La patria es para los pobres

VisiónPaís/ abril 7, 2019/ Sin categoría

Por Alejandro Ippolito

Usted ya no vive en un país, sino en una empresa. Usted no habita un territorio patrio sino que recorre los pasillos de una multinacional sin nada de nacional lamentablemente.

Por eso anda tan desorientado, vagando por laberintos reflexivos y mirando lo que sucede
con total incomprensión y asombro. Nosotros, que atravesamos un jardín poblado
acariciando al pasar los colores y los aromas que nos colmaban los sentidos, los mismos que
nos encontrábamos al pasar en cualquier sendero y nos reconocíamos de inmediato como
preludio de un abrazo interminable, nosotros, amigo mío, nos quedamos sin país.
Vuelvo sobre una idea que ya expresé varias veces: el concepto de patria es para los pobres,
los comunes, los laburantes de a pie, los del montón. Por fuera de ese sector la idea de
nación solo se revela en un encuentro deportivo y nada más.
Todo lo demás es ocasional, descartable, materia negociable.
Por eso es tan necesario el eufemismo en este gobierno, porque hay que ponerle otro
nombre a las cosas para disimular la frialdad de los términos que se corresponden más con
una descomunal calculadora que con una gestión de Estado.
Los números congelan la posibilidad de acercamiento con la gente y por eso donde usted ve un salario ellos ven un gasto y donde usted percibe un negociado de lavado de dinero ellos
sugieren un sinceramiento. De igual forma una estafa se transforma en una reparación
histórica, una grieta que ellos han fundado y ensanchado les resulta toda una novedad y
una banda de delincuentes maquillados toman la identidad del mejor equipo de los últimos
50 años.
Este breve texto solo intenta de manera torpe ayudarlo a que comprenda que no estamos
hablando de lo mismo con esta gente, ni con los que se muestran alineados con este
modelo salvaje de destrucción nacional en pos del excesivo bienestar de unos pocos.
Nosotros hablamos de patria y hablamos del otro, hablamos de soberanía y de
desendeudamiento.
Ellos hablan de cuestiones privadas cuando se exponen los negociados oscuros del
presidente y sus amigotes de la vida, pero les parece correcto que Milagro Sala esté presa
por arrojar un huevo que jamás lanzó.
Yo sé que no hay brújula que no se vuelva loca tratando de encontrar el rumbo en medio de
este desquicio, pero sepa que siempre hay una mano compañera tendida en algún rincón
de la neblina como para encontrar la salida y reconocernos nuevamente como ese Proyecto
Nacional y popular que llamó a las cosas por su nombre de una buena vez.
Quizás haya sido eso lo que tanto les ha molestado a aquellos que prefieren la fantasía a la
realidad y el chusmerío a la historia.

 

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