La Escuela Superior Peronista – Curso sobre introducción a la Conducción…

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…Política Peronista.

Por Antonio Rougier

Agosto 26, 2022

PARTE I

CAPÍTULOS PRELIMINARES DE LA CONDUCCIÓN
PRIMERA BOLILLA: ELEMENTOS DE LA CONDUCCIÓN.

Los conductores, los cuadros auxiliares, la masa y su organización.

En este texto original, Perón mezcla permanentemente y relaciona al conductor con los cuadros auxiliares y con la masa y su organización. Si bien habla de los tres elementos, en todo momento,
no lo hace en forma separada y sistemática hablando primero sobre el conductor, segundo sobre los cuadros auxiliares y tercero sobre la masa y su organización. Los relaciona y mezcla permanentemente.
Al conductor en sí y sus cualidades le dedicará todo el capítulo o bolilla seis, tema uno y a la preparación de la masa el tema 6.2.8 de nuestro ordenamiento. Y a esa parte del curso le llamará “la médula misma de toda la parte de la conducción”.
http://www.escuelasuperiorperonista.com/doc/1.0.CONDUCCIONTEMATICO.pdf
Acá sólo trata de definirlos como “elementos” indispensables de toda conducción política y algunos elementos de la relación que hay entre ellos.
Un tema a destacar es la importancia que atribuye Perón a “la organización” de los cuadros auxiliares o militancia y de la masa.

En este encuentro no seguiremos el texto original y señalaremos los elementos esenciales sobre el conductor, los cuadros auxiliares o militantes, la masa y su organización.

LOS ELEMENTOS DE LA CONDUCCIÓN. IMPORTANCIA DE SU CONOCIMIENTO.
1.2.- El elemento humano.
1.2.1.- Los conductores.
«El conductor es un constructor de éxitos. Esa es la mejor definición que se puede dar de un conductor. Es decir, es un hombre que recibe un elemento —que es una situación— y que
recibe un objetivo, que es en lo que él debe lograr, partiendo de esa situación. Entonces él concibe. El éxito es alcanzar el objetivo. Lo prepara, lo organiza, lo realiza y cuando llega allá, le saca provecho».
Pero como para conseguir el “éxito” necesita de los “auxiliares de la conducción” y convertir a la “masa” en “pueblo”, como veremos más adelante, el conductor necesita también ser “maestro”.
Perón lo explica mejor:
El conductor debe ser maestro.
Por eso conducir, en política, es difícil, porque a la vez de ser conductor hay que ser maestro; hay que enseñarle a la masa; hay que educarla; hay que enseñar a los intermediarios de la conducción,
porque la conducción no se puede realizar con un hombre y una masa, porque esa masa, si no está encuadrada, se disocia. La masa debe estar encuadrada por hombres que tengan la misma doctrina
del conductor, que hablen en su mismo idioma, que sientan como él.
Eso es lo que nosotros queremos desarrollar y la tarea principal de la conducción.

