SITUACIÓN DEL MOVIMIENTO NACIONAL Y SU FUTURO (un borrador para ayudar a la discusión y a la espera de aportes)
Por Jorge Benedetti
Noviembre, 2025
En los últimos días hemos sido bombardeados por todos los medios de in-comunicación
(tradicionales y alternativos) con afirmaciones como estas:
- Milei obtuvo un triunfo arrollador, aplastante, abrumador y decenas de otros adjetivos
grandilocuentes. - La oposición nucleada alrededor del partido Justicialista desaparece de la escena
política, solo queda una fuerza de centro derecha (rejuntes provinciales) y una fuerza
de ultraderecha (LLA). - Nuestro destino es ser una colonia de los EE. UU. y dentro de 30 años (los
sobrevivientes), comenzaremos a apreciar los resultados. - Los trabajadores y los más humildes votaron abrumadoramente a Milei.
En primer lugar, analicemos estas afirmaciones:
- En las elecciones votó menos del 68% por lo que Milei obtuvo un 27% del electorado;
la oposición nucleada alrededor del Justicialismo obtuvo casi un 24%, el verdadero ganador es
la abstención y el voto en blanco, más del 32% de los votos.
Por lo que queda en claro que el “pensamiento” libertario no es mayoría en la población
argentina y los candidatos opositores, colocados por Cristina, su hijo y algunos gobernadores,
que no efectuaron propuestas de campaña, ni esfuerzo por persuadir a la población de
entregarles su voto, no enamoraron, no brindaron esperanza, por el contrario –salvo
honrosísimas excepciones- generaron rechazo del primero al último.
Los medios también hablan de la “performance de la izquierda”, lo cual es falso. A nivel país
retrocedió, no alcanzó el 4% del electorado (salvo en CABA, donde el progresismo – sin
dudarlo – eligió a una trotskista, en lugar del ignoto marxista – ¡que fue diputado 4 años! – y
encabezó la lista de FP)
En el caso de la provincia de Bs. As la diferencia a favor de LLA fue un 0,33%, es decir 29.354
votos. Recordemos que Fernando Gray iba a ser presidente del PJ bonaerense ya designado,
pero por una orden de Cristina se decidió no entregarle el cargo y dárselo a Máximo K. lo que
provocó la reacción de Gray, inclusive ante la justicia electoral. En septiembre Gray fue por
dentro de Fuerza Patria (FP) dado que Cristina le había prometido el 5° lugar de diputados.
No solo no le dio ese lugar, sino que puso en la lista a uno de la Cámpora de Esteban
Echeverría (distrito del intendente Gray). Este presentó lista por afuera y sacó 79.215 votos, o
sea que si hubiera ido por adentro la elección en la provincia se ganaba.
Uno de los municipios donde se perdieron más votos entre septiembre y ahora, fue Escobar, a
tal punto que en ese distrito FP perdió la elección. La causa es que al intendente no le
cumplieron nada de lo que le habían prometido y puso el segundo candidato en la lista de
Gray.
Por último, recordemos que Cuneo con un “discurso” de ortodoxia peronista y apoyo a Axel K.,
obtuvo 117.149 votos en Bs. As. y Samid 105.900, con lo que el triunfo se hubiera ampliado
considerablemente, pues aquí hay 300.000 votos que se hubieran sumado si se los contenía.
Lo mismo sucedió en varias provincias.
Mientras no haya participación popular, ni por lo menos se les dé un espacio a los intendentes
que ganaron y que no les dieron ni un diputado en la lista, así nos va a ir. Podrá decirse que
tendrían que haber hecho campaña “por amor a la camiseta”, pero ya sabemos lo que son,
nuestros máximos dirigentes los han acostumbrado a eso y hoy se pagan las consecuencias.
Además, en diversas provincias la diferencia fue menor al 1% a favor de LLA (Ejemplo: Chaco y
Chubut)
Es decir, el triunfo no fue ni arrollador, ni aplastante.
Una última nota, en todas las provincias intervenidas por Cristina la derrota fue demoledora. - Afirman que la oposición nucleada alrededor del PJ desaparece. En realidad, esta es
una decisión de la oposición. Si continúa el mismo camino que ha desarrollado crecientemente
desde 1983 a la fecha y lo sigue profundizando, efectivamente desaparece, pero hay otra
alternativa.
