La Escuela Superior Peronista – Curso de introducción a la Conducción…
…Política Peronista.
Por Antonio Rougier
Septiembre 2, 2022
EL CORAZÓN DEL PROYECTO DE PERÓN
CAPÍTULO O BOLILLA 2
CARACTERÍSTICAS DE LA CONDUCCIÓN MODERNA.
EL CORAZÓN DEL PROYECTO DE PERÓN.
Entramos al tema central de Conducción Política: el problema político encontrado por Perón y su solución política. Es el problema que también tenemos hoy y quizá sea el problema eterno de la política: la preocupación y ocupación por “el bien común” o el aprovechamiento de la política para fines personales o sectoriales.
Lo novedoso y trascendente es la solución que Perón plantea y que aún tiene vigencia: “hay que reemplazar el sectarismo político del siglo pasado y de esta mitad del siglo presente por una doctrina»; (por una “causa”, por un “ideal” que exprese los anhelos y necesidades del conjunto del
Pueblo).
La tarea consistirá en conocer esa doctrina y su correspondiente teoría, llevarla a la práctica a través de la organización y con un método determinado, para lograr la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación. Lo entendemos como el mensaje fundamental, como el corazón de la propuesta política de Conducción Política. Como la gran creación de Perón como “conductor”.
Cuando hace el análisis de la antigua política, la antigua conducción, a continuación, aclara que se referirá sólo a la política argentina para acotar el tema. Incluso en esta síntesis se omiten otros problemas narrados por Perón en otros capítulos como: la «desorientación argentina antes del 4 de junio”, “los políticos no tenían programas definidos”, “el fracaso de los partidos políticos en la Argentina” y “dificultades gubernativas y desacuerdo entre argentinos”.
Todos problemas políticos muy actuales… Una ampliación del tema la encontrará en: http://www.escuelasuperiorperonista.com/doc/3.ideales.pdf
Partiendo de que la conducción es un arte y como todo arte sus principios salieron de “la práctica”, acá Perón nos indica que al hacer “historia” de esas prácticas se referirá sólo a nuestro País de la siguiente manera:
«Una de las primeras cosas que la conducción, como historia, necesita tener, es un encuadramiento perfecto de tiempo y lugar.
La conducción ha evolucionado con la evolución del hombre, con la evolución de las ciencias y con la evolución de las artes. Cada nuevo descubrimiento altera y modifica la conducción. Por esa razón, para poder comprender la conducción, es necesario ubicarse en las condiciones de tiempo y de lugar. De tiempo, por la evolución; de lugar, por las características de esa misma conducción en el ambiente propio».
“Cuando hablamos de las características de la conducción moderna, la situamos en el tiempo y en el espacio” (Conducción Política cap. 5).
2.1.- La antigua conducción política:
2.1.1.- El caudillismo.
«La antigua conducción política argentina, que muchos de ustedes conocen, tan bien o mejor que yo, era la forma primaria de la conducción, o sea la conducción basada en el sentido gregario, natural al hombre de nuestro país.
Era una forma de caudillismo o de caciquismo; hombres que iban detrás de otros hombres, no detrás de una causa».
“La diferencia que existe entre el caudillo y el conductor es natural. El primero hace cosas circunstanciales y el segundo realiza cosas permanentes. El caudillo explota la desorganización y el conductor aprovecha la organización.
El caudillo no educa, más bien pervierte; el conductor educa, enseña y forma”.
2.1.2.- Causas del caudillismo.
«Primero, por la falta de cultura cívica en que el Pueblo argentino había estado sumido durante tantos años; y también por falta de cultura general. En los Pueblos evolucionados eso viene naturalmente cuando el hombre deja de sentirse un espectador y pasa a tomar parte en el espectáculo como actor.
Entonces él necesita saber algo más y no solamente que va detrás de un hombre, sino detrás de una idea o de una causa que quiere conocer, que quiere penetrar y entonces, racionalmente, va detrás de esa causa porque la comprende, la comparte y la siente»
2.1.3.- El sectarismo político.
«Esto es lo que podríamos llamar una de las deformaciones de la conducción política: el sectarismo.
