¿Tiembla Posse?
Por Tiki Scolari
El bloque de Unidad Ciudadana en el Concejo Deliberante de San Isidro le asestó una enorme herida a un Intendente acostumbrado a gobernar entre las sombras; Gustavo Posse deberá asistir al Concejo Deliberante para ser interpelado por el cuerpo a propósito del hostigamiento a las familias del Bajo de San Isidro.
Una derrota más acumula el último barón del Conurbano, Gustavo Posse. A esta altura, podría sostenerse que políticamente la alianza Cambiemos y la unión con el PRO sólo trajo dolores de cabeza a una administración municipal que desde el año 2015 acumula más tristezas que alegrías. La primera de ellas, que pasó desapercibida para la prensa local, fueron las elecciones legislativas del año 2017. El candidato oficialista, Andrés Rolón, sufrió un corte de boleta de nada menos que 14 puntos respecto de Esteban Bullrich, que rondó los 60 puntos. Un corte de boleta de ese calibre, con un Macri bastante más golpeado que hace 2 años, sería letal para cualquier fuerza distrital. Por otra parte, la lista que encabezó Andrés Rolón, consolidó la bancada PRO dentro del Concejo Deliberante respecto de sus pares radicales, cuestión que genera una enorme molestia en el Intendente, aún contenida por la alianza electoral.
Comenzado el año legislativo 2018, Gustavo Posse ordenó sustituir a la presidencia del cuerpo, hasta entonces ocupada por Carlos Castellano, para ungir a quien había encabezado la última lista, Andrés Rolón. La pelea entre Castellano y Posse, compañeros de andanzas y de negocios, resquebrajó toda la estructura interna del municipio, en la que “Carlitos” conserva un gran caudal de adherentes aún desde el exilio. Pero además expuso la debilidad de la bancada possista, que al no poder doblegar democráticamente a Castellano, dispuso una escenografía cuasi mafiosa de un miércoles a la tarde-noche en la que destituyeron al presidente del Concejo.
A ello debemos sumarle las internas cambiemitas, que cada día preocupan al Intendente y a sus secretarios de Gobierno. Por un lado ConVocación, la fuerza municipal que crece a paso agigantado y que erosiona día a día al gobierno municipal. Dado el financiamiento de Cambiemos a ConVocación, la relación entre Gustavo Posse y el presidente Mauricio Macri yace en su peor momento, siendo María Eugenia Vidal quien sostiene el vínculo entre ambos. Por otra parte, Ramón Lanús, presidente de la AABE se insinúa como candidato gastando una montaña de dinero en publicidad digital, y se muestra como un hombre PRO, ajeno a la hegemonía radical.
Finalmente, el día de ayer fue un día negro para la administración Posse y especialmente para el Intendente. La bancada de Unidad Ciudadana, conducida políticamente por la presidenta del bloque de Senadores de Unidad Ciudadana en la Legislatura Bonaerense, María Teresa García (férrea oposición de Vidal en la Legislatura), se asentó en el Concejo Deliberante con un espíritu combativo y contestatario frente a la administración municipal, inédita en el resto de los bloques. Las concejalas Fernanda Miño y Celia Sarmiento y el concejal Marcos Cianni de Unidad Ciudadana, presentaron y finalmente lograron aprobar un proyecto de interpelación al Intendente por el hostigamiento a las familias del Bajo de San Isidro.
El conflicto comenzó tras la cesión del puerto de San Isidro desde la Provincia de Buenos Aires al Municipio, en el año 2017. En ese momento, sólo se opuso al proyecto Unidad Ciudadana cuyo único edil, Federico Gelay, sostuvo que aprobar esa cesión significaría firmar un “cheque en blanco” para los negocios del Intendente. Tal así sucedió, que hoy funcionarios y barrasbravas municipales persiguen y hostigan a las familias que viven en la zona para que abandonen sus viviendas y así desarrollar un parque público que, como acostumbra la administración Posse, se irá convirtiendo lentamente en un espacio para la concesión privada y la elitización del bajo de San Isidro. Será tierra firme para los desarrollos de aquellas ferias sanisidrenses que cobran entrada al pueblo para deambular por espacio público.
La exposición del Intendente ante el Concejo Deliberante, por primera vez desde su asunción, representa una dura derrota para la habilidad de negociación de la bancada oficialista que, también por primera vez, se encuentra en desventaja. La rosca interna de la Alianza Cambiemos, agravada por el despedazamiento de la economía a nivel nacional y la degradación pública de la administración local, está golpeando gravemente al Intendente, que por primera vez, y en su último mandato, teme perder en las urnas. A ello debe sumarse que la imagen del presidente y la gobernadora disminuyeron notablemente, y el arrastre de boleta que siempre fue favorable a Posse, podría jugar en contra. Habiendo pasado por todos los espacios reconocidos, Gustavo Posse tiene poco margen para saltar de espacio nuevamente y con el agravante de dar muerte a la relación con María Eugenia Vidal.
Tiembla Cambiemos que amenaza con fracturarse. Tiembla la economía, que alcanzó los niveles de imprevisibilidad más altos de la historia. Tiembla la administración local, cuyo repudio se expresa día a día en calles y en los comercios de San Isidro. Tiembla Mauricio Macri, cuya imagen está en pedazos. Y tiembla Gustavo Posse, que teme ser arrastrado por todo ello.
Fuente La Mosca en la Oreja



