Ciudades verdes para mejorar la calidad de vida
Por Marcos Alcides Díaz*
Septiembre 16, 2020
A nivel internacional los espacios verdes públicos atraviesan una crisis mientras que en las ciudades aumenta la demanda habitacional, y por ende se necesitan nuevos emprendimientos inmobiliarios para que los ciudadanos vivan, la calidad de vida a nivel local depende de que contemos con más espacios verdes, mejor distribuidos especialmente y de mejor calidad.
No alcanza con tener varios parques o plazas en determinados puntos de la ciudad, si estos no se encuentran distribuidos estratégicamente en todos los barrios, dado que pueden ser accesibles para algunos vecinos, pero estar demasiado alejados de otros.
Tampoco alcanza si tenemos plazas o costaneras si estas no están cuidadas, equipadas con juegos, asientos, iluminación y bebederos y mucho menos si no se consideran seguras para su disfrute por los vecinos. En pocas palabras el gobierno local es el responsable de garantizar a la ciudadanía tanto la existencia de dichos espacios como así también su correcto mantenimiento.
Mejorar los Espacios Verdes uno de los desafíos de las ciudades: Actualmente más de la mitad de la población mundial vive en ciudades.
Evidentemente vivir en centros urbanos aumenta las posibilidades de acceder a un empleo de calidad de vida, educación universitarias y servicios, pero la calidad de vida a nivel local no se limita todo a ello. Necesitamos vivir en entorno con mayor vegetación, con aire más puros con espacios de recreación y deporte. La pandemia nos ha demostrado que los lugares de esparcimiento son de vital importancia para una vida saludable, no solo pensando en lo físico-corporal, sino también en lo que respecta a la salud mental.
Al cotejar los censos de nuestro país podemos observar la concentración de la población en los centros urbanos: 37%(1895), 53% (1914), 62% (1947), 72% (1960) y 91% (2010). Esta migración tanto externa como interna hacia las ciudades es un fenómeno inédito que ha irrumpido de manera estrepitosa sin la posibilidad de una planificación ordenada del espacio. Así aparecen dos grande problemáticas vinculadas con perspectivas de resolución completamente diferentes: la crisis humana en torno a la disponibilidad de un espacio que le permita vivir la vida de manera apropiada y la desaparición de espacios verdes donde se manifieste la naturaleza en todo su esplendor.
Entre los diversos indicadores que nos permite diagnosticar la calidad de vida en las ciudades están, entre otros la pureza del aire y la cantidad de metros cuadrados de espacio verde público por habitante.
La organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 80% de las ciudades a nivel mundial no logra los estándares mínimos en la calidad del aire y el 55% de las capitales no alcanzan el mínimo de espacios verdes públicos.
Como señala el organismo, un entorno saludable a nivel local debería tener entre 10 y 15 metros cuadrados verdes por habitante. Varias ciudades del mundo cumplen con esta recomendación: Paris cuenta con 13,7 m2, Madrid con 19,2 m2, Londres con 27 m2, Nueva York con 29 m2.
Si bien parece un número relativamente bajo, lo cierto es que son pocas ciudades que lo tienen.
En Argentina, municipios como Rosario (10,5 m2) se encuentra entre los que logran cumplir esta recomendación. Sin embargo ciudades como San Miguel de Tucumàn (5,8m2), Posadas (7,9 m2), Ciudad de Buenos Aires (6 m2) o Salta (5 m2) están muy lejos de lograrlo.
Cantidad de Distribución y Calidad: Tres ejes para fortalecer los espacios públicos
Algunas ciudades del AMBA no solo están lejos de alcanzar los niveles saludables recomendados por el prestigioso organismo internacional, sino que también tienen el desafío de trabajar por una mejor distribución de los espacios públicos.
Son tiempos de repensar el diseño de nuestras ciudades. Las “supermanzanas” en Barcelona o “la ciudad de los 15 minutos” en París, son ejemplos de los nuevos paradigmas que se están extendiendo en varias ciudades del mundo, y que se encuentran a la vanguardia por acercar los servicios a los ciudadanos y no los ciudadanos a los servicios.
Con más, mejores y bien distribuidas plazas, parques, boulevares y zonas costeras no solo se mejora la pureza del aire y se fomenta la biodiversidad, sino que, además, se establecen lugares de encuentro para la comunidad fortaleciendo sus lazos y generando las condiciones para el desarrollo de una vida saludable y en armonía.
*Politólogo, vecino de San Isidro
Instagram: @marcoslacidesdiaz.
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