MÍSTICA Y POLÍTICA PARA PONERSE LA PATRIA AL HOMBRO-DOSSIER…

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…DEL ENCUENTRO NACIONAL 2022 – Parte 4 –

Febrero, 2023

DE LO SOCIAL A LA POLÍTICA: HERRAMIENTAS DE TRANSFORMACIÓN

Fernanda Miño, Secretaria de Integración Socio Urbana de la Nación

Yo puedo abordar y charlar del trabajo que estamos realizando en el Estado
desde un solo lugar que es la gestión y decirles que hoy estamos en más 750
barrios en todo el país con una inversión de 160.000 millones de pesos. Yo no
los voy a cansar con eso, eso para la radio quizás. No se esperen un discurso
político grandilocuente porque tampoco vengo de la política, soy una profe de
catequesis que hace más o menos seis años, dijo, la política también puede
hacer una herramienta y en eso estamos, descubriendo todos los días como la
política es una herramienta de transformación social. A veces la frase
“transformación social” queda media gastada y a veces vemos como la pelea
continua por los espacios dónde queda el asiento más calentito se suceden a la
hora de las elecciones. Creo que está bien pensar en ocupar los espacios, pero,
¿para qué? Yo tenía muy claro, cuando empecé a trabajar en la política, lo que
quería hacer con esta herramienta. No sabía si me iba a salir, sabía del impulso
de los compañeros y las compañeras y todo lo que había pendiente con el tema
de la integración social urbana de los barrios, pero no tenía mucha idea. “Estoy
más preparada para hacer un guiso riquísimo que para gestionar bien”, decía
yo porque no sé cómo es, todo el ámbito de la política, me era desconocido; y
para quienes venimos de los barrios populares y seguimos viviendo en ellos,
como lo es mi caso, siempre tenemos como que la política, y se mete todo en
la política, es mala palabra. Yo empecé a diferenciar que una cosa es la política
y otra cosa es lo partidario, que ahí es cuando se empiezan a mezclar las cosas
y que uno no entiende mucho de qué la van algunos. No voy a hacer una
crítica, estoy trabajando ahí adentro y tengo muchos compañeros y
compañeras que a veces hasta me siento contando donde el Génesis cuando
vienen al despacho y me dicen “No porque en el ReNaBaP” y no entiendo,
entonces empiezo “Fui relevadora de mi propio barrio de más de 2.300
familias, estamos gestionando en más de 5.600 barrios en toda la Argentina” y
es como contarle de dónde comenzamos. Yo digo no descubrimos nada, hay
una lucha de barrios que la vienen llevando muchos compañeros y compañeras
a lo largo de la historia en la Argentina, pero sí hubo hitos en esta historia; pero
quiero volver un poquito más atrás para ver lo que significa que personas como
yo, mujeres y hombres de los barrios populares hoy ocupen espacios en el
estado, que tenemos una misión y es muy fácil marearse, cuando de repente te
toca manejar muchos recursos, cuando te toca hablar con mucha gente y tratar
de casi como hermanos con distintos ministros, ministras, gobernadores,
gobernadoras y cuando estás ahí, porque te metes en un personaje. Yo tengo la
gran responsabilidad de llevarme bien con todos y con todas, sean del
oficialismo, sean de oposición, porque una vez me enseñó un cura muy querido
para mí, que el bien es mayor entonces los medios justifican el fin, sería.
Entonces en esos caminos y en esas aguas andamos navegando mar adentro; y
volviendo un poquito para atrás, como les decía recién, la gente que vivimos en
los barrios venimos con ese mote de que en la política siempre nos han
utilizado como para llenar micros y para que aplaudamos. Cuando empezó
cierto trabajo de organización popular, la comunidad organizada, a los que
venimos de barrios populares, que por lo general llegamos tarde a veces en
cuanto a la vida en la política, la gran posibilidad. Yo les cuento, soy la del
medio de nueve hermanos, trabajé como empleada doméstica en casa de
familia de los 13 a los 21 años hasta que me conocí con mi esposo. Me fui a
vivir de la cava a un lugar más alto, que es la cava igual, pero “por lo menos no
nos inundamos” decíamos nosotros, y después de ciertos años yo dejé de
trabajar en casa de familia. No sabía que quería hacer cuando sea grande
cuando era chica porque no había hecho el secundario y decía que quería ser
maestra, que quería ser azafata. Todas las cosas que uno piensa cuando es
niña. Nunca me imaginé en la política porque uno la desconocía, porque para
ciertos estratos sociales la política es mala palabra, es para casi un monárquico.
Digo, así más o menos nos enseñan San Isidro también, pero cuando uno va
