Más sumergidos que emergentes

VisiónPaís/ junio 25, 2018/ Sin categoría

Records nocivos en economía. Alegría hueca por la condición de país emergente. Relevos sin cambios en el gabinete, el malestar en el Gobierno. Puertas giratorias para ingresantes y salientes. La tercerización de la política: el FMI manda. Apuntes sobre la economía real.

Por Mario Wainfeld

Nigeria nos dio una mano: Argentina todavía puede llegar a octavos de final. Para el voluntarismo cerril del Gobierno, Morgan Stanley Capital International “nos” hizo otro favor. La condición de “país emergente”, sanatean, es la clave del crecimiento. El ansiado chaparrón que anuncia la lluvia de inversiones.

Los consultores más afines al presidente Mauricio Macri vaticinan estanflación hasta fin de año. Les asiste parte de razón, aunque olvidan explicar por qué la llegada de las fiestas pondría fin a la crisis.

La Casa Rosada acumula récords como (hasta ahora y ojalá cambie) el equipo de Jorge Sampaoli: todos “para atrás”. Inflación, balanza comercial negativa, nueva suba de los intereses de las Lebac cuyo impacto trasciende a los grandes jugadores de la City financiera. Los humanos que toman crédito, que pagan intereses a los bancos, que descuentan documentos, están en figurillas.

La pesada herencia K legaba estados nacionales y provinciales desendeudados; empresas o particulares relativamente desahogados. Hoy en día están con el agua al cuello, las deudas se incrementan a ritmo exorbitante.

Macri es el demiurgo del programa insustentable, Federico Sturzenegger contribuyó al desquicio con su manejo en el Banco Central. Lo defenestraron, pero lo sucede alguien peor, si tal milagro inverso fuese posible.

– – –

Relevos sin cambios: Los grandes especuladores timbearon a paciere durante la gestión de Sturzenegger. Cuando lo eyectaron “los mercados” tuvieron la delicadeza de no brindar por él, cuanto menos en público. Carecen de motivos para añorarlo. Como en el fútbol, entra un jugador que cumple la misma función del que sale: el diseño táctico no se toca. Luis Caputo, su sucesor, es un cuadro del sistema financiero, un tipo “del palo”, quien ama la camiseta del establishment que lleva pegada al corazón. Sostener la bomba de tiempo de las Lebac lo pinta de cuerpo entero.

Francisco Cabrera encarnaba un oxímoron burocrático: ministro de la Producción en un modelo que la destruye o la ningunea. “Paren de llorar” interpeló a dirigentes industriales, tal vez su único aporte digno de mención en dos años y medio.

El suplente, Dante Sica, proviene del peronismo duhaldista y de la industria. Francamente, cuesta imaginar que pueda variar los designios generales de la política económica. Llega como converso y, todo lo indica, actuará como tal, salvo que renuncie en seis meses. Carga en su mochila, como corresponde a todo funcionario macrista, conflictos de intereses. Gerencia un área que maneja contratos con empresas que el ministro”acaba de dejar”.

Ya que abordamos los conflictos de intereses. Juan José Aranguren fue desplazado de la cartera de Energía. Las empresas petroleras y Shell en especial maniobraron con sutileza; no le agradecieron de viva voz los importantes servicios prestados.

Una trivia para quienes leen esta nota, entre partido y partido. ¿Cuánto demorará Juanjo Aranguren en retornar, con gloria, a Shell? Una aliviada a los participantes: se admite como respuesta la de Aníbal Troilo: “alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio, ¿Cuándo?… ¿pero cuando? ¡Si siempre estoy llegando!”. Las puertas giratorias empiezan su recorrido.

Ahora dicen que el fundador del Excel y el numen de los tarifazos parte porque se excedió con los aumentos pasados y con la gula para el futuro inminente. Iguacel, aducen, intentará “moderar las subas”. Traducido de la jerga macrista al castellano: siguen las subas. El ministro confirmó que antes de fin de año habrá dos aumentos de tarifas y uno de combustibles. No se vislumbra un alivio para los usuarios, aunque Iguacel dialoga con las concesionarias para ver si “conceden” pagos en cuotas. Difícil que el chancho chifle, pero habrá que ver.

Sin novedades de fuste en el frente de las políticas, los cambios de nombres en el Gabinete trasuntan el clima de crisis general que se propaga al equipazo de Macri. Las rencillas internas estallan cuando los resultados son adversos, en el fútbol y en la política.

Las remociones en el Gabinete son, como en cualquier gestión anterior, síntoma de que algo cimbra, debajo de los pies.

La nota completa AQUÍ

Fuente Página 12
Compartir esta entrada