LO QUE VENDRÁ
“Quiero algo de razón;
No quiero un Loco, apagá el televisor…”
(Charly García)
Por Carlos Caramello
Octubre 23, 2023
Ganó Macri. La afirmación suena osada a la hora en que Sergio Massa revolea casi un 37% de los votos y Patricia Bullrich, candidata de Juntos por el Cambio, queda relegada a un tercer puesto que la saca de la pelea y, acaso también, de la política. Pero ocurre que, desde el momento mismo en que el niño Mauricio se bajó de su imposible candidatura a presidente, su estrategia fue implosionar JxC y recuperar centralidad en la conducción de un armado de derecha pura y dura, modelo de VOX… pero cipayo.
La consagración de Bullrich como candidata fue un error de los estrategas de Catalinas y Puerto Madero que, desde su lógica porteñocéntrica, le pusieron todas las fichas a Rodríguez Larreta y, como para que ganara las PASO sin despeinarse (es metáfora), lo enfrentaron a una contrincante que, en términos boxísticos, era un “paquete”. Esto sin percibir que Horacito, si lo corrías 10 metros de la City, se difuminaba (por no ser grosero).
Todo a pedir de boca de un Macri que se comió a Larreta, se comió a Bullrich y ahora va por un tentempié llamado Javier Milei, el candidato de La Libertad se Estanca. Porque ni avanzó ni retrocedió.
Aunque, de aquel libertario beligerante y violento que supo ser cuando el poder para él era un albur, a este candidato tembloroso y arrepentido que mendiga los votos de los que, hasta el sábado eran los culpables de que los pesos argentinos sean excremento, bueno, hay un notable recule en chancletas.
And the Winner is…
Otro que ganó de punta a punta fue Axel Kicillof, que atravesó la misma pandemia, la misma sequía y la misma guerra que otros, pero sacó el 45% de los votos (centésimas más, centésimas menos) y arrastró las marcas de las intendencias y del país. Lanús y Bahía Blanca, hasta ayer bastiones de JxC (tanto que el intendente lanusense fue candidato a gobernador) quedaron en manos de Unión Por la Patria.
Los affaires de “Chocolate” Rigau y Martín Insaurralde no hicieron mella en el gobernador, que mostró que la gestión no puede ser empañada con operetas mediáticas. Suerte para la próxima a los medios concentrados. Y mejor afinen la puntería si quieren lastimar de verdad.
Y, por supuesto,
Massa fue la estrella de la jornada, recuperándose de unas PASO que lo destiñeron y mostrando que aún con alta inflación y corridas cambiarias, un candidato con proyectos y un programa siempre va a ser más que los que sólo pueden dinamitar, liquidar o insultar, o las que quieren exterminar (palabrita compleja si la hay para una sociedad que tiene 30.000 detenidos desaparecidos).
Es verdad que ahora viene una parte difícil: convencer a los electores de otras fuerzas de que confíen en él. Pero hay una estrategia que empieza a rendir frutos: a esta hora, Sergio Massa es la persona indicada para que un amplio sector de la ciudadanía pueda votarlo sin taparse la nariz. Y eso ya es un gran detalle, porque si el círculo rojo no te veta, tenés buena parte del camino recorrido.
Nuevos Escenarios
Lo cierto es que esta elección (y no la de noviembre) determina una nueva configuración de los espacios políticos en la que, como decía, se va a consolidar una derecha dura, irascible, violenta, con un discurso ultra conservador pero con perfil entreguista, sin ningún viso de nacionalismo.
También va a tender a consolidarse un armado de Centro (probablemente liderado por Massa) en el que seguramente confluya buena parte de la Argentina post-progresista proto-palermitana (aunque vivan en Chañar Ladeado).
Con esto me refiero a ese sector que hace de la corrección política su biblia y del posibilismo una de sus maneras de gobierno aunque con Massa y algunos socios fáciles de imaginar (léase Gerardo Morales, Martín Louteau y, hasta, acaso, el propio Rodríguez Larreta), uno puede llegar a pensar en técnicas más expeditivas a la hora de hacer política.
Finalmente, la liga de los gobernadores (¿pondrán a Kicillof a la cabeza?) y algunos “ex” (como podrían ser Capitanich, Gioja, Rodríguez Sáa) seguramente se abocará a recuperar el peronismo, comenzando por el partido (hoy en manos de un auto-definido social demócrata). El partido como “herramienta electoral” (Perón dixit) pero, también, como espacio de encuentro, formación y proyección de nuevos y jóvenes cuadros que deben sumarse para consolidar una identidad acorde a los tiempos, que conserve los valores constitutivos del Movimiento Nacional.
Queda por verse el rol que tendrá La Cámpora en estos nuevos escenarios y también quién o quienes serán los encargados de organizar las procesiones al Calafate para escuchar a Cristina.
El resto sólo se tratará de imaginarios apócrifos y fugaces de los medios de comunicación concentrados y sus mandantes anarco capitalistas, que intentarán, todo el tiempo, que esa política en la que han trabajado tanto para secarla, no pueda reverdecer.
Fuente Canal Extra



