La Escuela Superior Peronista – Curso de introducción a la Conducción…
…Política Peronista.
Por Antonio Rougier
Octubre 21, 2022
5.- ORGANISMOS (ORGANIZACIÓN) DE LA CONDUCCIÓN.
LOS ÓRGANOS (ELEMENTOS) CONSTITUTIVOS DE LA CONDUCCIÓN, el orden de la organización de las acciones, su desarrollo permanentemente organizado.
PROGRAMA.
5.- ORGANISMOS (ORGANIZACIÓN) DE LA CONDUCCIÓN
5.1.- El conductor: su acción directa e indirecta en la conducción.
5.2.- Los auxiliares de la conducción.
5.3.-Elementos auxiliares de la conducción: la información, el encuadre del conjunto en la acción, la disposición y el control.
5.4.- La transmisión: los medios técnicos y la acción personal.
5.5.- La ejecución: unidad de acción, amplitud de acción y continuidad de la acción.
5.6.- Control superior y multilateral.
INTRODUCCIÓN:
Seguimos con “la bolilla” o capítulo 5 de Conducción Política. Repetimos la síntesis de la introducción porque quizá ayude a la comprensión de lo que hoy compartimos.
Este capítulo o bolilla 5 trataría del análisis y consideración del siguiente proceso “activo”: Un conductor que una vez analizada una situación toma una decisión, que transmite a los auxiliares de la conducción, utilizando los elementes auxiliares de la conducción (la información, el encuadre del conjunto en la acción, la disposición y el control).
Luego se transmite esa decisión al conjunto del Pueblo por medios técnicos y por la acción personal de la conducción y de los auxiliares de la conducción.
Luego se ejecuta con unidad, amplitud y continuidad de acción.
Para finalmente realizar un control superior y multilateral sobre lo realizado y sobre ese control reiniciar el ciclo de: situación, análisis de la situación, resolución, ejecución y control.
Seguimos entonces con los temas:
5.2.- Los auxiliares de la conducción.
5.3.-Elementos auxiliares de la conducción: la información, el encuadre del conjunto en la acción, la disposición y el control.
5.2.- Los auxiliares de la conducción.
Los conductores auxiliares
Si es importante la acción del conductor, no lo es menos la acción de los conductores auxiliares. Estos representan la multiplicación del conductor. Si hombres de las mismas ideas y sentimientos, de la misma orientación doctrinaria, de la misma manera de ser, actúan en forma directa, en contacto con la masa, dando los mismos ejemplos, evidenciando las mismas virtudes, inculcando los mismos principios, se llega a inspirar a la masa con mucha más rapidez. Por esa razón es elemental y fundamental la formación de los hombres auxiliares de la conducción. Me dirán: ¿por qué nosotros no comenzamos ya en el año 1946 a formar esto? Diré a ustedes que pensé sobre eso, y que me dije lo siguiente: «;Dios nos libre de los malos maestros, porque un mal alumno es un mal, y un mal maestro son miles de males, por todos los alumnos que forma»
Hombres de una misma causa.
Cuando el peronismo se formó no sabíamos quién era quién. No nos conocíamos, no éramos amigos, porque si hubiéramos dicho que en aquellos tiempos éramos amigos, hubiéramos mentido. Éramos hombres de una misma causa, que pensábamos alcanzar los mismos objetivos, pero que veníamos de todas partes y de todas direcciones.
¿Cómo podíamos pensar que ya éramos amigos?
Recién ahora comenzamos a hacernos amigos, cuando nos conocemos y sabemos cuáles son los puntos que calza cada uno. Las revoluciones, en su iniciación, marcan las horas de los audaces. Me he dado cuenta de que cuando se produce una revolución, a todos los que vienen a ofrecerse, diciendo: «Yo soy bueno para esto», siempre hay que dejarlos e ir a buscar a los que no vienen a ofrecerse.
Generalmente, ésos convienen más.
Todos saben, tanto como yo, cuántos hombres hemos tenido que sacar de los que actuaron en los primeros tiempos, porque sus valores morales no estaban a la altura de sus ambiciones o de sus deseos.
La Escuela Superior Peronista.
