La segunda masacre de la era Vidal
Por Martín Granovsky
Imagen NA
Dijo Cristian Ritondo, ministro de Seguridad de Buenos Aires: “Mejor amontonados que sueltos”. Ahora deberá cambiar la frase. Sería ésta: “Mejor muertos que amontonados”. Es que murió Carlos Ariel Corvera, la víctima número nueve del incendio no apagado a tiempo el jueves 15 de noviembre en la comisaría tercera de Esteban Echeverría.
La comisaría depende de la Policía Bonaerense, que depende del ministro Ritondo. El ministro Ritondo depende de la gobernadora María Eugenia Vidal.
Vidal hizo lo que siempre hace en estos casos en materia de prevención: nada.
Y dijo lo que siempre dice en estos casos: nada.
Ante otros muertos, la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez, de la escuela 49 de Moreno, Vidal escribió un tuit expresando sus condolencias a los familiares. Nunca los llamó por teléfono ni los vio. Ni siquiera discretamente, para evitar las fotos. Y al margen de la 49, que como tuvo dos muertos concentró la atención, la enorme mayoría de las escuelas de Moreno todavía sigue sin arreglo, con paredes electrificadas por las pérdidas del agua que baja del techo, pozos ciegos que desbordan y falta de artificios elementales como un disyuntor o una jabalina. Quienes se organizaron en Moreno bajo el impulso del Suteba, el sindicato de los docentes públicos, quienes participaron de movilizaciones y acampes desde los movimientos sociales, los partidos políticos y los empresarios de la zona, sacaron la conclusión de que dilatar el arreglo de escuelas no es solo un problema de dinero. Más bien no lo es. Es un tema de prioridades y de sensibilidad para organizar las reservas de trabajo realmente existentes en el distrito. Cooperativas, por ejemplo. O pequeñas empresas que podrían resolver su capacidad ociosa mientras las escuelas resuelven su incapacidad edilicia para albergar a chicos y docentes en condiciones decorosas.
No se trata de diferencias sociales. El gobierno bonaerense trata por igual a quienes pueblan las escuelas y a quienes pueblan las comisarías en condiciones de hacinamiento.
Después del fallecimiento de Corvera, la gobernadora se mantuvo indiferente aunque carga ya con nueve muertos. A pesar de que la Comisión Provincial por la Memoria haya sostenido en un comunicado que se trató de “la peor masacre de la historia en comisarías argentinas”.
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Fuente Página 12

