LA ESCUELA SUPERIOR PERONISTA – CURSO DE INTRODUCCIÓN A LA…

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…CONDUCCIÓN POLÍTICA PERONISTA.

Por Antonio Rougier

Enero 20, 2023

PARTE II LA MÉDULA MISMA DE TODA LA PARTE DE LA CONDUCCIÓN.

6.- LA CONDUCCIÓN, PARTE TEÓRICA: EL CONDUCTOR, LA TEORÍA, LAS FORMAS DE
EJECUCIÓN

6.2.- LA TEORÍA: PARTE INERTE DEL ARTE DE LA CONDUCCIÓN. SUS GRANDES
PRINCIPIOS.

6.2.2.- La unidad de concepción y la unidad de acción.

Nota: Siempre tratando de aportar a la comprensión de esta extraordinaria obra política, entramos hoy
en lo que en la edición de 1974 es el Capítulo 6 que lleva por título “El Arte y la Teoría en la
Conducción” (segunda parte). Título que hace referencia a los temas que empezó a tratar en el
encuentro anterior al referirse a “la información, el secreto de la información y la sorpresa”. Porque si
bien “el arte” tiene un ochenta por ciento de creación y un veinte por ciento de teoría, ese veinte por
ciento es el que en esta parte pretende explayar y explicitar Perón.
Para comprender mejor el sentido, el significado y la importancia del principio que desarrollará hoy
debemos tener en cuenta que Perón toma a nuestro País, a la Argentina como una sola unidad, como
una organización, como un cuerpo. Como si todos los argentinos, todos los habitantes de nuestro País
constituyéramos una sola organización. Y para él toda organización tiene dos elementos esenciales: la
organización espiritual y la organización material. ´
La organización espiritual está constituida por “la doctrina”, nuestra “alma colectiva”. Vale decir, por
el conjunto de ideas, sentimientos, valores, objetivos y especialmente “la finalidad” que une a los
integrantes de esa organización. Es lo que otorga “unidad de concepción” a una organización. De eso
nos hablará a continuación.
La organización material es la forma y manera de realizar esa finalidad, esas ideas, esa doctrina con
la mayor y mejor eficiencia y eficacia. Vale decir, con “unidad en la acción”. Unidad sin la cual ninguna
organización, ningún país realiza sus ideales, su “finalidad suprema”. A esto también se refiere este
principio que compartimos hoy.

6.2.2.- La unidad de concepción y la unidad de acción.

La unidad de acción se apoya en la unidad de concepción.
Otro principio fundamental en la conducción, a menudo muy olvidado por los hombres y mujeres –-
sobre todo por los hombres y mujeres que proceden inorgánicamente (por la suya)–, y de esto no
podríamos decir si es un principio perfectamente determinado, o si es también una forma de ejecución;
no podríamos determinar dónde empieza y dónde termina; es de todo aquello que se relaciona con la
necesidad de accionar, en la conducción, con unidad de concepción y con unidad de acción.
Lo que sí podemos decir es que el no obrar con unidad de concepción, en la conducción política, es
siempre un factor desfavorable, como es otro factor desfavorable el no proceder con unidad de acción.
Es indudable que la unidad de acción está apoyada en la unidad de concepción.
Y esta unidad, que establece el método, es indispensable en toda clase de conducción.

A.- LA UNIDAD DE CONCEPCIÓN

Nota: CONGRUENCIA. Definición:
La congruencia es la armonía y el balance que existe entre nuestros pensamientos, acciones y
emociones; donde nuestras acciones son un reflejo de nuestros pensamientos y emociones, con un
elemento importante adicional de conciencia.
Sinónimos: coherencia, conveniencia, relación, ilación, pertinencia, lógica, cohesión.
Antónimo: incongruencia.

a.- La unidad de concepción.
¿Por qué?
¿Qué es la unidad de concepción?
Es la congruencia en el sistema del análisis; es decir: no oponer ideas antagónicas dentro de una
misma concepción, porque una idea destruye a la otra idea, y entonces, después ocurre lo que ocurre
a muchos hombres y mujeres con quienes hablamos todos los días.
Usted lo escucha una hora a ese hombre o mujer, y se ha pasado media hora afirmando una cosa, y
media negándola.
Y entonces, cuando el hombre o la mujer termina, usted dice: Pero, en conclusión, ¿qué quiere este
hombre o esta mujer; adónde va, cuál es la idea?

b.- Peligros de la falta de congruencia.
Hay hombres y mujeres naturalmente incongruentes, en la concepción de las cosas… Porque de eso
de que todos tenemos un poco… algunos tienen mucho, otros menos.
Pero todos, todos tenemos un poco.
Entonces, hay siempre un cierto grado de incongruencia en cada hombre y en cada mujer.
Un hombre o una mujer hacen una apreciación, y la va desarrollando.
Y usted se dice: bueno, entonces este hombre o esta mujer va a disponer que se haga tal cosa. Pero
no: indica todo lo contrario.
Es decir, que su apreciación es diametralmente opuesta a la conclusión o a la resolución, o a lo que
él/ella quiere. Hay hombres y mujeres a quienes, para destruir lo que dicen, es necesario dejarlos
hablar, nada más. Dejarlos hablar: ellos solos se destruyen.
Eso es la falta de congruencia en sus propias ideas.

