Todos los récords del Presidente

VisiónPaís/ abril 21, 2018/ Sin categoría

El Jefe de Estado, cuando fue diputado, canjeó pasajes como si viniera de la Primera D o la divisional NBI. Esa ejemplaridad se verifica en otros rubros: vetos, DNU’s, vacaciones, causas judiciales en su contra.

Por Eduardo Blaustein

Toda nota periodística tiene su disparador, que puede ser más o menos caprichoso. El disparador de esta –dada la cantidad de pálidas que nos morfamos- puede que sea algo pelotudo. El que escribe estaba mirando con cierta interesante carga de mufa el informe hipócrita que daba en el Congreso el (jua) ministro de Defensa, Oscar Aguad, ante familiares de los tripulantes del ARA San Juan y legisladores, al mismo tiempo que navegaba los diarios. Apareció la portada digital de Página/12 que decía que el Presidente, el mismo que a través de los medios oficialistas criticó pundonorosamente el canje de pasajes de los diputados- también había trocado en sus perezosos años de legislador 283 sobre un total de los 287 pasajes que le tocaban en la repartija. La noticia –por eso hablé de disparador pelotudo, habiendo tanto bajón o cosas peores de las que hablar- me enfureció. Mediante esa pequeña ruindad el presidente off-shore se había hecho de otros 382 mil pesos, que en principio no parece necesitar.

Cualquier medio de época bien podría ubicar esta noticia en la vagorosa categoría “corrupción”, categoría que no suele satisfacerme. Pensé entonces en otros parámetros, los bíblicos, en el pecado de codicia o de avaricia. Tampoco termina de conformarme y es que Macri no es exactamente un católico tradicional –aunque se opone al aborto vaya a saber desde qué creencias u oportunismos- sino medio new age, medio orientalista a la Sri Sri, seguidor de la profetisa Ayn Rand (1905-1982).

Me quedo entonces con un parámetro subjetivo, calificar al Presidente como hombre de una miserabilidad extrema, monstruosa. Pero dado que vivimos en un país cuya religión oficial o dominante es católica, y que buena parte de la sociedad (católica en sentidos a menudo inasibles y flexibles, o blandos) avaló varias veces al pecador con su voto, hablemos un poco de pecados. Codicia, en versión Wikipedia, es un deseo excesivo empeñado en la búsqueda de riquezas, estatus y poder. La codicia y la avaricia suelen considerarse pecados capitales.

En el blog Cristianos Bíblicos (hay que mirar de todo en esta vida) se lee que la codicia y la avaricia, en las sociedades judeocristianas conforman “un vicio de lo más rastrero, repugnante, son más bien, manías, es un tipo de psicosis progresiva y de fatales consecuencias”.

Nota Completa AQUÍ

Fuente: Socompa Periodismo de Frontera
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