Con sectarismo no hay conducción. El sectarismo es el primer enemigo de la conducción, porque la conducción es de sentido universalista, y donde hay sectarismo se muere porque la conducción no tiene suficiente oxígeno para poder vivir»
Nos parece oportuno aportar la definición: “El sectarismo es la intolerancia, discriminación u odio que surgen de dar importancia a las diferencias percibidas (y no a la “unidad”) entre diferentes grupos sociales, políticos o religiosos, o entre las subdivisiones dentro de un grupo, como las diferentes manifestaciones de una misma religión o las facciones de un movimiento
político”.
La principal “tarea” y preocupación de Perón será lograr “unidad”. De
“concepción” y de “acción”.
De concepción a través de la “doctrina” que lleva a la organización espiritual, al alma colectiva. Unidad de acción a través de la organización material.
2.1.4.- La conducción anarquizada.
«Hoy no se puede admitir ni tolerar la conducción anarquizada de las partes, ya que es posible realizar la conducción centralizada mediante los nuevos métodos.
Así fue como nosotros derrotamos a nuestros adversarios aferrados a las viejas formas de los comités y de la transmisión por intermediarios, que eran los caudillos políticos. Nosotros tomamos la radio y dijimos a todos: «Hay que hacer tal cosa» Y la hicieron. Esa unidad de acción se obtuvo aprovechando un medio que ellos no supieron aprovechar en la misma forma que nosotros
Desorientación argentina antes del 4 de junio.
¿Qué es lo que le ha ocurrido a nuestro pueblo en el aspecto de la conducción? En primer lugar, ¿sabíamos nosotros lo que queríamos?
Los políticos no tenían programas definidos.
Los otros sectores luchaban por ver quién llegaba al gobierno, pero no sabían para qué querían llegar al gobierno ni qué iban a hacer en el gobierno.
Cuando se les preguntaba cuál era su programa, ellos contestaban cuatro o cinco paparruchas secundarias e intrascendentes, o decían que iban a hacer cumplir las leyes de la Nación, como si las leyes de la Nación pudieran constituir una especie de tabú permanente para el Estado o la Nación.
Este estado de cosas no ha permitido nunca una conducción de nuestro país.
Fracaso de los partidos políticos en la Argentina
Por ejemplo, la destrucción de todos los partidos en la historia política de la República Argentina obedeció exclusivamente a esto, a que sus conductores no tuvieron una unidad de concepción y las fuerzas que organizaron no contaron con una unidad de acción. Entonces formaron una pirámide invertida.
Cada uno, al hacer fuerza, se iba para fuera, porque no tenían una doctrina común.
Lo que tenemos que hacer es formar una pirámide con su base y con fuerzas convergentes sobre un objetivo determinado.
De esta manera, cuando los hombres hagan fuerza, ésta será aglutinante y no disolvente, pues impulsará hacia un mismo objetivo hasta alcanzarlo.
Dificultades gubernativas y desacuerdo entre argentinos
Ustedes se imaginan que todas las dificultades que encuentra el gobierno para hacer marchar a la nación en una misma dirección –teniendo en cuenta los dos objetivos fundamentales de hacer la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación–, se deben al desacuerdo que existe entre los mismos argentinos.
Unos quieren la independencia económica, y otros no la quieren. Unos quieren la justicia social y otros no la quieren. Unos quieren la soberanía política y
otros no la quieren. ¡Cuando son tres cosas que ningún argentino podría dejar
de querer!
2.2.- LOS MEDIOS MODERNOS DE CONDUCCIÓN.
«Bien, yo he querido citar estos ejemplos rápidos para dar una idea y llevar la persuasión de la necesidad que la conducción impone de hacer evolucionar los organismos políticos para que puedan ser susceptibles de ser manejados y de ser conducidos. Es decir, llevarlos a las nuevas formas. ¿En qué consiste la nueva forma de la conducción? Hay que reemplazar el sectarismo político del siglo pasado y de esta mitad del siglo presente por una doctrina».
Si bien en el capítulo o bolilla siguiente analizaremos en detalle el tema de la doctrina, en este apartado desearía aportar, para su mejor comprensión, las “razones” que aduce Perón para ese reemplazo del sectarismo por una “doctrina”.
Los objetivos de la doctrina.