siendo más grande y creo que la fe hizo esto en mi vida también, ve que uno
puede transformar la realidad donde vive. A veces los barrios populares cuando
tenemos la posibilidad de trabajar y ser militantes sociales, en mi caso una
militante pastoral, te encontrás con realidades que no se curan solamente con
un abrazo, un beso y llorar. Necesitas de la mano del Estado. Muchos nos dimos
cuenta en la pandemia lo que fue no tener el andamiaje de lo social, como esa
red invisible que vamos haciendo con lo que se puede en los barrios.
De repente la pandemia nos limitó a no poder tocarnos, no poder vernos, no
poder abrazarnos y como eso tan rápido se pudo deshacer. Por eso es
importante que todo eso sea acompañado por una organización para seguir
obteniendo derechos. Vuelvo para atrás un poquito, cuando sos muy chico y
vivís en una situación donde no hay cloacas, agua y electricidad naturalizas esa
situación y terminas diciendo “bueno, esto es designio de Dios, total”. Yo le
preguntaba a mi vieja: “¿Por qué no tenemos agua?, ¿por qué me tengo que
quedar hasta las 5 de la mañana a saber si sale agua para llenar un tacho?”
“Somos pobres” me decía, y esa era la respuesta que obtenía con muchas de
las preguntas que le hacía a mis padres; pero tampoco voy a renegar porque de
todo eso, que al principio uno lo naturaliza y uno después con la educación, por
eso es tan importante apuntalar la educación en los barrios populares, uno va
viendo que no es solamente lo que pasa en un barrio y quiénes son los
responsables, porque responsables tenemos muchos y una cuota de
responsabilidad también tenemos quienes vivimos adentro pero porque nos
falta eso. A veces quienes estamos un pasito más adelante nos quedamos con
el sabemos que hay que organizarse sabemos que tenemos derechos pero lo
guardamos para enojarnos, insultarnos y tirar piedritas de afuera. Yo elegí tirar
piedritas de adentro, siempre fui como ese grano en el pie dentro de la Iglesia,
primero, porque no me importaba. Si teníamos que salir, nosotros gracias a
Dios tuvimos más curas comprometidos con el barrio que los que no y con los que no,
nos vivíamos peleando porque yo aprendí que había un Jesús que se
manifestaba entre los que menos tenían y a donde más se necesitaba.
No era solamente ir a dar misa, el grupito de autoayuda…digo de catequesis y
después ir a la casa y todo seguía igual. Para nosotros, cuando fuimos
conociendo al padre, y lo voy a nombrar porque tiene parte que ver con la
persona que soy hoy, Aníbal Filipini y el padre Jorge García Cuerva, tuvimos la
posibilidad de poder empezar a encontrar en el camino pastores, personas,
militantes que nos van diciendo que las cosas no son así y en los barrios
necesitamos mucho de eso; que nos acompañen que nos digan esto, que nos
cuenten un poquito de la historia para que uno empiece a encontrar su propio
camino, porque quién quiere ponerse adelante no es un buen pastor, si se pone
atrás y uno no se anima solito si te van empujando, pero si se ponen al lado las
cosas cambian y siempre nosotros encontramos en los barrios, sean pastores
de la iglesia católica o no, esto de recibir a todos y todas. Hoy siendo gestión lo
tomo como el ecumenismo, uno a veces tiene cierto rechazo, pero uno no
puede tener la certeza de cuál es el camino correcto, si todos te llevan a Dios y
uno es importante que acompañe a otros en el camino, quién soy yo para
juzgar que fe o que credo es la que querés transitar. Entonces creo que así se va
haciendo un poquito de camino. Volviendo un poquito a mi vida, llegaron mis
hijas y con eso también empieza una a pensar, no solamente en el matrimonio,
sino qué vida o qué mundo le quiere dejar a sus hijas y ahí empieza a pensar
que no basta solamente con juntarnos y decir lo que falta es ir a reclamar, al
municipio en este caso, por las obras que no se hacen en un barrio, sino que
hay que involucrarse y ese es un paso que a mí me tocó; en su momento era
medio decantado porque empecé a levantar un poco la voz, porque empecé a
decir lo que no me gustaba. Creo que también por mi tamaño medio que no
pasaba desapercibida y lo empecé a decir. De raíz peronista. Yo creo que desde
que nací soy hincha de Boca y peronista, después lo fui perfeccionando con el
tiempo. Sigo siendo peronista y sigo siendo de boca, así que ahí estamos.
Volviendo un poquito creo que la gestión se choca en un momento cuando,
creo que en San Isidro, acá lo tengo a mi hermano Juan Ottavis que
