EL ALMIRANTE DE HOY

VisiónPaís/ enero 27, 2026/ Sin categoría

Por Viviana Britos

Enero 27, 2026

 

Leyendo un libro publicado en 1992, «Vigilia del almirante» de Augusto Roa Bastos reflexioné algunas cosas que quisiera compartir con ustedes.

Roa Bastos {1917– 2005} escritor paraguayo, exiliado en Argentina durante muchos años es uno de los grandes novelistas de las letras latinoamericanas.
Autor de numerosos libros, recibió el premio Cervantes en 1990.

Este libro, al cual hago referencia, fue publicado al cumplirse los 500 años de la más grande empresa conquistadora de la historia, el mal llamado descubrimiento de América, 1492.

En ningún momento se escribe que el almirante es Cristóbal Colón aunque se deduce de la narración.

Según el mismo autor:

Este es un relato de ficción impura o mixta, oscilante entre la realidad de la fábula y la fábula de la historia. // Es por tanto una obra heterodoxa, ahistórica, acaso anti-histórica, antimaniquea, lejos de la parodia y del pastiche, del anatema y de la hagiografía. // Quiere este texto recuperar la carnadura del hombre común//

Y vaya si lo logra. Describe al personaje como un hombre enigmático, tozudo y desmemoriado para todo lo que no fuera su obsesión. Toda relación con la actualidad es pura coincidencia.

En la página 210 un párrafo llamó especialmente mi atención:

En cuanto a sus ideas todas monótonas, grises y primarias, va al grano, que es como una nuez enmohecida, hiede al aceite rancio de una vanidad incurable disfrazada de ascetismo, huele a desprecio de los otros y a la ignorancia orgullosa de su propia mediocridad.

Hoy a 534 años de ese evento y 34 de la publicación de este libro, pienso en los hombres que hoy, enfermos de poder, chapuceros y deshonrosos dirigen las mismas empresas conquistadoras, realizan los mismos eventos, con la misma vanidad, con el mismo desprecio y la misma ignorancia.

Vuelven, al igual que el Almirante por el “oro”, esta vez negro, creyéndose dueños de la verdad, de la vida y de la muerte. Dueños del mundo.

Es que la tierra cayó en manos de unos locos con carné – Joan Manuel Serrat –
A quien corresponda – 1981. Los disparates nos dejan sin aliento y no podemos mandarles a copiar cien veces esas no se hacen.

La tristeza nos cubre como un manto oscuro y paralizante, porque como dice la canción de Isella y Tejada Gómez, la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas.

La iniquidad no puede ser permitida por la humanidad del siglo XXI como lo fue en el siglo XV.

América ha sido y es labrada por sus pueblos.

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