Si observamos la realidad después de la lluvia (o el diluvio) comenzaron a florecer mil flores. Es
decir, a lo largo y a lo ancho del país pequeños núcleos que se plantean la necesidad de
reconstruir el Movimiento Nacional y para ello consideran que es necesario realizar una
reflexión sobre lo viejo y lo nuevo.
Hay algo de lo viejo que nos nutre, es la experiencia de nuestro pueblo, sus luchas, sus
conquistas y la doctrina nacional, cuyas expresiones se sintetizan en La Comunidad Organizada
y el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional (que no han perdido actualidad), junto al
ideario expresado por Francisco (y hoy recogido por León XIV). Esto es nuestro sustento. Hay otra cosa vieja: La contrarrevolución de Martínez de Hoz (dictadura de 1976) destruyó el tejido social
argentino, comenzado un proceso de liquidación de la organización popular. En este sentido
–vuelta las formas democráticas- al “Movimiento Nacional” se lo encarceló en el “partido”
(cuando este siempre fue solo una herramienta electoral), pero –además- el partido se
trasformó crecientemente en una propiedad privada de los ocasionales gobernantes (Menem,
Duhalde, Kirchner), eliminándose toda la participación de los argentinos, la que resulta
necesaria para que sea realmente popular, es decir, que esté en movimiento, que permita que
el pueblo se mueva en las decisiones.
En realidad, se realizó lo contrario, se pretendió convertir a la herramienta electoral en todo el
Movimiento. Entonces hay algo viejo que es concentrar el poder o en el Estado o en pocas
manos, devolviéndole (prestándoselo) al pueblo el poder (y rengo) solo por un día, cuando
debe elegir entre lo que otros decidieron que elija. Esto es viejo y para que surja lo nuevo, la
vida en movimiento, es necesario que esto se muera (de hecho, más tarde o más temprano se morirá inexorablemente, con nosotros o sin nosotros).
Conclusión: dirigente es el persuade, con una doctrina y con un proyecto y organiza a partir de
estos elementos y brinda la posibilidad de participar.
El pueblo es el mandante y los dirigentes o gobernantes son mandatarios, deben cumplir
INEXORABLEMENTE la voluntad de sus mandantes. - Nuestro destino: Vivimos en un mundo en absoluta decadencia. Con la caída del Muro de
Berlín, se dio un golpe de Estado planetario, decretándose el fin de las ideologías, el fin de la
historia, el fin de todos los marcos valorativos, el triunfo del pensamiento único.
Sin marcos valorativos se instala el “sálvese quien pueda” es decir la “ley de la selva”, entonces reina el individualismo por sobre el bien común. Pero hacer lo que a cada uno le parezca solo es posible para los más poderosos y en consecuencia comienza un período de acumulación salvaje de las riquezas. Cuando la riqueza mundial está en manos de menos de un centenar de personas, las que concentran más poder económico que el 100% de la población mundial, el planeta entra en un caos terminal. La situación donde no hay reglas hace que inclusive, entre los más poderosos, la guerra sea despiadada y sin cuartel y la concentración de riquezas sea irracional. Recordemos al personaje de historieta del Tío Rico, que se zambullía en una inmensa pileta llena de monedas de oro, pero eso no genera más riquezas. Cuando toda la
riqueza del planeta esté concentrada se acabó el comercio, la producción, los intercambios, el
crecimiento, es decir es el fin.
En nuestro caso jamás llegaremos a ser una colonia prospera, por las razones expuestas y
porque cada vez hay más destrucción del trabajo y la producción nacional, más pérdida de
nuestros recursos estratégicos, más endeudamiento que nos esclaviza. Indudablemente, en el
camino, descartamos a los jubilados, a los discapacitados, a los trabajadores con y sin empleo
formal, a las Pymes, a los jóvenes, a la mayoría de las mujeres, liquidamos el mercado interno,
el comercio, la producción, es la nada total. - Sustentándose en la afirmación del Secretario del Tesoro norteamericano,
Scott Bessent, verdadero Jefe de Campaña de Milei (junto con el J.P. Morgan), en el sentido de
que “la gente joven y los segmentos más pobres de la población argentina votaron
abrumadoramente por el presidente Milei”, se ha repetido como cierta esta afirmación.
Al respecto afirma el diario La Nación del 2 de noviembre último: “Los datos muestran otra
cosa” dado que expresan que “no fue abrumadoramente votado por los segmentos más
pobres.”
