Peronizar o Desperonizar…
«La pregunta es si hay que Peronizar o Desperonizar… Lo que me aterra es que se lo estén preguntando con la calavera del peronismo en la mano».
Por Carlos Caramello
“¿Qué se hicieron de tus burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes que animaban la mesa con alegre estrépito? Ahora, falto ya de músculos, ni puedes reírte de tu propia deformidad…”
del Monólogo de Hamlet
William Shakespeare
Cierta antigua humorada popular planteaba que el matrimonio es un estado al cual, los que están afuera, quieren entrar y del cual, los que están adentro, quieren salir. La ocurrencia tiene una fecha de vencimiento más corta que el yogur casero. Tantas son hoy las viabilidades de estados civiles como las elecciones sexuales posibles pero, si hacemos el ejercicio de cambiar la palabra “matrimonio” por el sustantivo “peronismo” podríamos encontrarnos ante una señal de época. Revisemos.
Conspicuos representantes del peronismo cool (esta vez no voy a dar nombres porque los “compañeros” están sensibles y me acusan de falta de cariño) también comprendidos en el Posmo Peronismo o Peronismo Líquido, realizan ingentes esfuerzos por distanciarse del peronismo tradicional (léase peronismo de Perón) tanto desde un punto de vista simbólico como desde las construcciones semánticas. Seguramente conmocionados por el diagnóstico macrista de que “somos pasado”. La sentencia (que viene siendo repetida desde el ´55 por los representantes de la Fusiladora) fue desempolvada y reciclada hace poco más de un año por un peronista que ya no encaja en ningún peronismo: calvo, enojado, farfullante… con su bigote a la mejicana y una burda carmela en el escaso cabello que le queda. Este hombre, que supo ser viuda de cuánto gobierno peronista se registra desde el regreso a la democracia, abrazó el riguroso mundo de los…
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Ilustración Luciana Capace
Fuente Revista Hamartia