La Escuela Peronista pudo haber empezado a funcionar en 1946. Esto que hemos hecho ahora lo podíamos hacer entonces, pero ¿quiénes hubieran venido a la Escuela Peronista? ¿Hubiéramos podido saber quiénes eran y hubiéramos podido seleccionar a los hombres que debían obtener por lo menos la iniciación de esta marcha en la preparación para la conducción?
Eso me hizo pensar muchas veces, y nunca me apuré. Algunas veces sentía la necesidad, pero prefería que siguiésemos desenvolviéndolos más o menos como íbamos.
Ahora que nos conocemos, ahora que entre nosotros mismos nos seleccionamos de acuerdo con nuestros valores morales, ahora un hombre sin condiciones morales que viniese a esta escuela, él solo se iría; no se encontraría cómodo.
Y en el futuro, con los cuadros auxiliares de la conducción haremos lo mismo. El hombre que no esté a tono con las virtudes que deben tener los que conducen, o los que dirigen, no se sentirá cómodo entre nosotros.
Las fuerzas morales.
Quizá en ciertos aspectos tiene más importancia el conductor auxiliar que el propio conductor, porque el auxiliar es el que está en contacto directo con la masa, y por buenas que sean las intenciones del que conduce de arriba, él no puede dar su ejemplo personal ni llegar con su palabra todos los días a quienes él debe ir formando en la misma mística y en la misma moral. Un partido político cuyos dirigentes no estén dotados de una profunda moral —que no estén persuadidos de que ésta es una, función de sacrificio y no una ganga, que no estén armados de la suficiente abnegación, que no sean hombres humildes y trabajadores, que no se crean nunca más de lo que son ni menos de lo que deben ser en su función— ese partido está destinado a morir, a corto o largo plazo, tan pronto trascienda que los hombres que lo conducen y dirigen no tienen condiciones morales suficientes para hacerlo.
La descomposición empieza por la cabeza.
Los partidos políticos mueren así, porque ya he dicho muchas veces que los pescados y las instituciones se descomponen primero por la cabeza. El día en que nos descompusiéramos nosotros, no tardaría mucho en descomponerse todo el Movimiento, disolverse y dispersarse. Así mueren las instituciones. Por esa razón creo que es una responsabilidad la que adquirimos los que tomamos los puestos directivos. Siempre que veo una orquesta, miro al que dirige y pienso: «Preferiría estar tocando allí un instrumento y no ser el director que tiene que vigilar a los que tocan y debe tener una capacidad superior». Es más cómodo tocar y hacer lo que le indican. En esto de la conducción es lo mismo. Cuando uno conduce con verdadera pasión, lealtad y sinceridad, es mucho más difícil el puesto del que dirige que el puesto del que ejecuta, y es para eso que debemos formar y preparar, nuestros hombres.
La conducción en grande.
Sobre las formas de la conducción en el orden estratégico, en grande, se conduce por grandes directivas, con gran amplitud. ¿Por qué? Porque deben ser cumplidas por todos en distintos lugares, circunstancias y tiempos.
No se pueden dar órdenes que resulten ciertas en una parte e inciertas en otra; que resulten buenas en una parte y malas en otra; débiles en un lado y fuertes en otro. Hay que dar directivas que permitan que los que tengan que ejecutarlas dispongan de un amplio campo para jugar dentro de todas las soluciones que se pueden presentar. Por eso se dan solamente directivas para la conducción en grande, o sea grandes líneas de acción con amplio frente para moverse dentro de esa acción.
La conducción táctica se dirige directamente por disposiciones. ¿Por qué? Porque él está viendo la lucha allí y puede decirle al otro: "Haga tal cosa", para tener la unidad y la centralización en la dirección de la lucha.
Por eso, cuando actúa el Consejo Superior Peronista, no debe hacerlo por órdenes, sino por grandes directivas de conjunto pero cuando actúa el que dirige la lucha en una localidad, lo hace por disposiciones rígidas, que no deben ser violadas por nadie, es decir, por órdenes.
La conducción táctica es por órdenes, la estratégica es por directivas.
5.3.- Elementos auxiliares de la conducción: la información, el encuadre del conjunto en la acción, la disposición y el control.
5.3.1.- La información.
EL PROPIO CONVENCIMIENTO
Dentro de la conducción debe funcionar, en forma permanente, una información de ida y de vuelta.
