CARTA ABIERTA A LOS COMPATRIOTAS
Por Jorge Rachid
Mayo 15, 2026
Soy un hombre grande con preguntas que la realidad me devuelve con dolor, una síntesis de dramas socialmente insostenibles y una indiferencia alarmante, signo inequívoco de diáspora social, inhumana y brutal.
Una democracia diluida, porosa, debilitada que me lleva a preguntar si el voto democrático “puede suicidar la Patria”, de la mano de la mentira, la manipulación, la IA, la entrega, la sumisión, el colonialismo, la corrupción, el narco, expresado en una claudicación nacional gubernamental, que nos fragmenta y acorrala.
El sistema enemigo de instalación del odio me alarma en especial, ya que significa que el destino es el caos y la crisis social de enfrentamientos, alimentados por una máquina voraz de saqueo y dilución patriótica, que hace perder la visibilidad de futuro, siendo todo el hoy y la supervivencia, individual y familiar, abandonando a un destino incierto, la Patria y el Pueblo, su grandeza y su felicidad.
Tenemos multiplicadas, masivas las luchas sectoriales, por cierres de fábricas, por salarios, por desfinanciamientos esenciales en salud, educación y seguridad social, por pérdidas crecientes de derechos consolidados por décadas, a través de luchas y hoy llamados por los enemigos “privilegios”.
Pero las preguntas siguen en pie, porque con esas protestas sociales no alcanza, mientras la Patria se desangra, la Soberanía se entrega, el dolor social se profundiza, las muertes y suicidios se multiplican, ante la vista indiferente del poder, una crisis de angustia del pueblo, resignada en amplias capas de población, que bajan los brazos ante una realidad que parece inmodificable.
Como en las dictaduras cívico militares, hoy parece no haber más caminos, que sólo armar listas electorales a futuro, tejer nuevas mayorías necesarias sin dudas, pero lo esencial es pensar que sin un marco de acuerdos estratégicos, que permitan soñar con recuperar la dignidad de un Pueblo agredido y una Patria arrasada, iniciando acciones que permitan ahora, sin esperar más, frente al incumplimiento de la Constitución Nacional y las leyes reiteradamente votadas en el Congreso de la Nación, que no han recibido reproche Judicial alguno, y someter a juicio político a Milei y a la Corte Suprema, antes que sea tarde.
Que les parece compatriotas si nos preguntamos cuáles son las prioridades de la hora: si la preservación de una calma que precede la muerte como comunidad y Patria, o la activación de un proceso común de movilización, calle y lucha que exija a los legisladores el juicio político, además de impedir con acciones concretas la entrega del patrimonio nacional, la apertura indiscriminada, impidiendo privatizaciones espúreas, no comprando basura importada, no avalando empresas que no juegan con el país, como Mercado Libre subsidiada, sacando fondos de la timba financiera, que enriquecen los Fondos Buitres y funcionarios argentinos.
Me pregunto si no necesitamos más acciones y menos discursos, que nos ubican en testigos de la historia en vez de protagonistas, aislándonos de los acontecimientos del poder real, como pretenden nuestros enemigos que vienen por nosotros: EEUU, Israel, Inglaterra y la OTAN, que ya tienen diseñado un nuevo mapa de país colonial, fragmentado y disperso.
Ésta carta no tiene otra pretensión que nos tomemos como argentinos un minuto de reflexión, pensemos en nuestros hijos y nietos y si estamos haciendo lo correcto y necesario, en función de salvar la Patria de su destrucción y colaborar entre todos nosotros, siendo Pueblo como Comunidad, recreando la solidaridad social activa, luchando por terminar con esta pesadilla, que nos lleva indefectiblemente a una Argentina de rodillas y un Pueblo postrado.
LUCHANDO VENCEREMOS