Y realizar la siguiente tarea, bien importante para Perón, pero compleja, por cierto:
Organizar, educar, enseñar, capacitar y luego conducir.
“El conductor no es nada si los elementos de la conducción no están preparados y capacitados para ser conducidos. Y no hay conducción que pueda fracasar cuando la masa que es conducida tiene en sí misma el sentido de la conducción. Por eso, conducir es difícil, porque no se trata solamente de conducir.
Se trata, primero, de organizar; segundo, de educar; tercero, de enseñar; cuarto, de capacitar, y quinto de conducir. Eso es lo que nosotros debemos comprender. Y en el análisis sucesivo que
hagamos de todo este programa yo he de ir deslizándoles, con ejemplos fehacientes, cada uno de los elementos de juicio que permitan ir adquiriendo los conocimientos necesarios sobre el
conductor, que no lo he de tratar hoy, porque he de dedicar, una clase exclusivamente para considerarlo” (el capítulo o bolilla seis).
El conductor perfecto
Por lo tanto, la conducción debe estar en manos de hombres de un perfecto equilibrio. Napoleón lo definía como un perfecto cuadrado: los valores morales son la base; los intelectuales, la altura. Es
necesario que un conductor tenga tanto de unos como de otros. Si logra ese equilibrio, es el hombre de la conducción; pero cuando se le van los valores morales sobre los intelectuales, lo llevan a realizar cosas inconsultas, y cuando estos últimos lo sacan de las virtudes, ya no deja «macana» por hacer.
Para ayudar a la comprensión de lo que Perón piensa sobre este tema tan importante en esta materia agregamos otros conceptos que se encuentran en otros capítulos de Conducción Política.
El conductor es el elemento primordial, porque tiene una acción directa y otra indirecta en la conducción.
La acción directa es la que él realiza y la indirecta es la que sugiere, con su propio procedimiento, al resto de las conducciones locales, a las demás conducciones”.
“Al hablar del conductor es necesario decir que forma sus fuerzas, las organiza, las instruye, las prepara y las conduce.
De lo contrario, no es conductor.
Cada conductor crea su instrumento, como cualquiera que debe realizar un trabajo.”
“El conductor es un ente de transformación maravilloso, que percibe un fenómeno y saca una solución elaborada por sí, parte intuitivamente, parte por el análisis y parte por la síntesis.
Difícil de comprender, porque son fenómenos que no creo haya nadie que pueda explicar de una manera certera”.
“La tarea del conductor es crear, crear siempre, estar siempre predispuesto a crear”.
“Aunque parezca una «verdad de Perogrullo», una de las cosas más importantes para el conductor es que tenga presente que quien debe conducir los acontecimientos es él. Y que no debe ser
conducido jamás por los acontecimientos”.
“Empecemos por establecer que el conductor es un artista; no un técnico. Vale decir, que él no elabora nada mecánicamente, que la conducción es producto de su creación. De lo contrario, no va a tener nada que agradecer a su acción de conductor”.
“El conductor es siempre un hombre que selecciona las acciones y se decide por las grandes, por aquellas que para emprenderlas hay que tener la suficiente fuerza de voluntad, que nace de la fe en sí mismo y del optimismo que lleve dentro de sí”.
“El conductor es, por sobre todas las demás cosas, un luchador.
Por inteligente, sabio y bueno que sea, si no lucha para alcanzar lo que se propone, no llegará nunca a ser un conductor”.
De los “valores morales y espirituales” del conductor hablaremos más adelante en forma específica.

