“Yo me quiero ir todos los años de viaje a Punta del Este…»

VisiónPaís/ enero 2, 2019/ Sin categoría

Por Alejandro Ippolito

¿Se acuerdan de las marchas VIP? ¡Qué tiempos aquellos en que los reclamos eran por ganancias y no por las pérdidas!

Hoy rescaté para todos ustedes la voz encendida de este muchacho sufriente, víctima de la
shhheeegua que no lo dejaba ir a de vacaciones a Uruguay como él tanto añoraba. Esos eran
reclamos sociales y no las pavadas de ahora por trabajo o por los discapacitados sin cobertura o los
jubilados sin remedios ni recursos. El desgarrador testimonio de este pobre muchacho, desfigurado
de dolor ante las cámaras, es más que contundente y conmueve hasta al más insensible de los
seres.
“Yo me quiero ir todos los años de viaje a Punta del Este y esta
negra de mierda no me deja”
No creo que resulte necesario aclarar que con “negra de mierda” se refería a la entonces presidente,
Cristina Fernández. En esas manifestaciones donde se reunía lo más rancio de la cofradía oligarca
argentina, se exteriorizaban con absoluta libertad las barbaridades más inquietantes, se ponderaba
a Videla, se exponía la ignorancia endémica de una clase “alta” decadente y xenófoba, se
desencajaban los rostros y se inyectaban las miradas de odio ante el ya insipiente término
“populismo”. Personajes con ropas de marca y la ya clásica modulación distorsionada al hablar que tan bien maneja el actual presidente, Mauricio Macri, como si un kilo de papas poblara sus fauces,
se violentaban frente a las cámaras, pedían la cárcel en el mejor de los casos para la “ladrona
atorranta” y también la muerte por si acaso.
Ese ayer nos explica este presente que vivimos. Muchos idiotizados por los medios quisieron
pertenecer a esa clase de indignados, porque eran más elegantes que los piqueteros, porque no les
gustaba sentirse parte de la “negrada” a la que se referían los representantes y guardianes de la democracia y la República. Esa ponderación de los mediocres los llevó a sumarse, aunque sea de
manera imaginaria, a esa clase de gente linda, elegante, con alcurnia y abolengo. Esos
manifestantes hablaban de ellos, los negros cabeza, con desprecio y furia, pero no se sintieron
tocados, esquivaron el insulto sumándose con su voto al discurso de los conservadores y de esa
forma sintieron que se subían a un Mercedes por un rato, aunque después regresó a su forma la
calabaza y se quedaron sentados en su piso de tierra.
Revisar aquellas “marchas VIP” es comprender de manera descarnada el día de hoy.


Pero el tema central, el que nos preocupa de verdad, es que de todas maneras y con este gobierno
que el pibe cacerolero votó…tampoco se puede ir a Punta del Este. Una pena.

Los fotomontajes corresponden a Adi Posito.
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