Que nunca se acabe la pobreza
Por Alejandro Ippolito Hoy me invadió la preocupación por aquellas pobres almas que no encontrarían su subsistencia si se acabara la pobreza. Sentí una pena interminable por los buitres que perecerían si los cadáveres no poblaran nuestra tierra. ¿Qué sería de aquellos que promueven la limosna si no hubiera manos deseosas de atrapar las monedas? ¿En qué ocuparían las horas