c.- Un solo objetivo.
Bien: a esa falta de congruencia lleva la falta de unidad en la concepción.
Hay algunos que quieren dos, tres, cinco, diez, veinte cosas; y terminan por no alcanzar ninguna.
Como pasa con los que corren detrás de cuatro liebres.
No agarran ninguna. El que corre detrás de una: ése sí suele alcanzarla.
Es inútil: en la conducción sucede lo mismo que con el que va detrás de veinte objetivos, y que no
llega a ninguno. Todo el que va detrás de un objetivo lo alcanza siempre.
Aunque vaya despacio, mientras los que van detrás de los veinte que vayan corriendo, éste toma por
otro lado y llega. Llega.
En esto hay que tener un objetivo, no veinte para no lograrlos.

d.- Pero que sea el principal.
Hay que tener la habilidad de lograr que ese objetivo que uno alcance sea el principal, el que lo lleve al
éxito en todos los demás objetivos. Porque en la vida, como en la conducción política, siempre hay un
objetivo que es el principal, y veinte objetivos que son los secundarios. Algunos son vistosos, porque
Dios ha sido ingenioso en esto: ha hecho las cosas lindas, grandes, para que les gusten a todos.

e.- El objetivo principal conduce a los objetivos secundarios.
Pero eso no es lo importante: a lo mejor lo chico es lo más importante. Pero Dios ha disfrazado lo otro
para que el que lo vea se vaya de boca.
Pero éste es un objetivo secundario. Y cuando lo alcanza, el que ha corrido tras él, dice: “¿Pero, era
esto?” Y recién se da cuenta. Recién, como decimos nosotros, cuando desata el paquete se da cuenta
de lo que hay adentro.
En cambio, muchas veces, el que ha sabido elegir profundamente y ve el objetivo allá, lejano, quizá sin
apariencias, cuando llegue y lo alcanza, dice: “Había sido mucho mejor de lo que yo imaginé.”
Ese es el que acierta, el que va al objetivo principal, porque es el objetivo principal el que le da
posesión de todos los secundarios.

f.- Al objetivo principal con todo: abandonar los objetivos secundarios.
La conducción política le presenta a uno un tipo, diremos, de armado, con un sinnúmero de objetivos;
uno es el fundamental, que alcanzado, hace caer a todos los demás; los otros son secundarios.
Por eso siempre decimos, en la conducción: al objetivo principal, con todo; a los secundarios, con
nada, abandonándolos, que cuando cae aquél, caen todos los demás.
La habilidad del conductor está en saber elegir ése, porque la naturaleza pone muy bonitos a los otros,
quizá muy modesto al que vale, como pasa en todas las cosas de la vida: no es lo más pomposo,
lustroso y brillante, aquello que uno debe perseguir; por eso, el hombre y la mujer llevan la propia
penitencia en el pecado.
Cuando uno se va de boca, hay que ver las “ensartadas” que tiene; en cambio, cuando busca lo sólido,
aunque no sea aparente, quizá llegue al objetivo que culmina su vida.

g.- El conductor debe ser profundamente humanista.
La conducción no se aparta de las leyes naturales de la vida, porque es una actividad de la vida. Quien
crea que la conducción no es la vida, se equivoca. La conducción es la vida en acción, es la vida
misma, es la vida propia y la vida de los demás. Eso es la conducción.
Por eso, quien se dedica a la conducción debe ser profundamente humanista.
Se conducen hombres o mujeres y se conducen pueblos: las demás cosas las conduce Dios. Eso es
algo sobre lo que hay que estar bien en claro.

h.- Conocer al hombre y a la mujer.
El que quiere conducir y se olvida del hombre y de la mujer, es como el que quiere ir en automóvil sin
tenerlo: no llega a ninguna parte.
Eso es lo fundamental de toda la conducción: es lógico que si ha de trabajar con hombres y mujeres, la
primera virtud que ha de tener, decía Alfonso el Sabio, es conocer al hombre y a la mujer. Por eso, la
principal condición de un conductor es conocer al hombre, a la mujer, porque en esta unidad de
concepción, él muchas veces no puede confiarse a sí mismo y tiene que confiarse a los demás; y
cuando se confía en los otros hay que estar seguro de que no le van a hacer un disparate

.
i.- La conducción y la volubilidad.
Nota: Definición de VOLUBLE:
El vocablo latino volubĭlis llegó al castellano como voluble. Este adjetivo hace referencia a aquello que
carece de constancia o que se vuelve con facilidad hacia sus alrededores.
El término suele vincularse a la persona que cambia de opinión, conducta, actitud o actividad con
frecuencia.
Un ser voluble es, en otras palabras, inseguro, indeciso y demasiado influenciable, todas
características poco deseables y potencialmente peligrosas.
Podríamos hablar de la unidad de concepción días enteros, pero en el fondo es esto que yo digo, es
esa idea congruente que siguiendo un desenvolvimiento va rectamente a un objetivo, que es el objetivo
principal, caído el cual caen todos los demás. De manera que en la conducción puede haber cualquier
defecto, pero no la volubilidad. Es decir, no ser voluble en la conducción, no andar cambiando de
objetivos. Hay algunos que conducen y se ponen en marcha con un objetivo, y están decididos a él,
pero se les aparece algo por el camino y ya se van al otro.
Como yo digo, hay algunos que en la conducción andan como perro que ha perdido el dueño: los huele
a todos y no sigue a ninguno. Esto es muy común en la conducción política.
Esos son hombres y mujeres que no tienen unidad de concepción, son hombres y mujeres que no han
discernido, no se han decidido y no han tomado la resolución de cumplir esa decisión.

