Palabras desesperadas
Por Alejandro Ippolito
No hay más tiempo, se quiebra la tierra debajo de nuestros pasos, no hay nada más para tolerar…
Estas son palabras que se tropiezan unas con otras y se rompen contra las paredes de un
laberinto demencial de forma salvaje desesperada sin puntos sin comas sin pausas porque
no tienen tiempo no tienen más aire no pueden detenerse ante nada y ante nadie son
urgentes frente a la evidencia de que la patria se desangra mientras algunos todavía
calculan y hacen cuentas egoístas y sombrías especulando con las posibilidades de
resguardarse en un refugio de cargos políticos robados a la gente que agoniza de miseria y
es por eso que no hay tiempo para detenerse con puntuaciones con suspiros resignados con
mezquindades porque el perverso espectáculo sigue de gira por las venas de un pueblo
enfermo una sociedad de islas inconexas que prefieren hundirse antes de formar un
continente una sociedad conformada por hipócritas y atontados por luchadores y vencidos
por soñadores y anestesiados pero que no logra enfrentar como debiera a quienes han
llegado una vez más con las mismas caras y las mismas mentiras a saquear todo lo bueno
que habíamos conseguido cada derecho cada logro cada avance doloroso sobre las heridas
siempre abiertas de un pasado de torturas de secuestros de matanzas en favor de los
oligarcas con un ejército siempre dispuesto a masacrar puertas adentro y es por eso que no
hay tiempo ni siquiera para respirar entre tantas cosas por decir y por hacer no hay tiempo
no hay más tiempo no podemos detenernos a elaborar complejas ecuaciones que hace
años deberíamos tener resueltas porque mientras nosotros ponemos laboriosamente
piedra sobre piedra ellos pasan arrasando y tragándose todo lo que existe matando y
apaleando con sus patotas uniformadas corruptas y desquiciadas comandadas por la furia
embriagadora o embriagada de una psicópata sin alma que solo busca desesperadamente
complacer a su amo del norte de la tierra mientras acá seguimos siempre de rodillas o
marchando pero sin conseguir más que un atajo en un camino que de todas formas nos
lleva hasta el abismo mientras tanto esperamos que ella vuelva que vuelva alguien que
todos aquellos que alguna vez hicieron algo por la gente vuelvan que vuelvan y se queden
para siempre un para siempre que sabemos que no existe que nadie puede venir a
salvarnos de nosotros mismos cada vez que comentemos la torpeza de creer que un
verdugo puede ser quien nos salve de la muerte que nos prometen las pantallas y es
entonces cuando vencidos y aplastados por la propia sombra que nos arrastra a todo lo peor
de nuestro pasado clamamos al cielo por algún regreso de aquellos a los que no tendríamos
que haber abandonado y pedimos que vengan una vez más a pesar de escupirles en la cara
de arañarlos de sepultarlos en causas judiciales sin pruebas ni testigos que no hayan sido
contratados por los chacales de un juzgado y ahora que todo se sabe de todas formas
vemos como sigue el desfile de idiotas guionados leyendo su libreto de mentiras y delirios
para seguir engañando con una pintura absurda de un país que ya no existe proclamando el
éxito del fracaso y las ventajas del hambre y la pobreza que nos conducen por el camino
correcto hasta las fauces de la fiera que tantos dólares mugrientos nos ha prestado y es por
eso que no hay más aire no hay espacio para pausas ni tropiezos hay que decirlo todo hay
que hacerlo todo hay que unirnos todos para que vayan a dar con sus huesos a la cárcel los
que de verdad nos han robado un país entero y ahora salen a decir que son las víctimas del
desastre que han causado por la avaricia de colmar cuentas distantes millonarias libres de
impuestos y de miradas indiscretas BASTA de soportar BASTA de aguantar BASTA de
mordernos la cola como una estúpida serpiente que piensa que puede calmar su hambre
comiéndose a sí misma BASTA de esperar que alguien venga a rescatarnos de nuestra
rotunda estupidez porque nadie es eterno y algún día estaremos solos frente al despiadado
espejo que nos va a gritar en la cara que no hemos aprendido nada y que los héroes
también se mueren y nos dejan de pie frente a nosotros mismos con la esperanza de que de
una vez por todas nos hagamos valer como pueblo.
No hay más tiempo, se quiebra la tierra debajo de nuestros pasos, no hay nada más para
tolerar, es ahora porque mañana volarán otros maestros por los aires, caerán en la miseria
más obreros, otros abuelos se morirán de hambre, más científicos serán empujados al
exilio, las escuelas se caerán sobre los pibes mientras Vidal con su mejor cara de hiena
sonriente dirá que juntos estamos haciendo lo que hay que hacer.
Fotomontajes: Adi Posito