En este sentido presenta un estudio vinculando la realidad socioeconómica de cada localidad
con el resultado electoral, lo que le permite sacar las siguientes conclusiones:
a) “Cuanto más alto es el nivel socioeconómico, mayor fue el desempeño electoral de la fuerza
de Javier Milei”; por el contrario, analizando los segmentos más pobres, se constata que “en
esos sectores fue donde mejor le fue al peronismo”;
b) Destaca que “el voto libertario se pareció al de Juntos por el Cambio de 2021 …en esas
elecciones legislativas JxC sacó a nivel país 41,96% y el Frente de Todos y aliados 33,56%”. Es
decir que Milei sacó menos votos que los que obtuvo JxC en la última elección intermedia y
perdió el apoyo de los sectores populares;
c) Más adelante afirma que “para el peronismo…sigue siendo notable el mal desempeño en los
departamentos de mayor nivel socioeconómico”. Resalta que en las provincias donde peor
resultado tuvo FP fue donde además de LLA competía “con una fuerza provincial dominante,
en general peronista”.
Por último, resalta que en la provincia de Bs. As. los mayores niveles de votos para FP los
obtuvo en partidos como La Matanza y Quilmes, mientras que LLA en “las zonas más
acomodadas como Pilar, San Miguel, San Isidro, Vicente López. Allí el voto a Santilli superó el
65% y el peronismo no llegó al 17%”. Agregando que FP obtuvo mayores porcentajes por
ejemplo en Avellaneda, Moreno y Malvinas Argentinas.
Conclusión: todas las afirmaciones con las que se nos ha bombardeado en los últimos días no
son ciertas, sino todo lo contrario.
Otra alternativa es posible:
Pero todos estamos cansados de los análisis – lucidos o lo contrario – sin presentar
alternativas, solo se regocijan en elucubraciones que inmovilizan más que alumbran.
De todas maneras, si queremos iluminar el camino, lo primero es reconocer que los argentinos
no nacimos de un repollo, por el contrario, somos el resultado de más de 4 siglos de luchas
populares, con triunfos y retrocesos. Desde el Virrey Ceballos o Hernandarias, pasando por
Murillo y su revolución paceña (en el virreinato del Río de la Plata, ocultado por la
historiografía “oficial”), la grandeza del Gral. San Martín, Belgrano, Moreno, Güemes, Rosas y
los caudillos federales, para terminar en el yrigoyenismo y el peronismo (en una breve síntesis)
que muestra una identidad nacional que nos permitió impedir – por ejemplo – diversas
invasiones británicas y desarrollar un sustrato nacional, que perdura a lo largo de nuestra
historia. Lógicamente la más alta expresión se logra con el peronismo que alcanza los más
elevados grados de desarrollo de organización popular, sintetizando la doctrina nacional y
dándole forma a la comunidad. (En la enumeración arriba indicada sería injusto olvidarse
Macacha Güemes, Juana Azurduy, María Remedios del Valle o Eva Perón, entre muchas otras
mujeres, generalmente dejadas de lado en la mencionada historiografía oficial)
O sea, lo primero es el alma que pueda sostener el cuerpo al decir del Gral. Perón.
Lo primero es la doctrina, pero siendo conscientes que mejor que decir es hacer, al decir del
Gral. Perón, o que el acto es superior a la idea, como manifestaba Francisco.
Realicemos algunos apuntes de la doctrina que nos permitan formular las políticas para la
acción.
Introducción:
Para comprender la esencia de la doctrina nacional hay algunos conceptos que son
imprescindibles considerar. El primer lugar el papel del Pueblo, consecuentemente la
necesidad de desarrollar la Comunidad Organizada para permitir la expresión popular
mediante las Organizaciones Libres del Pueblo, para esto hay que poner el claro el papel del
Estado, la necesidad de la Independencia Económica y de la Justicia Social entre otros, junto a
la real unidad latinoamericana (la de los pueblos), la que podríamos afirmar que es un
elemento instrumental, pero imprescindible. Lógicamente la explicitación de estos conceptos
necesita realizarse entrelazando los mismos, sin olvidarse de las 20 verdades del Justicialismo
de las que citamos en este momento las siguientes:
14º) El Justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple práctica, popular, profundamente
cristiana y profundamente humanista.
15º) Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el
de la comunidad.
16º) Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital
al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.
17º) Como doctrina social el Justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su
derecho en función social.
18º) Queremos una Argentina socialmente Justa, económicamente Libre y políticamente
Soberana.
19º) Constituimos un gobierno centralizado, un estado organizado y un pueblo libre.
