Un discurso “Zona de Confort”

VisiónPaís/ abril 9, 2018/ Sin categoría

Por Carlos Caramello*

Carita feliz. Un emoji. “No seas tan mala”, una apelación casi adolescente. Y el escándalo. Gritos. Acusaciones de misoginia. Rostros desfigurados por la exaltación o la rabia. Y el ministro haciendo mutis por el foro con la complicidad de un senador que, se supone opositor, pero evidencia respeto reverencial por el verdadero poder: ese Poder que no está en esa comisión bicameral, ni en ninguna de las Cámaras del Congreso de la Nación, ni tan siquiera en el Poder Ejecutivo. Un Poder que, probablemente, no esté tampoco en el país.

Y a continuación, los comentarios. El papelito que ocupa más lugar que la corrupción. La inocencia de una legisladora que evidentemente prefiere las cámaras televisivas al debate legislativo o a la construcción de una verdadera y sólida oposición. La fuga de un ministro que el macrismo banca porque “Jugaba la Champions League” (Marcos Peña dixit) pero al que, a la hora de la seducción política, no lo podés poner ni en el banco de un partido de solteros contra casados.

Resultado: NADA. Discurso “Zona de Confort”. Hablar de aquello que no hace daño. Romper el tradicional esquema de los tres destinatarios del discurso político, que nos legó Eliseo Verón, para que la doctrina Durán Barba imponga la ausencia definitiva del contradestinatario (el adversario político), y cierre (como en los ´90s pero mejor porque lo ayudan los medios concentrados de todo el mundo) un discurso que sólo dialoga con los propios o con los seducibles. Un discurso que no discute. Un discurso que no confronta. Un discurso que no explica. Un discurso que no debate. ¿En qué te han transformado, Toto?… En un panelista de Intratables!!!

Prohibido pasarla Mal

Qué mal la estoy pasando”, gritaba el “Gato” Gaudio cuando promediaba aquel inolvidable partido de Roland Garrós que se definió entre dos argentinos. Gritaba y con su grito expresaba el sentir de una sociedad mundial que, en los estertores del siglo XX, decidió que lo importante era no pasarla mal. Fue un vehemente viaje de la “Insoportable levedad del Ser” a la “Insobornable Decisión de Estar Bien”. No más cuestionamientos. No más presiones. Muera Descartes. Lo importante es que existo.

 “Los grandes ejes modernos: la revolución, las disciplinas, el laicismo, la vanguardia han sido abandonados a fuerza de personalización hedonista”, advierte Giles Lipovetsky en su libro La Era del Vacío. Esa personalización hedonista, la individuación, requiere del no pensar. Porque pensar cansa, angustia, compromete, agobia, tensa, vulnera, hunde… Reíte del capítulo 2 de El Malestar de la Cultura, Segismundo!

Pero no se puede andar sin pensamiento, a pesar de Homero Expósito, y entonces, prestos a defender a todes, los jefes del Toto Caputo nos ofrecen, a precio de mercado y con garantía de bienestar espiritual, el Discurso Zona de Confort: dos o tres verdades más o menos sólidas, muy difundidas y repetidas en los medios dominantes, que perforan el No Pensamiento General con la ferocidad de las certezas: “Se Robaron Todo”… y cuando les decís que a pesar de intentarlo con ahínco no han podido demostrar que se robaron nada, te miran serios y te dicen “¿Y López?”, y vos, con cara de inocente les respondés “¿Qué López?” y como no tienen claro si se trata del Julio López, del querido Artemio López o JJ López, casi en un grito te espetan: “No Vuelven Más” y cierran el diálogo-discusión-debate-altercado-disputa con la sensación de haber ganado. Más o menos como hizo Caputo en el Congreso.

Así andan acullá, por esos lares de la grieta. Lo tremendo es que, tal vez, también de este lado, nos estemos acomodando en el Discurso Zona de Confort, apelando a clichés tales como “Un gobierno de ricos para ricos”, lo que viene a decir… NADA! Sólo expresa con claridad nuestro íntimo deseo de tampoco pensar demasiado, por ejemplo, por qué ese gobierno llegó por el voto popular y por qué sigue hoy contando con un caudal de aceptación que hace que ajenos y propios piensen que puede ganar las elecciones presidenciales del 2019.

En el vértice de la pirámide que está del otro lado de la grieta, andan los Caputos de la Vida cómodos en sus construcciones discursivas menores, siempre contenidas por las ideas surgidas del coaching ontológico de cualquier consultor… importado. Pero, ojo: no son geniales, qué va! Son apenas módicos sofistas que gozan de la impunidad que les ofrecen los que, de este lado de la grieta los admiran desde su ignorancia, los copian desde su pereza o los imitan desde una lógica de egolatrías, vanidades y angurrias propias de los recién llegados a la política… o de los que inevitablemente deberían estar yéndose.

En medio de estos, en el exacto lugar del precipicio de la grieta, la sociedad va como flotando sobre su discurso de zona de confort, hacia un final trágico pero adornado de colores vivos y globos iridiscentes, valseando la marcha fúnebre, con una sonrisa marca Barbieen su rostro y la certeza de un cambio para mejor. Total, “El pensamiento crítico es un valor negativo“, nos advierte Alejandro Rozitchner por alrededor de 100 lucas mensuales… y nosotros le creemos.

Buenos Aires, 8 de abril de 2018

*Licenciado en Letras, escritor y autor junto a Aníbal Fernández de los libros “Zonceras argentinas al sol” y “Zonceras argentinas y otras yerbas”, y “Los profetas del odio”

Fuente La Tecl@ Eñe
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