B.- LA UNIDAD DE ACCIÓN.

Nota: Definición de CONVERGENCIA:
1.- Unión en un punto de varias líneas o trayectorias.
2.- Lugar donde ocurre esta unión.

a.- La unidad de acción.
Ese es otro de los peores defectos dentro de la falta de concepción.
Es indudable que quien está bien metido dentro de la unidad de concepción ya ha ganado mucho para
la unidad de acción.
La unidad de acción es la unidad de concepción en marcha, en ejecución.
¿Qué quiere decir esto?
Quiere decir que, así como en el proceso de la inteligencia, en el análisis y en la determinación de los
factores del éxito, en la conducción o, más claramente, en los objetivos de la conducción, debe haber
una absoluta congruencia.
En la acción eso se traduce en el empleo de todas las fuerzas concurrentes.

b.- Concentración de esfuerzos.
Si en la concepción son las ideas, en la ejecución son las medidas, son las acciones, es decir, que a
ese objetivo que uno ha determinado congruentemente en la concepción, hay que ponerle todas las
fuerzas que marchen hacia él, porque si uno pone la mitad de la fuerza para un lado y la otra mitad
para otro, el esfuerzo se divide.
Si el esfuerzo es divergente en vez de convergente, ninguna de las fuerzas encaminadas al objetivo va
a llegar. Es decir, que se trata de una concentración de esfuerzos, no de una diseminación de
esfuerzos. Esa es la acción de la conducción y la unidad de acción presupone eso. Lo cual significa
que no debe haber fuerzas en divergencia sino en convergencia y que la congruencia en la idea debe
ser seguida por la congruencia en la acción.

c.- Los principios y su aplicación.
Esto parece una cosa simple, y es simple, efectivamente, en su enunciado.
Pero hay que ver lo difícil que resulta en la aplicación, en los hechos mismos y cómo los
acontecimientos lo van llevando a uno paulatinamente a ir dispersando esfuerzos y disminuyendo la
acción convergente de los medios sobre el objetivo.
Esto conforma, diríamos así, toda una teoría de la conducción. La unidad de concepción y la unidad de
acción es toda una teoría dentro de la conducción. Yo no puedo, en esta ocasión, extenderme
extraordinariamente sobre la parte teórica. Tengo que conformarme con lo ya expresado; ustedes
seguirán ahondando en su contenido.

d.- El empleo inteligente de los medios.
No se trata del empleo mecánico de los medios en la conducción política.
El empleo mecánico de la conducción política conduce siempre a graves errores y a falta de unidad de
acción.
Es un empleo inteligente de los medios que puede variar cada cinco minutos, porque no es bastante
con mandar los medios sobre un objetivo; el asunto está en mantenerlos sobre ese objetivo cuando
empiecen a querer irse para un lado o para otro.
El hombre, la mujer es un ser muy complicado en la conducción.

e.- Ejemplo: el fracaso de los partidos políticos en la Argentina.
Por ejemplo, la destrucción de todos los partidos en la historia política de la República Argentina
obedeció exclusivamente a esto, a que sus conductores no tuvieron una unidad de concepción y las
fuerzas que organizaron no contaron con una unidad de acción. Entonces formaron una pirámide
invertida.
Cada uno, al hacer fuerza, se iba para fuera, porque no tenían una doctrina común.
Lo que tenemos que hacer es formar una pirámide con su base y con fuerzas convergentes sobre un
objetivo determinado.
De esta manera, cuando los hombres o las mujeres hagan fuerza, ésta será aglutinante y no
disolvente, pues impulsará hacia un mismo objetivo hasta alcanzarlo.

f.- El peronismo: la primera vez que se hace una organización convergente.
Toda esta falla de nuestros hombres y mujeres, en la conducción política argentina, quizá obedezca a
ese único defecto.
Nuestros partidos han sido organizados divergentemente.
Posiblemente, la primera vez que se haya organizado un partido en forma convergente sea ahora,
porque nosotros comenzamos por fijar nuestra doctrina, nuestros objetivos, nuestra forma de
ejecución, y ahora estamos trabajando para llevar a la gente en esa dirección y para que no se nos
separen.
Sin embargo, tenemos siempre alguno por medio que hace rancho aparte y se separa.

Para ampliar:
https://www.escuelasuperiorperonista.com/doc/1.0.CONDUCCIONTEMATICO.pdf
https://www.escuelasuperiorperonista.com/

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