbe de la economía macrista.
Fuente Página 12

