La Escuela Superior Peronista – Curso de introducción a la Conducción…

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…Política Peronista.

Por Antonio Rougier

Noviembre 18, 2022

PARTE II

LA MÉDULA MISMA DE TODA LA PARTE DE LA CONDUCCIÓN.

6.- LA CONDUCCIÓN, PARTE TEÓRICA:

EL CONDUCTOR, LA TEORÍA, LAS FORMAS DE EJECUCIÓN

Nota introductoria: Seguimos poniendo a su consideración, para facilitar su comprensión, los temas en que hemos dividido este extraordinario capítulo referido al conductor.
Hoy empezamos con la consideración del dirigente o dirigenta como constructores del éxito por
considerarlo de particular importancia. Para Perón, el o la que dirige, como en una batalla, debe
conducir al éxito. Si no es mejor que deje el lugar a otro o a otra. Y da sus razones porque el éxito “se construye”. Por eso se tomó el trabajo de transmitirnos toda su experiencia.
Continúa dándonos una serie de “enseñanzas para la conducción” y dentro de ellas, particularmente
“lo que se necesita tener en cuenta para conducir al éxito.
6.1.- EL CONDUCTOR: PARTE VITAL DEL ARTE.
6.1.1.- La conducción es un arte. Parte vital y parte inerte. (lo vimos en la columna anterior)

I.–SECRETOS DE LA CONDUCCIÓN.
A.- SOBRE EL CONDUCTOR EN SÍ Y LA CONDUCCIÓN.
6.1.2.- La conducción: ¿arte o ciencia?
6.1.3.- La conducción, el conductor y la política.
6.1.4.- El conductor: un constructor de éxitos.
B.- ENSEÑANZAS PARA LA CONDUCCIÓN.
6.1.5.- Qué se necesita tener en cuenta para conducir.
C.- CUALIDADES Y CALIDADES INDISPENSABLES DEL CONDUCTOR.
6.1.6.- Qué debe ser y hacer para conducir.

II.- LA PERSONALIDAD DEL CONDUCTOR.
6.1.7.- El conductor, su alcance y definición.
6.1.8.- Valores espirituales del conductor.
6.1.9.- Los valores morales del conductor.
6.1.10.- Valores intelectuales del conductor.

6.1.4.- El conductor: un constructor de éxitos.
a.- El éxito se construye.
La guerra no se hace nunca por sí; no tiene valores intrínsecos; se hace siempre al servicio de
una idea política. Y él, entonces, ha afirmado una teoría que para mí es lo más valioso que se
puede encontrar en la conducción: una verdadera “trouvaille”, como dicen los franceses. En la
teoría que Napoleón esbozó en varias oportunidades, dijo: “El éxito no depende de la suerte,
tampoco de la casualidad y no es un designio del destino. El éxito –dijo Napoleón se construye;
el éxito se realiza”. Es decir, que el éxito se concibe, se prepara, se organiza, se realiza y se
explota, porque el éxito de los hombres o de las mujeres está en los hombres y mujeres
mismos, está en su propia acción.
b.- El conductor: un constructor de éxitos.
El conductor es un constructor de éxitos. Esa es la mejor definición que se puede dar de un
conductor. Es decir, es un hombre o mujer que recibe un elemento –que es una situación– y
que recibe un objetivo, que es lo que él debe lograr, partiendo de esa situación. Entonces él
concibe. El éxito es alcanzar el objetivo. Lo prepara, lo organiza, lo realiza y cuando llega allá, le
saca provecho.
c.- Los éxitos casuales son muy raros.
La conducción es, lisa y llanamente, la construcción de éxitos, y el conductor es un constructor
de ellos. Quiere decir que el éxito puede construirse. Algunos creen que es la casualidad, otros
que es la suerte, que es la fortuna. Si, puede haber éxitos casuales, pero en un hombre o mujer
que obtiene ochenta éxitos, puede haber tres éxitos casuales. Los setenta y siete restantes los
ha construido él mismo.
Es difícil que a uno se le dé setenta y siete veces la suerte en la ruleta; puede darse tres
veces… A Napoleón, que enfrentó durante treinta años cientos de suertes distintas, no fue la
casualidad ni el azar quienes lo favorecieron siempre hasta Waterloo, en que la suerte no lo
favoreció. Allí él no preparó ni realizó el éxito; quizá lo esperó al azar, y por ser ésta quizá la
única vez que él esperó de la suerte, ella le jugó una mala partida. Pero ésa es la realidad.
d.- Conducir es elaborar éxitos.
Si yo quisiera determinarles a ustedes cuál es la virtud del conductor y qué es la conducción,
podría decirles, como cosa absolutamente cierta, algo vaga pero real: el conductor es un
constructor de éxitos y la conducción es la elaboración de esos éxitos por intermedio del
conductor, que utiliza una técnica, una inspiración y su capacidad propia.
Si tiene una gran técnica, puede salir una linda casa, una buena casa; si tiene una buena
inspiración, puede hacerla grande; pero si tiene talento, entonces la hace hasta linda, y si tiene
más talento, hace una cosa nueva que revoluciona la arquitectura en el mundo.
En fin, esto tiene infinito número de gradaciones, como infinitas pueden ser las creaciones del
hombre o de la mujer.
Sobre el conductor en sí y sobre la conducción, yo no les podría decir nada más nuevo ni más
concreto que esto, que por otra parte no es mío; es, en muchos conceptos, de Napoleón.