CÓMO ES LA VERDADERA DEMOCRACIA:
La respuesta a este interrogante la expresa el Gral. Perón en la primera de las 20 Verdades,
que dice: “La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo
quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.”
En ese sentido y para comprender los alcances de la afirmación “verdadera democracia”
debemos recordar lo manifestado en el mensaje del 1/5/54 cuando afirma: “La libertad del
sufragio o la libertad electoral no es, por si sola, la libertad política de un Pueblo.
El gobierno libremente elegido, sólo lo es por un Pueblo libre de todo sometimiento extraño a
su voluntad. No puede existir libertad electoral -que es la primera libertad política- en un
Pueblo que no sea socialmente justo ni económicamente libre.”
Estos conceptos se perfeccionan más adelante cuando manifiesta. “Pero la única posibilidad de
conciliar el gobierno con la libertad del Pueblo es gobernar con las organizaciones del Pueblo.”
Para agregar luego: “La segunda condición de una verdadera democracia es la que el gobierno
sea ejercido “con el Pueblo" y la tercera que sea Gobierno para el Pueblo.
No se gobierna para el Pueblo si no se Gobierna con el Pueblo. Para gobernar con el Pueblo se
necesita, señoras y señores, esto que nosotros poseemos en principio: una Comunidad
Organizada.
Es cierto que resulta, sin duda alguna, mucho más difícil gobernar con el Pueblo porque
entonces el Gobierno debe hacer con justicia… “lo que el Pueblo quiere” y no puede seguir otro
interés que el del Pueblo.”
Resulta interesante mostrar, para que quede en claro la actualidad de esta afirmación, lo
manifestado por el papa León XIV, en su reciente encíclica sobre el “Amor a los Pobres” cuando
afirma que “Los movimientos populares, efectivamente, nos invitan a superar «esa idea de las
políticas sociales concebidas como una política hacia los pobres, pero nunca con los pobres,
nunca de los pobres y mucho menos inserta en un proyecto que reunifique a los pueblos». Si
los políticos y los profesionales no los escuchan, «la democracia se atrofia, se convierte en un
nominalismo, una formalidad, pierde representatividad, se va desencarnando porque deja
afuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad, en la construcción de su destino»
Resulta sumamente importante la coincidencia, no solo en los conceptos, sino también en las
palabras. Ambos destacan que se debe gobernar CON y no solo para.
El Movimiento Nacional puede afirmar que han existido (y existen) gestiones gubernamentales
(a nivel nacional o provincial e inclusive comunal) donde se intenta (y muchas veces se logra)
gobernar para el pueblo o para los pobres, pero la carencia sigue siendo gobernar con el
pueblo y/o los más humildes.
El papel del estado:
Hoy parecería que en el mundo y en particular en la Argentina, el debate es entre “el Estado
presente” y la eliminación del Estado (anarco –capitalismo).
Sin dejar de reconocer que esta antinomia es falsa, debemos afirmar que también en
mentirosa.
Quienes hablan de anular el Estado, en realidad lo que quieren es apropiarse de él y de sus
funciones, para que el Estado favorezca a los más poderosos y para que estos decidan desde el
Estado o desde las partes que se apoderaron, desagregándolas del Estado, es decir
quitándoselas, mediante “privatizaciones”, “concesiones”, “gerenciamientos”, etc.
El pensamiento nacional frente a esta falsa dicotomía, afirma que no somos ni estatistas ni
colectivistas, sino que queremos volver a organizar la comunidad para que el pueblo sea
libre, resida en él la soberanía y pueda desarrollar una vida digna mediante la Justicia Social.
La Comunidad Organizada
El Gral. Perón comienza el mensaje del 1/5/54 al abrir el período de sesiones en el Congreso de
Nación, cuando se decidió invitar a todas las organizaciones de la comunidad, afirmando que
“Iniciamos este nuevo período parlamentario de sesiones bajo «el signo del Pueblo» que ya no
es, como hace diez años, una masa inorgánica y amorfa, sino un cuerpo orgánico que ha
crecido y se ha desarrollado libremente bajo el auspicio franco del gobierno, cuya única
exigencia o condición ha sido la de que sus organizaciones sociales, económicas, políticas y
culturales concurriesen a realizar, conjunta, responsable y solidariamente con nosotros, la
felicidad y la grandeza de todos, mediante la justicia social, la independencia económica y la
soberanía política de la Nación.”