En el “esquema” de la doctrina peronista que aparece en el libro de “Técnica del Adoctrinamiento” se mencionan dos:
a).- Inmediato: Unidad Nacional
b).- Último: Felicidad del Pueblo y grandeza de la Nación
«La doctrina aglutina a todos. La doctrina va forzando hacia la aglutinación permanente». «Nosotros hemos creado una inmensa base que está en nuestra doctrina y si se practica esa doctrina, cuanta más fuerza hagan los hombres más se unen y menos se separan. Es decir, hay más aglutinación política en nuestra organización y menos disociación de fuerzas de cualquier naturaleza»
El objetivo último lo dice por la negativa hablando de países y gobiernos sin doctrina como tuvimos muchas veces en Argentina: “(en los países sin doctrina,) se ven asociaciones ilícitas y de delincuencia que se han hecho cargo de la dirección de la cosa pública, y esto obedece a lo mismo: son fuerzas sin doctrina, vale decir, fuerzas materiales, y usufructúan ellas los bienes que el pueblo necesita para disfrutar de su felicidad y para preparar y realizar la grandeza de la Nación”.
2.2.1.- El adoctrinamiento como base de la conducción.
«Dar esa unidad de doctrina es la base para formar las nuevas agrupaciones; vale decir, para formar agrupaciones conscientes e inteligentes, dentro de una orientación unitaria».
Eso es lo que la doctrina persigue; vale decir, encaminar los valores morales de los hombres y su acción intelectual y material en una dirección única».
¿Cómo realiza su marcha? Esto está librado a cada uno. ¿Cuándo la realiza?
También el momento lo elige cada uno. Pero la orientación la fija la doctrina.
Es la orientación y es el sentimiento de esa masa lo que la doctrina quiere fijar y quiere establecer. En base a ese adoctrinamiento, recién puede pensarse en la conducción.
Perón ha insistido hasta el cansancio en la importancia de la transmisión de la doctrina. Porque si no se transmite no se conoce ya que “nadie quiere ni valora lo que no conoce” (Evita). Por eso en el primer peronismo, dentro del plan de capacitación, había una materia específica titulada Técnica del Adoctrinamiento que usted puede ver en http://www.escuelasuperiorperonista.com/doc/4.2.3.NIVEL.SUPERIOR.TECNICA.DEL.ADOCTRINAMIENTO.pdf
-Igual Perón nos ofrece otros argumentos para dar importancia al “adoctrinamiento”:
¿Qué diferencia hay entre la conducción gregaria o sectaria y el adoctrinamiento? La doctrina no es una regla fija para nadie. Es, en cambio, una gran orientación con principios; con principios que se cumplen siempre de distinta manera.
“Ustedes pueden comprender que el adoctrinamiento es la base de todo. Si no hay una doctrina que fije un ideal, no se llega muy lejos”.
“El adoctrinamiento es la base de toda la conducción, porque para saber cómo hay que ir es necesario conocer adónde vamos, y para eso tenemos que seguir un ideal”.
“Todo esto es la base de nuestro adoctrinamiento, es decir ir «educando al soberano»… Cuanto más capacitemos las capas dirigentes, más trascenderá de esa preparación”.
“No hay conducción de masas, por bien organizadas que estén en lo material, si no se ha creado por el adoctrinamiento una acción solidaria. Ustedes lo pueden observar todos los días con los pequeños «caudillitos» que todavía actúan dentro del peronismo.
Esos no tienen acción solidaria, no tienen una conciencia justicialista y peronista ni tienen una conciencia social”.
“No hay que poner tanto peronismo en las paredes como persuadir a la población de que el peronismo es la verdadera causa”.
“Lo que interesa decir ahora es lo que tiene adentro el peronismo, lo que él representa para la nacionalidad, lo que representa para el futuro del pueblo argentino”.
2.2.2.- Conducción centralizada.
«No debemos hacer lo que nos conviene a nosotros sino lo que conviene a todos, lo que conviene al Estado, no a cada uno indistinta e incívicamente.
Por eso cuando hablo de la moderna conducción, hablo de la necesidad primaria de organizarse para actuar con unidad de concepción que nace de la doctrina y de la común unidad de acción, que nace de la unidad de concepción. Sin esto, todas son dificultades para la conducción».
En el próximo encuentro daremos especial atención al último tema de esta bolilla o capítulo: la elevación de la cultura cívica y social del Pueblo. Tarea esencial para Perón y demasiado olvidada en la actualidad.
Para ampliar: www.escuelasuperiorperonista.com