Esto quiere decir que uno debe dar información a los que ejecutan, para dar conciencia de acción, es decir, que nadie debe actuar en política sin saber por qué está haciendo algo y que está haciendo, además de llevar la persuasión de que debe hacerlo. En una orden militar se dice: "Haga tal cosa", y se terminó. En política no se puede hacer. El que lo hace se equivoca, debe llamar al hombre y decirle: «La situación es ésta. Nosotros tenemos que lograr estos objetivos. Yo he pensado que esto es todo lo que podemos hacer, ¿qué le parece a usted?»
Y así lo persuade y lo va convenciendo. Si lo larga sin convencerlo, cumplirá de mala gana o no lo hará, pero si se va convencido, es probable que lo haga. Y siempre hay la posibilidad de llamarlo después y decirle por qué no cumplió; o por qué lo hizo mal, si en verdad estaba convencido de que debía hacer lo que se le indicó.
LOS SISTEMAS Y LAS FORMAS.
Esto de los sistemas y de las formas tiene una importancia extraordinaria, pero implica un trabajo también extraordinario. Para tenerlo siempre despierto al que realiza la tarea en el punto de contacto es necesario tenerlo permanentemente informado y que él a su vez lo tenga informado a uno. Así, cuando va mal, se lo puede llamar y decirle: «Va mal, agarre para el otro lado». Ese cambio de opiniones, ese consejo, esa consulta permanente que puede realizarse en las pequeñas esferas, favorece y ayuda extraordinariamente la conducción, sobre todo la comprensión, y uno puede vigilar si cuando trabaja ese hombre lo hace para todos o para él, lo que es muy importante también en la conducción.
Ese sistema de información de ida y vuelta es indispensable en la realización de toda la conducción, no sólo para mantener latente y permanente la acción, sino también para vivir informado sobre lo que hacen en el lugar de la conducción.
5.3.2.- El encuadre del conjunto en la acción.
EL MUNDO NO GIRA EN TORNO A UNO.
Otra cosa que hay que vigilar permanentemente, en la conducción, es que las partes se encuadren siempre en la situación de conjunto y en la acción de conjunto. Una de las cosas más comunes en la conducción política es que el que conduce en el lugar cree que el mundo gira alrededor del pueblo que dirige, y entonces no hay problema que él no subordine a la acción política que desarrolla allá en el pueblito. Cuando viene alguna cosa, la resuelve por su cuenta. No es ése el procedimiento. Él debe subordinar el pueblito a la República, porque el pueblito está en la República y no la República en el Pueblito. El que hace una conducción de su pueblito, departamento, provincia o territorio ha de pensar siempre que va a resolver alguna cuestión de la lucha política, y ha de pensar, también, si eso que él hace favorece a la acción de conjunto o no la favorece, en cuyo caso, si no está seguro, lo mejor es consultar a la acción de conjunto, y allí le dirán si conviene o no conviene, porque ellos están más en la acción de conjunto.
EQUILIBRIO DE LAS MENTALIDADES.
Nunca, en la conducción táctica de una acción política, ha de pensarse y resolverse unilateralmente, porque así es como se rompe la unidad de acción y se actúa en fuerzas disolventes en vez de fuerzas concurrentes, que es la base del éxito en la política. De la misma manera, en una situación estratégica falsa, el éxito en el pueblito no salva nada.
¿Qué va a hacer con que venza en el pueblito si perdemos en la República? Es una cosa bien clarita: en una situación política estratégica falsa, el éxito táctico no conduce a nada. Por esa razón, en esto hay que llevar a los hombres y a la mentalidad de los hombres que conducen, que nada ha de hacerse fuera de la situación de conjunto, porque lo que decide es esa situación de conjunto. De nada le va a valer a un peronista ser convencional en Calamuchita si el presidente de la República fuese un radical o un conservador.
Es decir que hay que servir al conjunto, en primer término, y, dentro del conjunto actuar, porque todo se viene eslabonando desde arriba.
5.3.3.- La disposición y el control.
LAS DISPOSICIONES y EL CONTROL
Además de la información y del encuadre del conjunto en la acción, es necesario cuidar las disposiciones y el control. Vale decir que hay que utilizar todos los medios posibles para que las noticias, directivas, disposiciones u órdenes alcancen oportunamente a los órganos a que están destinadas.

