INDEPENDENCIA ARGENTINA

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Por Viviana Britos

(para Visión País Argentina)

Julio 9, 2026

¿De qué Independencia estamos hablando cuando el país está siendo entregado en su totalidad, cuando el gobierno está entregando su soberanía?

No se trata de partidos políticos.

Se trata de ideologías, se trata de POLÍTICA y esta política no nos favorece como país.
La destrucción insistente e implacable de nuestros recursos naturales y humanos nos hiere de manera mortal.

“La ciencia y la tecnología constituyen políticas de Estado cuya continuidad trasciende a los gobiernos. El deterioro de las capacidades humanas e institucionales construidas durante décadas compromete el desarrollo económico, la salud, la soberanía tecnológica y la capacidad de innovación de nuestro país”

Preocupación y dolor se desprenden de este comunicado emitido por la Academia Naciopnal de Ciencias exactas, físicas y naturales, fundada en 1874, el 3 de julio de este año.

 

Todos estamos comprometidos en estos actos vandálicos e irrespetuosos.

Deberíamos leer el acta de la Independencia:

Redactada por Juan José Paso y José Serrano.

Los representantes declaran de
manera solemne que es la voluntad
unánime e indudable romper los
«violentos vínculos» que ligaban a
las provincias de América del Sur
con los reyes de España.

A pedido expreso de figuras como
el General José de San Martín, se
añadió una cláusula clave: la
independencia también aplicaba
frente a «toda otra dominación
extranjera».

¿En qué han quedado aquellos pensamientos y aquellas voluntades?
Todos estamos comprometidos en estas declaraciones.

Como dijo Jorge Luis Borges en su poema:

Oda por el sesquicentenario (1966)

//…

La patria, amigos, es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo. (Si el Eterno
Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago, Su olvido).

Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.

Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras,
que debemos salvar.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
ese límpido fuego misterioso.

Es nuestro deseo:

«Que arda la Celeste y Blanca, como en este mundial, en cada
rincón de nuestra patria defendiendo lo que es SOLO NUESTRO»

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