La deuda, un viento de cola convertido en huracán

VisiónPaís/ julio 4, 2018/ Sin categoría

La crisis que vivimos es producto del creciente resultado adverso en el sector externo, la política monetarista en materia de lucha contra la inflación y el desenfrenado ritmo de crecimiento de la deuda externa.

Por Arnaldo Bocco

Eso fue posible por el viento de cola generado por la una alianza con el capital financiero internacional que financió el desaguisado establecido en el poder. Esto parece haber llegado a su fin y el costo fue autoinflingirse una solución yendo al FMI.

La economía argentina presenta síntomas de agotamiento del modelo económico de Cambiemos. Desde el 28 de diciembre de 2017, y particularmente desde abril-mayo de 2018, ha mostrado una enorme volatilidad cambiaria y el empeoramiento de los indicadores macroeconómicos y financieros. A esos problemas hay que adicionarle una devaluación del peso mayor al 50,3 por ciento. En este marco la deuda externa alcanza relevancia central: las emisiones de deuda totales para el período 2016/2018 ya alcanzan los 153.437 millones de dólares, y el stock de deuda total para el cuarto trimestre de este año puede estimarse en 348.990 millones de dólares. El porcentaje de deuda sobre el PBI para diciembre se puede estimar en un 82,2 por ciento, respectivamente, siempre que el tipo de cambio se mantenga en las cotizaciones actuales. En paralelo, el déficit comercial y la fuga de capitales siguen en ascenso: al día de hoy acumulan para todo el ciclo de Cambiemos 11.608 millones de dólares y 73.754 millones de la misma moneda.

A la política aplicada por el Gobierno desde el principio se le sumó como agravante un cambio de posición de los agentes financieros externos. Los propios aliados más fanáticos del gobierno tomaron distancia menguando su apoyo en febrero de este año cuando el ministro de Finanzas escuchó que la Argentina estaba fuera de mercado. Durante la última semana de junio de 2018 terminó el viento de cola que alimentaba el precario modelo de financiamiento con recursos externos que describimos desde nuestro primer Informe del Observatorio de la Deuda Externa de la UMET.

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Fuente Página 12
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