Gestionar la esperanza atravesados por la pandemia
Por Lucrecia Cardoso**
Diciembre 16, 2020
El año 2020 será recordado como aquel en que se pusieron a prueba nuestras
capacidades de gestionar en la adversidad, ante una realidad en la que decidimos el
cuidado de la salud y de la vida, poniendo al Estado en el centro, cuidándonos y
haciendo frente a una enfermedad letal y desconocida.
Podemos decir con orgullo que hicimos el mejor esfuerzo, que estuvimos ahí, a la par de cada argentina y argentino, generando soluciones para que esta cruda realidad sea mejor llevada,
generando respuestas y soluciones en una marcha que juntos transitamos codo a
codo.
Encontramos una cartera de Cultura sin recursos, con sus trabajadoras y
trabajadores golpeados, desanimados, de espaldas a las organizaciones sindicales. La
decisión del presidente Alberto Fernández de jerarquizarla, transformándola
nuevamente en Ministerio, fue una primera bocanada de aire fresco. La decisión del
ministro Bauer de crear y alentar esta área de Desarrollo Cultural fue la segunda, que
nos permitió generar equipos de trabajo que estuvieron estos meses haciendo una
labor minuciosa, profunda y eficaz. Me gusta decir que nuestros objetivos no
cambiaron, que se reacomodaron y repriorizaron, porque el objetivo de poner a la
cultura de pie sigue siendo el mismo.
Así llegamos al final de este primer año, con la sensación de haber dejado
todo en la cancha, como cada uno de los ministros, ministras o responsables de
Cultura de cada provincia, como las y los referentes de cada cámara y asociaciones
del sector, como las organizaciones sindicales, como las y los gestores culturales, las
y los trabajadores de la cultura y del Estado. Fue un año en el que nos encontramos
gobernando en la adversidad, haciendo frente a una situación excepcional y
apelando a lo mejor de nosotros para lograr un poco más cada vez.
Para el pueblo lo que es del pueblo
Las políticas públicas representan una herramienta de la sociedad para
organizar el acceso efectivo al ejercicio pleno de los derechos que vamos
conquistando a lo largo de la historia. Su potencia está vinculada a la capacidad del
gobierno del Estado para generar recursos y la inteligencia colectiva para orientar
esos recursos hacia donde más se necesitan, hacia donde más agregan valor,
generando de este modo las prioridades del gobierno. La número uno fue la de dar
respuestas a todas y todos, contención y acompañamiento. Por eso agradecemos el
trabajo conjunto con otras carteras del gobierno, con todo el arco de organizaciones
representativas del sector, con todos los gobiernos provinciales. Eso nos permitió
amplificar el alcance de las políticas, generando respuestas donde los instrumentos
generales de políticas sociales y económicas iban dejando segmentos a los que no
llegaba una mano del Estado para hacer frente a esta situación.
Incrementamos un 44,7% la inversión del Ministerio de Cultura para este
año, siendo uno de los países de la región que más amplió su presupuesto como
respuesta a la pandemia, a través de herramientas específicas, apuntando a cada uno
de los sectores de la cultura, considerando personas físicas y jurídicas, artistas,
trabajadoras y trabajadores de la cultura, y a lo largo y lo ancho de todo el territorio
nacional, con una fuerte distribución federal.
A la par, avanzamos con políticas para las industrias culturales y creativas, de
innovación, de internacionalización, de integración federal y la promoción de
proyectos culturales, generando una intensa agenda con el sector y con el territorio,
lo que nos permitió sentar las bases para rediseñar los instrumentos a partir de
diálogos y acuerdos que vamos construyendo.
Un nuevo mundo en un futuro incierto
La decisión de desarrollar la cultura está enfocada en el impulso a las
industrias culturales y creativas en todo el país, fortaleciendo las experiencias que
están consolidadas, apoyando a las que aún no lograron su línea de equilibrio,
alentando a las nuevas ideas para que se pongan en marcha, trabajando en red, en
conjunto con otras áreas del gobierno nacional, como el Ministerio de Desarrollo
Productivo, la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, la
Secretaría de Medios y Comunicación Pública, el Ente Nacional de
Comunicaciones, el Consejo Federal de Inversiones, la Secretaría de Asuntos
Estratégicos, la AFIP o el Ministerio de Economía, para lograr políticas integrales
que permitan acompañar un crecimiento sostenido del sector.
Sabemos que las industrias culturales representan un sector dinámico de alto
valor agregado que genera identidad, y es sinérgico con el turismo, la gastronomía y
otras actividades económicas del país. Es una industria sin chimeneas, con
trabajadoras y trabajadores calificados que permiten insertarnos en el ecosistema
digital global, generando bienes y servicios culturales. Según el Ministerio de
Economía, las industrias culturales representan el 2,6% del PBI nacional –aunque
llegó a ser el 4% en años anteriores– y esto se traduce en 245.000 puestos de trabajo
que genera directa e indirectamente la cultura. Son puestos de trabajo en sectores
estratégicos que hoy tienen nuevos mercados, nueva demanda y agregan valor. Son
industrias no contaminantes.
La pandemia afectó significativamente a este sector en todo el planeta. Los
datos preliminares con los que contamos a nivel regional indican que la creación de
valor económico en las industrias culturales cayó un 14% en el segundo trimestre de
2020, comparado con el mismo periodo en 2019, y se estima que por lo menos
2.647.000 puestos de trabajo se vieron comprometidos en la región por las medidas
de prevención que restringen la oferta cultural, la caída en la demanda agregada y
los cambios en los parámetros de consumo de la población.
Estoy convencida de que el desarrollo de nuestras industrias culturales
aportará soluciones a problemas estructurales de nuestro país: me refiero a la
restricción externa, la balanza comercial o la diversificación de la matriz productiva,
entre otros. Trabajamos una nueva versión del Mercado de Industrias Culturales de
Argentina (MICA) en conjunto con ARSAT en el desarrollo de una plataforma que
permita también generar catálogos digitales y poner en valor lo que se genera en
todo el país. En los próximos meses será un eje central conformar una oferta
exportable de nuestra cultura y trabajar junto con nuestras embajadas en el exterior,
en la búsqueda de oportunidades de negocios.
En un escenario de incertidumbre, las certezas que podemos gestionar tienen
que ver con encontrarnos trabajando juntos, con un rumbo claro, a la par del sector,
en el territorio, abriendo caminos en los mercados internacionales, generando
políticas activas que nos ayuden a salir de la pandemia fortalecidos, con la esperanza
de reactivar las actividades de la cultura a medida que la vacuna y la estrategia del
país frente a la pandemia permitan recuperar actividades y lograr protocolos de
cuidado.
Cada paso que hemos podido dar en esta dirección nos ayudó a estar
presentes, acompañando en la pandemia, y a su vez a construir los cimientos que
permiten visualizar un 2021 con más optimismo, encaminados para apoyar el
despliegue del sector. Sepan que estaremos a la par, trabajando para que la cultura
florezca en nuestro pueblo.
**Lucrecia Cardoso es secretaria de Desarrollo Cultural de la Nación y coordinadora
de la comisión de Cultura de los equipos técnicos del Partido Justicialista nacional.
Fuente Revista Movimiento