B.- ENSEÑANZAS PARA LA CONDUCCIÓN.

6.1.5.- Qué se necesita tener en cuenta para conducir.
a.- Tener un criterio amplio y descartar los sistemas, la rutina y la receta.
Pero podemos sacar de aquí también alguna enseñanza para la conducción. Lo primero que se
necesita es tener un criterio amplio y descartar los sistemas, la rutina y la receta. Es decir que
en esto no hay que copiar; hay que crear, porque el arte es creación. Nadie se ha hecho famoso
copiando cuadros o esculturas, ni tampoco copiando ejemplos, porque algunas veces se copian
también los malos ejemplos. Es cuestión de discernimiento de cada individuo; pero lo importante
es que cuando se quiere realizar una obra de este orden, que tenga algún valor, haya creación.
En consecuencia, hay que poner en juego el criterio, no la memoria, los modelos, las recetas ni
los sistemas. Para esto no hay sistemas.
b.- No puede sistematizarse la conducción.
La conducción es uno de los aspectos de la vida imposible de sistematizar; no puede haber
sistematización. Esa es la enseñanza que surge de la teoría de la construcción de los éxitos.
Por otra parte, es necesario pensar que lo que el conductor enfrenta es una situación concreta y
que lo que necesita es una solución, que no encontrará en ninguno de los ejemplos de la
historia, ni sacará explícitamente de ninguno de los principios de la teoría del arte.
c.- Los principios surgen de las obras maestras de la conducción.
Los principios de la teoría del arte han surgido de las grandes obras maestras de la conducción
política. De manera que, siendo principios empíricos, no los podremos fabricar nosotros, sino
que surgen de los hechos. Por eso la conducción no es una técnica, sino un arte, y de allí que el
conductor no es un técnico, sino un artista.
d.- El conductor actúa ante casos concretos.
El artista que debe crear tiene ante sí un caso concreto; le encargan la obra, tiene los
materiales, todo lo necesario. Él debe darle vida; ésa es la solución que buscará si es escultor o
pintor. Si es conductor le dan un desorden tremendo y tiene que arreglarlo para salir adelante.
Le entregan una Argentina capitalista, sin justicia social, sin soberanía política y sin
independencia económica, y tiene que solucionar todos los problemas.
No es que yo quiera citar un ejemplo nuestro, pero sí quiero dar el ejemplo real.
Hay que darse cuenta de los inconvenientes con que se tropieza en la realización de una obra
de conducción, los malos ratos que hay que pasar, las amenazas, las noches y los días tristes;
pero al final se llega a una solución y entonces la satisfacción compensa todos los malestares.
e.- La experiencia propia es difícil.
La experiencia propia en la conducción es difícil. Generalmente llega tarde y cuesta cara,
porque se aprende sobre los errores y la experiencia en carne propia es, en política, maestra de
los tontos: hay que tratar de aprender en los errores que cometen los demás.
De manera que, en esta gimnasia espiritual permanente, que es el estudio de todos los hechos,
de todos los casos y su análisis, se van acoplando, en todas las situaciones, los conocimientos
necesarios.
No se estudian los casos concretos ocurridos en la historia de la conducción política del mundo
para volverlos a aplicar por si el caso se repite; no, se estudian para ser sabios en todas las ocasiones, para entrenamiento, pura y exclusivamente, para hacer una gimnasia de la
conducción. Ese es el valor de los ejemplos.
f.- El conductor no debe dejarse conducir por los acontecimientos.
Pero, aunque parezca una “verdad de Perogrullo”, una de las cosas más importantes para el
conductor es que tenga presente que quien debe conducir los acontecimientos es él. Y que no
debe ser conducido jamás por los acontecimientos.
Esa es una de las condiciones fundamentales del conductor. Que sea conductor; que él
conduzca los acontecimientos, y que no sean los acontecimientos los que lo conduzcan a él.