Para agregar luego que “… me alegra casi como si me fuese dado contemplar, en este
momento y en este recinto, la presencia augusta de la Patria entera … reunida por primera vez,
en el milagro de encarnación viviente que es el Pueblo, cuyo cuerpo organizacional sirve de
base de sustentación para el alma que le da nuestra doctrina Nacional.”
Muchas veces se menciona la idea o el concepto de Comunidad Organizada como parte del
“discurso” o como una meta inalcanzable de un idealismo del pensamiento. Nada más alejado
de la realidad.
Me permito poner –por razones de tiempo- solo un ejemplo concreto.
Uno de los problemas esenciales de todo barrio popular es la salud y la salubridad. Veamos
cómo puede encararse.
Si en un barrio se reúnen las instituciones y analizan los problemas de sanidad, higiene,
desechos cloacales, basura y formulan un plan que incluya persuadir a los vecinos de que no
deben dejar los desechos en cualquier lugar y que – por el contrario – además de horario y
ubicación clasifiquen lo que pueda ser reciclaje, evitando de esta manera la contaminación
general y facilitando a los recicladores (“cirujas” aislados o cooperativistas), obtener este
producto y de esta manera aumentar sus ingresos, al tiempo que se acuerda con las fábricas y
comercios de la zona la misma gestión de los residuos y con este plan se reúnen con las
autoridades municipales para ordenar y garantizar tanto la recolección de residuos, como la
limpieza de desagües y otras medidas al respecto, requiriendo además las gestiones frente a
las autoridades del servicio de “Agua y Saneamiento” para obtener un buen aprovisionamiento
del agua y la conexión a los sistemas cloacales, de manera de garantizar el funcionamiento del
plan. Esto se verá complementado con la participación de la/s escuela/s para formar en los
chicos una conciencia “ecológica”, cerrando de esta manera el circuito.
Este ejemplo tan simple, que insisto podríamos poner cientos, es el de una Comunidad
Organizada a nivel micro o del territorio.
De allí a un “Plan de Fomento a la Producción y el Trabajo”, con la participación de los
trabajadores desde la CGT, los empresarios, incluyendo fundamentalmente a las Pymes, el
Estado, las organizaciones de la ciencia y la técnica (Conicet, Universidades, INTI, INTA, etc.,
etc.), junto a todas las instituciones ligadas a la producción y el trabajo, en tarea que no se
agota con la formulación del mismo, sino que debe sostenerse en su desarrollo, control,
avance, etc. son otro ejemplo ya a nivel macro (nacional) de como la Comunidad Organizada se
expresa en un gobierno que se realiza con el pueblo. Todo esto se realizó en nuestra patria y
puede volver a concretarse.
Las Organizaciones Libres del Pueblo (OLP)
Todo ser humano cumple diversos roles en una comunidad, es trabajador, ama de casa,
miembro de la cooperadora, de un club u otra organización territorial, ejerce tareas
profesionales, etc., etc. Es decir, tiene un rol que podríamos decir central en la vida de cada
uno, pero al mismo tiempo desarrolla otros en su vida de relación. Como estos roles son
siempre comunitarios y como nadie vive aislado o se desarrolla sin los otros hombres que lo
rodean, van surgiendo la O.L.P.
La comunidad organizada nace de manera orgánica, por una necesidad vital que tienen los
seres humanos de organizarse para vivir. No nace por una decisión del Estado o del gobierno,
ni tampoco de un partido o grupo de ingenieros sociales y mucho menos de un supuesto pacto
o contrato como afirma el liberalismo “de derecha” o “de izquierda”. Por eso, ha de recorrer
su formación de abajo hacia arriba. Lógicamente si un gobierno, un partido, una Iglesia o
cualquiera que esté en situación de poder, le ayudan y no intentan cooptarla, es probable que
crezca más rápido. Lo mismo, si un Estado actúa según el principio de subsidiariedad habrá de
beneficiar este proceso. No obstante, muchas veces, ha sido en las etapas de resistencia a la
opresión cuando logran afianzarse.
Antes de continuar hacemos un paréntesis para definir qué es el principio de subsidiariedad.
Este principio dice que todo aquello que el Pueblo pueda hacer directamente debe realizarse
sin la intervención del Estado o de otro factor de poder ajeno al objetivo que el Pueblo se
proponga para una determinada acción o circunstancia.
Es decir, una Organización Libre del Pueblo la construyen los hombres y mujeres de una
comunidad reconociendo una necesidad orgánica para transformarla en una organización.
