NADIE SE SALVA SOLO

VisiónPaís/ mayo 11, 2025/ Sin categoría

Foto Nicolás Hernández

Por Sofía Perrone

Mayo 11, 2025

Las marchas de los jubilados han dejado de ser una simple protesta para convertirse en un grito de desesperación. Cada miércoles, frente al Congreso de la Nación, un colectivo de Jubilados reclama lo que les corresponde: una vida digna.
Sin embargo, su legítimo derecho a manifestarse es respondido con gases lacrimógenos y bastones que no distinguen edades ni fragilidades.

El abandono y el ajuste

Detrás de los números fríos del ministro de Economía Luis «Toto» Caputo y las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei, hay rostros que sufren… Jubilados que apenas pueden alimentarse una vez al día, que han perdido el acceso gratuito a sus medicamentos esenciales y que, en algunos casos, enfrentan la falta de vivienda porque su jubilación no les alcanza para pagar un alquiler. No son casos aislados, sino la evidencia de un sistema que los ha abandonado.
La raíz del problema es clara: el ajuste promovido por el gobierno, bajo las exigencias del Fondo Monetario Internacional, ha profundizado la crisis. Los recortes afectan a toda la población, pero golpean con especial crudeza a quienes ya han entregado su vida al país. Los derechos de los jubilados se ven sacrificados en nombre de la austeridad, transformando la vejez en una condena.

La represión como respuesta

Cada miércoles, cuando los jubilados intentan alzar la voz, la respuesta es la represión ordenada por la ministra Patricia Bullrich. La protesta pacífica se enfrenta a una violencia institucional que no hace más que profundizar el sufrimiento de quienes, después de toda una vida de trabajo, solo exigen justicia.
Hoy la violencia alcanzó un nuevo nivel cuando el Padre Paco Olveira, reconocido por su compromiso con los más pobres, fue golpeado en la cara por un escudo policial provocándole un corte en la ceja, mientras intentaba proteger a los jubilados de la represión. A pesar de la herida y el sangrado, el Padre Paco permaneció en el lugar, acompañando a los Jubilados y exigiendo la liberación de quienes fueron detenidos injustamente. Su presencia en las marchas no es casualidad: cada semana, pone su cuerpo en defensa de aquellos que el Estado ha decidido ignorar.

Solidaridad y resistencia colectiva

En un país donde quienes construyeron su historia ahora deben luchar por sobrevivir, el mensaje es claro: «Nadie se salva solo». La respuesta no está en el ajuste, sino en la justicia y en la resistencia colectiva, porque la historia de nuestros jubilados es también nuestra historia. La solidaridad
y la empatía no son solo valores, sino herramientas de lucha. Frente a la crisis, cuando un sector es golpeado, toda la sociedad debe alzar la voz.
Como decía el Gral José de San Martín «Cuando la Patria está en peligro todo esta permitido, excepto no defenderla»
La lucha de los jubilados no es solo por ellos, sino por el derecho de todos a una vejez digna.

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