compartimos, siendo concejales, un momento complicado, me decía “A vos te
tocó un momento de primavera” porque estábamos ahí como que podíamos
luchar y decir cosas y conseguir cosas, pues volvió todo a ser nublado en San
Isidro. Compartimos un momento muy hermoso, pero en mi vida empezaban a
pasar otras cosas, no solamente con esto de mejorar el barrio sino que todo el
trabajo de las organizaciones sociales me venían tocando la puerta, la ventana,
me venían samarreando un poco y en ese caso también fue muy importante el
trabajo de curas y obispos de San Isidro que me dijeron: “por qué no? “
cuando los compañeros dijeron que era bueno que sea candidata después de dos años
de concejala porque era algo más importante que tenía que pasar con los
barrios populares, más en San Isidro, lo discutí mucho para mí adentro porque
yo estaba bien siendo concejal, ahí hablábamos de peronismo con Fabi con
Juan y estaba bien y conseguíamos cosas y para mí era como un techo.
Y la vida me mostró que no, cuando empezó a gestarse la Ley 27 453
compañeros de la Mesa Nacional de Barrios Populares me vinieron a buscar y
me encontraron y empezamos a soñar con que una ley para todos los barrios
populares de la Argentina era posible y empezamos a empujar eso. Así que
mientras gestionaba para San Isidro cosas para los barrios populares y otras
yerbas empezamos a armar esa mesa nacional de barrios populares que tanta
satisfacción hasta el día de hoy nos sigue dando porque son las que empujan
las reformas, las que empujan las decisiones, los recursos y me siento muy
acompañada. Sería muy difícil si no hay compañía de los compañeros en el
territorio, de los compañeros de las organizaciones sociales, compañeros y
compañeras que me llaman primero para decirme “che, las obras no están
saliendo bien en tal lugar” y después para decirte “te queremos mucho Fer,
rezamos por vos” y creo que a veces yo termino con tanta energía para abajo
por tanta cosa que pasa, más la familia qué digo “si no es por esa oración que
muchas veces me escriben y me relatan por mensajes los compañeros y las
compañeras sería imposible”.
Cuando entramos al Estado que fue la lucha de un compañero que yo lo puedo
nombrar acá porque es conocido, muchos creen que cuando entras al Estado
tenés una conducción. Yo empecé la política creyendo que era eso. Cuando
conozco a Juan Grabois antes de entrar a la política, porque estaba gestándose
lo de la concejalía en San Isidro, él estaba orgulloso de que alguien de un barrio
pueda representar los intereses de los que menos tienen en un lugar como San
Isidro y él creo que fue haciendo un trabajo muy de hormiga conmigo en la
política, cuando pasaba y me mandaba un mensaje. Un obispo de San Isidro
también hizo su parte. Creo que fueron moldeando la voluntad que en su
momento venía como dormida por propias mías, no era porque no tenía fe en
mi capacidad sino porque yo soy una madre muy rompe pelotas, yo soy una
madre muy presente entonces como que el patriarcado, a veces nos impone
que las mujeres deben criar a los hijos en la casa, tener lista la comida y
esperar que llegue el señor. Nosotras aprendimos con el tiempo que no es así,
también el feminismo a las mujeres que vivimos en los barrios populares nos
llega tarde y sigue llegando tarde; por eso les pido mayor esfuerzo. Siempre lo
digo, que hay que ir a los barrios por la ESI, por decir que hay cosas que
no están bien y que el amor no es violencia, pero yo tengo un gran compañero al
lado, que siempre cumplió el rol que le corresponde, de papá, de compañero y
me decía “vos mandate, anda, yo te acompaño”, y si no entendía nos poníamos
a charlar e íbamos y las chicas también; entonces fue mucho más fácil avanzar
sobre lo que venía por delante. Y cuando en el 2019 después de perder, en una
gran elección por cierto, obviamente la negra de la villa, no llega muy lejos en
San Isidro, pudimos hacer esto de saltar a decir “bueno, ahora hay que decidir
qué hacer”. Seguíamos en el Concejo, pero ahí creo que todo lo que fueron
haciendo quienes me acompañaron en este camino, incluido Juan Grabois
fueron diciendo “este lugar es tuyo y acá no te estamos preguntando si queres,
acá lo tenés que hacer vos, porque es una misión”. “Vos no tenés conducción en
la política, tenés misión y tenés que cumplirla y creo que llegó el momento. Te
necesitamos ahí” No me dieron alternativa, me metieron la fe, me metieron a
mis viejos, me metieron los barrios, era como que no había salida y había que
ocupar ese espacio y empezar a trabajar, con mucha dificultad.