Primera cuestión. Y segunda, que debe saber siempre lo que quiere.
g.- Debe conocer cuál es el objetivo.
Debe conocer siempre cuál es el objetivo sobre el cual marcha.
Estas dos cosas parecen asimismo dos “verdades de Perogrullo”, porque conducir, lógicamente,
presupone que sea uno el que origina, desencadena y realiza los acontecimientos, y no que sea
él el juguete de esos sucesos.
También hay que saber lo que se quiere, cuál es el objetivo por el cual se conduce.
Yo les diría a ustedes que en la historia son muchos más los conductores que han sido
conducidos por los acontecimientos y que no sabían qué era lo que querían, o cuál era su
objetivo, que los que han conducido y los que han tenido claro el objetivo y la finalidad por la
que luchaban. Es una cosa extraordinaria, pero es así. Es exactamente como yo les digo.
h.- El secreto está en abarcar los factores fundamentales.
Otra de las cuestiones que el conductor no debe jamás olvidar es que todos los hechos tienen
factores determinantes y factores secundarios. Generalmente, como le pasó a Don Quijote,
muchos de los hombres y de las mujeres luchan, dirigen la acción contra los molinos de viento, y
se olvidan de sus enemigos. Es decir, son atraídos a esos objetivos secundarios donde gastan
toda su energía y su tiempo, mientras ven desfilar los objetivos principales sin apoderarse de
ellos y encaminarlos a su voluntad.
Vale decir, que en todas las acciones de la política hay factores determinantes o principales y
factores secundarios. El secreto está en abarcarlos bien, comprenderlos bien y dominar los
fundamentales, dejando libres los secundarios que no tienen mucha importancia; o, cuando
mucho, atendiendo los objetivos fundamentales con los medios fundamentales o principales, y
atendiendo los secundarios sólo con fuerzas y con medios de segundo orden.
i.- Desechar los objetivos sin valor.
Otro asunto que a menudo olvidan los hombres y las mujeres en la conducción –y ustedes han
de haberlo observado mil veces, es que hay personas que tienen temas fijos. Se ocupan de
cosas sin importancia, se ven atraídas por un objetivo que no tiene valor, y por él desprecian los
verdaderamente importantes.
Eso es muy común en los hombres y las mujeres, porque el hombre y la mujer no solamente
tienen criterio para discernir, sino que tienen también pasiones que los arrastran; y las pasiones
los llevan, generalmente, hacia los objetivos secundarios. Muchas veces un político, por
perseguir a otro, ha perdido toda su acción política. Se hundió él por otro, sin alcanzar el
objetivo que persiguió; perdió todo lo que buscaba. Esto es un asunto muy importante, porque
contiene la razón misma de ser de la conducción. Y también está en la naturaleza del hombre y
de la mujer. El hombre y la mujer suele ser pasionista por naturaleza y aun por costumbre. Y el
conductor no puede tener esa clase de defectos.

j.- Cosas que no deben olvidarse jamás.
En otras palabras, señores, surgiría de todo esto, que yo muy sintéticamente expongo en razón
del tiempo, que el conductor debe tener ciertas cualidades y ciertas calidades sin las cuales será
siempre obstruido por su propia personalidad durante la conducción.
Hay cosas que no debe olvidar jamás, ya que el olvido de ellas constituirá una serie de
inconvenientes y factores desfavorables que se sumarán a los factores desfavorables que los
hechos le van a presentar, y que, a medida que él los vaya poniendo en juego durante la
conducción, se irán multiplicando en progresión geométrica hasta que el cúmulo de errores y de
factores desfavorables anulen toda su posibilidad de conducción.
Por eso quiero mencionar brevemente estas cualidades y calidades. Lo sublime de los principios
no está en su enunciación, sino en su ejercicio.
: http://www.escuelasuperiorperonista.com/
https://www.youtube.com/channel/UCJ0XmTYUvT5-K8hZ6zQ15Ig/playlists

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