Acá tratamos simplemente de compartir estas “definiciones” de conductor que dio Perón en Conducción Política.
1.2.2.- Los cuadros auxiliares de la conducción.
Los cuadros auxiliares de la conducción. Una clase será para los cuadros auxiliares de la conducción. Porque algunos creen que, si nosotros tuviéramos un conductor para la dirección general y miles de conductores para la conducción auxiliar, de las mismas condiciones
del conductor, habríamos ganado algo. No habríamos ganado nada, porque las condiciones que debe tener el conductor superior no son 69 las mismas que las que debe tener el conductor auxiliar. ¿Por qué? Porque uno es el creador y el otro es el ejecutor de esa creación. Él no necesita tener espíritu creador; necesita tener espíritu de observación, de disciplina, de iniciativa para ejecutar bien lo creado por otro. Es lo mismo que pasa entre un presidente de la República, que es el que tiene que hacer y un congreso, que es el que tiene que colaborar en la formación de las leyes que permiten la creación de eso.
«Si es importante la acción del conductor, no lo es menos la acción de los conductores auxiliares. Estos representan la multiplicación del conductor. Si hombres de las mismas ideas y sentimientos, de la misma orientación doctrinaria, de la misma manera de ser, actúan en forma directa, en contacto con la masa, dando los mismos ejemplos, evidenciando las mismas virtudes, inculcando los mismos principios, se llega a inspirar en la masa con mucha rapidez. Por esa razón es
elemental y fundamental la formación de los hombres auxiliares de la conducción».
1.2.3.- La masa; su organización: simple, objetiva, estable y perfectible.
«Lo primero que hay que hacer es despertar en la masa el sentido de la conducción. Los hombres se conducen mejor cuando quieren y están preparados para ser conducidos. Es muy difícil conducir una masa que no está preparada; y esa preparación es de dos órdenes: una preparación moral para que sienta el deseo y la necesidad de ser conducida; y otra intelectual para que sepa ser conducida y ponga de su parte lo que necesite para que la conducción sea más perfecta. El último hombre que es conducido en esa masa tiene también una acción en la conducción. Él no es solamente conducido; también se conduce a sí mismo. ¡Él también es un conductor, un conductor de sí
mismo!».
Estamos ante un elemento “esencial” para la conducción en el pensamiento de Perón: “la masa”. La tarea a realizar la explica Evita en “Historia del Peronismo”: convertir a “la masa” en “Pueblo”.
“Yo podría hacer una diferenciación fundamental, ante ustedes, de lo que es masa y de lo que es pueblo. Masa: sin conciencia colectiva o social, sin personalidad social y sin organización social. Esto es, para mí, masa. Pueblo: con conciencia colectiva y social, con personalidad social y con
organización social. (Eva Perón, Historia del Peronismo).
Perón usa la palabra “masa” en forma genérica, pero
reconoce lo dicho anteriormente en este párrafo:
“A esa masa unos la llaman pueblo cuando esa masa está organizada. Es
lo lógico. Pero yo lo tomo en sentido genérico, solamente en sentido
genérico”.
“Nuestro interés justicialista al tratar de formar los cuadros para el encuadramiento de esa masa y convertir, mediante ese proceso orgánico y de encuadramiento, esa masa en pueblo, es fundamental”.
“Educación y organización del pueblo
Pero primero hay que enseñarle (a la masa, al Pueblo) a pararse; después a caminar; después a correr despacio, y después correrá ligero.
Todo esto está en la educación, en la organización del pueblo.
Es decir, convertir esa masa inorgánica en masas orgánicas y organizadas: convertir la masa en pueblo consciente de sus derechos y de sus deberes.”
En estos textos, ya se refiera a la “masa” o al “pueblo”, en ambos casos habla de su “preparación”, capacitación o educación para que pueda ser conducido.
El proceso a realizar, será: elevar la “cultura social y política”, acrecentar la “conciencia colectiva o social”, promover la “personalidad social”, dar ejemplo de “organización social”, fomentar y realizar “la solidaridad social”, para buscar siempre y en todo “la unidad nacional”:
«Por eso digo que esa organización se necesita para la lucha política Se facilita la lucha política cuando esa organización corresponde bien al objeto. Vale decir, que al organizar la masa es necesario proceder cumpliendo los principios de toda organización.»
a.- «Primero, que sea una organización simple; que no sea complicada; porque, si no, no se puede manejar. Por eso, la primera regla de la organización es la simplicidad».

b.- «Que sea objetiva, vale decir, que esté organizada con una finalidad específica y que sirva para cada especialidad, porque a menudo la gente quiere organizar una cosa que sirva para dos: como
el sofá-cama, donde uno se sienta mal y duerme peor. Hay que organizar cada cosa para su finalidad, vale decir, que la segunda regla de la organización es la objetividad.”
Conviene aclarar que la “objetividad” o “finalidad suprema” del Peronismo y de toda organización
peronista está expresada claramente en la definición de doctrina:
“Defínese como Doctrina Nacional adoptada por el Pueblo Argentino, la Doctrina Peronista o Justicialismo que tiene como finalidad suprema alcanzar la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación, mediante la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política, armonizando los valores materiales con los valores espirituales y los derechos del individuo
con los derechos de la sociedad”.

c.- «La tercera es la estabilidad orgánica; es decir, que se organice
y no se cambie todos los días, porque, si no, se conduce a la desorganización. Por eso es necesario un grado de estabilidad; pero si esa estabilidad es demasiado prolongada se
anticúa. Pierde el cuarto factor.”

d.- «El cuarto es la perfectibilidad, y los que se anquilosan en un sistema y se exceden en la estabilidad, pierden perfectibilidad. La perfectibilidad es la evolución. Es decir, que no se puede estar cambiando todos los días de organización, pero tampoco se puede permanecer siempre con la misma organización. Hay que hacerla evolucionar de acuerdo con el tiempo y la situación.”
Merece una mención especial “la organización” como elemento esencial en el pensamiento político de Perón, de la que acá se menciona sólo los “principios”. Por supuesto no lo podemos desarrollar en este espacio pero es señalada como parte principalísima de lo que tiene que hacer el conductor: “organizar” todo y en especial a la masa (para convertirla en Pueblo).
Se puede ampliar el tema en www.escuelasuperiorperonista.com

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