Para los pueblos la política:
La posibilidad de tener que ver con las decisiones de una comunidad, a nivel local o a nivel
nacional, depende de la posesión de determinadas armas. En ese sentido estas pueden ser:
a) Las armas de fuego, las que lógicamente siempre están en mano o al servicio de los
grandes intereses nacionales o supranacionales, es decir el pueblo en este campo no
puede ni lejos competir (esto ha quedado claramente demostrado en miles de
oportunidades).
b) En segunda instancia es de vital importancia la posesión de los recursos económicos.
Con esto se maneja el poder, los medios de comunicación (tradicionales o
alternativos), los grupos de presión, los servicios, la economía, etc. Sin dudas en este
campo tampoco las fuerzas populares pueden dar una batalla con alguna posibilidad
cierta de lograr, aunque sea un triunfo parcial. Esto también se ha visto a lo largo de la
historia y en los últimos años, en nuestro país y en el mundo.
c) Por último, los hombres y mujeres de “a pie”, cuentan con la posibilidad de juntarse,
organizarse, ejercer la resistencia pasiva, la protesta, la resistencia, etc. Este es el único
campo donde es posible un triunfo popular (el que lógicamente será mayor si va
acompañado por la organización popular en el resto de los países del continente.
Es decir, alcanzar el gobierno, no solo es posible, sino que podríamos afirmar que es
relativamente fácil (solo relativamente), el problema es alcanzar el poder real y permitir
sostenerse. A lo largo y a lo ancho del continente tenemos cientos de ejemplos de que las
fuerzas populares llegan al gobierno, pero no al poder real.
De la organización popular a la construcción de un nuevo liderazgo
La actual situación nos obliga afirmar no solo la necesidad de una organización popular, sino
también la de la construcción o elección de un liderazgo para la etapa, sea este personal o
colectivo.
De lo que si no caben dudas es que las jefaturas o liderazgos del Movimiento Nacional, que se
han desarrollado desde 1983 a la fecha, pero fundamentalmente desde el 2001, están
totalmente agotadas, tanto desde el punto de vista personal como colectivamente.
Frente a esto se puede decir que hay dirigentes que han escuchado al pueblo de sus
territorios. Ejemplo de esto podrían ser Axel Kicillof, Gabriel Katopodis, Gildo Infran, Ricardo
Quintela, “Coqui” Capitanich, entre muchos otros. Pero el tema es si son capaces, pues hasta
hoy no lo han logrado, de organizar en primer lugar a TODA LA MILITANCIA y ponerla al
servicio de la organización popular, alentado y colaborando al desarrollo de la organización de
la comunidad. (Hay compañeros que afirman que Infran ha avanzado en este sentido en su
provincia, pero no conozco a profundidad este desarrollo como para merituarlo en su justa
medida).
Si alguno de estos dirigentes emprende esta tarea, bienvenido sea, incluso creo que hay
algunos en condiciones de realizarlo, pero aún no se ve plasmado en la realidad. Reunir a los
intendentes u organizar el “aparato” del PJ, puede ser un avance, pero si se queda en esto solo
se consolida un sistema de clientelismo y organización endogámica.
Es decir, si esto sucede la militancia política, gremial, social, etc. debe acompañar y ayudar a
este proceso, pero si no se concreta, la militancia debe asumir la tarea de hacerse cargo de
esto IMPRESCINDIBLEMENTE, si queremos alcanzar la felicidad del pueblo y la grandeza de la
nación.
En este caso debe desarrollar un proceso de reunión sin pequeños caudillismos, o jefaturas, a
efectos de reflexionar y formular un plan de sustento y difusión doctrinaria y comenzar a
llevarlo a la práctica y sobre este, comenzar la reorganización del Movimiento Nacional y
consecuentemente del pueblo argentino.
Tal como se afirmaba al inicio de este escrito, están comenzado a aparecer, a lo largo y a lo
ancho del país, cientos de pequeños grupos que se proponen reflexionar y actuar en este
sentido, lo necesario es realizar sinergia, junto con las iniciativas de carácter social, religioso,
de fomento al trabajo, etc. e “hilvanar” primero y solidificar después una organización político,
social y espiritual de todos los argentinos.
Una última consideración. Los liderazgos no se construyen desde las cámaras de la televisión y
esto es fundamental en especial para que lo comprendan los jóvenes. Desconfiemos de los
“dirigentes” mediáticos.

