La Educación como Instrumento de Dominio y Negocios

VisiónPaís/ junio 20, 2018/ Sin categoría

Lo peor está muy lejos de haber pasado

La compulsión irresistible de ceder cada día una nueva porción de soberanía nacional, con dosis variables de impericia y corruptelas, determina no sólo la política económica de la Alianza Cambiemos, sino también otras como la exterior, de defensa y educación. Así, el servilismo con Washington y otros centros de poder imperial se materializa en distintos frentes: el Fondo Monetario Internacional impone una vez más la política que acrecienta la prosperidad de especuladores financieros, consorcios extranjeros y sectores locales del privilegio, mientras el Departamento de Estado y el Pentágono trazan las orientaciones que guían nuestra subordinación a sus planes estratégicos. Actuaciones grotescas, como los ataques a Venezuela y el fallido intento de hacer jugar a la selección nacional de fútbol en Jerusalén, se alternan con otras no tan ruidosas pero que implican graves perjuicios para el país, como el vaciamiento de la UNASUR, el proceso de desmalvinización —acuerdo Foradori-Duncan de 2016—, y ahora la pretensión de ingresar a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), un club de ricos que contribuirá a la lluvia invisible de inversiones; es decir, exigirá más ajuste a los sectores vulnerables y facilitará buenos negocios a los sectores dominantes.

Medidas que se van consumando en medio de crecientes rebeldías populares y sañas represivas, en un país que vuelve a luchar en defensa de su patrimonio moral y físico. En un país en el que la nueva oligarquía ha ignorado antecedentes que engalanaron con cierto estilo y alguna grandeza el accionar de sus ancestros en materia de relaciones internacionales: hombres surgidos de esa clase defendieron en ocasiones la soberanía de la Nación y sentaron principios en resguardo de los débiles pueblos latinoamericanos frente a las potencias en expansión; la doctrina Drago, la doctrina Calvo, la posición de Sáenz Peña en la Primera Conferencia Panamericana son algunos ejemplos. En un país en el que los nuevos radicales oficialistas han ignorado la lección pública que dio Yrigoyen al presidente Hoover sobre autodeterminación de los pueblos y soberanía de las naciones al rechazar la ocupación militar norteamericana en República Dominicana, y su apoyo a los pueblos agredidos por la diplomacia del dólar de la que después fue víctima. En un país en el que los nuevos peronistas, que fingen de opositores, han ignorado que Perón inició una etapa de antiimperialismo práctico con nacionalizaciones que le valieron el bloqueo económico de los Estados Unidos, diversas agresiones por parte de Gran Bretaña y una intensa campaña difamatoria.

La OCDE, como el FMI y el Banco Mundial, es un instrumento a través del cual impone preceptos el capitalismo en su fase actual. La membresía que implora el macrismo tendrá implicancias que no se reducen a la apertura económica, cuyas consecuencias son percibidas en un tiempo relativamente breve hasta por lxs más desprevenidxs: determinará también la política educativa, con graves efectos que suelen no ser inmediatamente advertidos por el grueso de la población, y menos si se tiene en cuenta que se trata de una de las tantas cuestiones deformadas por la propaganda oficial. En tal sentido, es aleccionadora la experiencia de los ’90 con la Ley Federal de Educación, de concepción similar a las reformas que se intenta imponer en la actualidad. Razones de más para que prestemos especial atención: la educación es un terreno en disputa entre las corporaciones y el Estado democrático y laico.

La pretendida precarización de las condiciones laborales de los docentes, la estigmatización de sus conducciones gremiales, los ataques de la gobernadora Vidal a las universidades nacionales del Conurbano y otras embestidas a la educación pública, como las camufladas con evaluaciones hechas a la medida de su planificado desprestigio, son apenas algunos anticipos de lo que vendrá: lo peor NO pasó.

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Fuente El Cohete a la Luna
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