SOBRE LA ACTUALIZACIÓN DOCTRINARIA DEL PERONISMO

VisiónPaís/ agosto 9, 2026/ Sin categoría

Por Eduardo López

Agosto 9, 2026

Es habitual escuchar a opinadores políticos comentar sobre la necesidad de actualizar la doctrina peronista, dado el tiempo transcurrido desde su creación. El mismo Perón afirmaba la necesidad de dicha actualización doctrinaria ya que esa posibilidad es parte de su esencia.

En los 70 circulaba un video que compilaba entrevistas al General titulado: «Actualización doctrinaria para la toma del poder». Tengo en mi biblioteca el libro de «Conducción Política» editado en 1974 por la secretaría política de Presidencia de la Nación, que al finalizar el texto original del mismo, agrega un apéndice de «Actualización doctrinaria sobre conducción Política» que incluye varias citas y mensajes de Perón de los 70.

Inclusive su muy conocida frase de que «Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino» es claramente un concepto de actualización doctrinaria, que no invalida la anterior, -ya que continúa siendo válido que «para un peronista no hay nada mejor que otro peronista»-, sino que simplemente la amplía.

Creo que habituálmente hay desconocimiento de lo que es una doctrina, que, en la definición peronista de la misma, no es otra cosa que un compendio de grandes principios que moldean un espíritu común -en este caso basado en los lineamientos filosóficos de la «Comunidad Organizada» para forjar la unidad de concepción necesaria para la unidad de acción. De ahí el concepto de Perón que «…organizar es adoctrinar. No interesa tanto que los peronistas estén encuadrados en las organizaciones, como que en cada uno de ellos se haya inculcado nuestra doctrina…»

Por eso la doctrina peronista -de la cuales las 20 verdades representa una buena síntesis-, son como una inspiración común para la acción. Pero la doctrina no dicta la acción. Para eso deben desarrollarse las teorías y formas de ejecución necesarias para la realidad del tiempo histórico en que se vive. Y así es como se lo define en el texto de «Conducción política‘»

De alguna forma pareciera ser comparable a la doctrina social de la iglesia, que debiera servir de inspiración a los justos para el accionar de cada uno en el área específica en que se desenvuelve, sin pretender que dicha doctrina social defina -por ejemplo- políticas concretas de gobierno o acciones similares. De ahí la importancia de conocer como el peronismo define la relación Ideología, Doctrina, Teoría y Formas de ejecución, para poder entender como debería ser una «Actualización doctrinaria peronista», y de esa forma poder intentar realizarla con verdadera autoridad moral para hacerlo. 

Toda mejora en los principios doctrinarios debería tener en cuenta no sólo el objetivo básico del justicialismo: «la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación», sino también el mejorar la participación popular en las decisiones en las que se pone en juego el poder y la autoridad, que fue una característica clave de la democracia peronista, en la cual el gobierno «hace lo que el pueblo quiere y defiende solo el interés del pueblo» (Primera verdad justicialista).

Desde el fallecimiento de Perón solo vimos el olvido gradual de nuestros principios doctrinarios por parte de quienes tenían la obligación de sostenerlos y aplicarlos, cayendo alternativamente en concepciones liberales o vanguardistas, alejadas de la ideología de la «Comunidad Organizada».

¿Surgirá el dirigente u organización dirigencial que tenga el espíritu, la idoneidad y el reconocimiento popular para retomarla y, tal vez, desarrollar nuevos y mejores principios doctrinarios, para que,  trabajando con esfuerzo  valentía y solidaridad en la construcción de la unidad nacional necesaria, pueda conducirnos a un destino de grandeza?

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