Empezamos en un ministerio que no es el que tenemos ahora, el Ministerio de
Desarrollo Territorial y Hábitat. Fue muy difícil porque a los dos meses de
asumir empezó la pandemia y lo que sabemos hacer la gente que vivimos en
los barrios populares en los momentos de crisis, es armarnos de herramientas
y es lo que empecé a hacer yo. Empecé a hablar con todos los intendentes,
todavía no teníamos el fideicomiso activo y por lo tanto era “todo lo que vamos
a hacer es posible, vos animate, escribí el proyecto” y creo fue un año de
escribir proyecto e ir viendo cómo trabajábamos en un ministerio nuevo que
era el de hábitat entonces, y cómo empezar a pensar que también las
organizaciones políticas podían ser entes ejecutores dentro del Estado porque
de ahí proveníamos y sabíamos que era una de las grandes apuestas de esta
Secretaría en particular trabajar con las organizaciones sociales del territorio,
trabajar con la Iglesia. Poder trabajar con todos y todas dentro del Estado.
Tuvimos muchas dificultades, volvimos a Desarrollo Social de donde era
originaria la Secretaría con Daniel Arroyo, y en su momento empezamos a
poner en valor todo lo que veníamos trabajando porque empezaba a aflojar un
poquito la pandemia. Pudimos empezar a trabajar rápidamente. Llega, creo
que también tuvo que ver mucho la mano de Dios en esto porque sabíamos
que teníamos recursos, pero para los más de 5.600 barrios que hay en la
Argentina no iba a alcanzar, el aporte de las grandes fortunas y fue lo que nos
dejó y nos permitió trabajar en escala; creo que eso hizo la diferencia del poder
trabajar en los dos primeros años, construyendo proyectos y siendo lo que
queríamos, lo que soñábamos y la misión que teníamos en el Estado para que
hoy llegara un 2022 terminando esto, teniendo esa ejecución maravillosa que
tenemos como Estado y que hoy se esté discutiendo una ley, una reforma de la
27.453 que evita los desalojos, que tiene perspectiva de género, que nos deja
incluir a 1200 barrios más, con un gran consenso de la oposición y el
oficialismo, que eso era impensado. Digo, que hoy la política pueda ponerse de
manifiesto y ponerse de acuerdo cuando es una política que transforma la vida
de los más humildes, creo que nosotros tenemos que tener una gran mirada
para lo que es. Yo sé que ante tanta dificultad en el país queda medio oculto lo
que está pasando. Nos encontramos muchas veces con Gabriel Katopodis y las
obras que estamos llevando adelante en todo el país son maravillosas, que a
veces por esta situación quedan invisibilizadas. Tenemos que hacer el esfuerzo
Gabriel para mostrar todavía más, pero es lo que vinimos a hacer al Estado.
Esta es la misión que tenemos, la decisión que tenemos y, una anécdota ante
de terminar…muchas veces me voy a municipios o provincias que no son del
mismo color político y se me acercan a decir “yo soy compañero” y a veces
pasa con la fe lo mismo, que a veces tenemos la fe tan metida adentro como
algo que es propio, íntimo y no lo queremos largar. Creo que el cambio es
cuando lo podemos decir. Yo estoy orgullosa de ser católica, de creer en Dios y
la Virgen y poder encontrarme en el camino personas que estamos por los
mismo. Manifestémoslo más. Yo creo que tiene que ver que la política es un
servicio al otro, es un acto maravilloso para el bien común. Eso nos enseña
el Papa Francisco, nosotros lo tenemos que hacer. Creo que la política es un gran
acto de amor hacia el pueblo, hacia el bien común, así que lo llevo con mucha
alegría, con mucha emoción, pero con mucho compromiso y mucha dedicación
también, muchísimas gracias.

Fuente https://www.factorfrancisco.org/
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