Carta Abierta a la Corte Suprema de Justicia
Por Jorge Rachid
Señores y señora jueces
De mi consideración:
Me dirijo a ustedes en mi carácter de ciudadano, que lejano a los cuerpos legales y los mecanismos del Poder Republicano que ustedes representan, como simple médico de barrio, para plantearles algunas preguntas que surgen, ante el deterioro significativo de la prestación del servicio de justicia y del cumplimiento de la ley por parte del gobierno nacional, que no ha merecido respuesta por parte de ustedes.
Lo planteo porque a los argentinos nos ha costado enormemente construir esta democracia, la más larga en un siglo, como para que una mayoría circunstancial, como la que hoy gobierna, la ponga en riesgo, al ignorar sistemáticamente las leyes, desde la paritaria docente a la necesaria audiencia pública sobre tarifas, recurriendo en forma permanente a DNU, para anular leyes votadas por mayorías abrumadoras, que tampoco han merecido sus importantes opiniones.
Mi pregunta entonces es la siguiente: ¿se puede confiar en el fortalecimiento del proceso democrático, con una Corte Suprema ausente del debate institucional, que frente a la ciudadanía aparece como especuladora de los tiempos políticos, antes que con la venda necesaria, de la imagen de Justicia que merecemos?
Estamos transitando andariveles sembrados de odio por el gobierno, con una Justicia que ha impedido a un ex Canciller argentino atender su salud, acelerando su muerte, que ha adoptado una llamada doctrina Irurzum que permite encarcelar ciudadanos, antes de ser condenados, que además les pretenden arrebatar bienes, con fallos plagados de subjetividades de los magistrados, antes que de pruebas concretas, con juicios que se sustancian 14 años después de los hechos, con un Consejo de la Magistratura que mueve jueces al calor del gobierno, apartando aquellos que fallan según el Código, pero que afectan los intereses del gobierno, que además sin pudor ignora al Congreso Nacional en endeudamientos que afectan la soberanía nacional, entre vías navegables, acata órdenes de embajadas extranjeras y desconoce los procedimientos administrativos de cuidar los intereses de los argentinos como en el ANSES, afectando a los jubilados, entre otras tantas vicisitudes de la vida nacional.
Señores jueces supremos, ustedes deberían estar cuidando a los argentinos y a la democracia, poniendo orden en una Justicia desordenada, manipulada y en algunos casos corrompida, que no han merecido por parte de ustedes opinión alguna.
Deberían cuidar que no haya atropellos ni extorsiones por parte de un poder republicano, que les ha otorgado a ustedes inmunidades propias de monarquías para que procedan sin temores, pero también para evitar desviaciones, cuestión sin dudas a revisar en el futuro, con una nueva Constitución Nacional, que democratice la Justicia.
Me inspiran estas reflexiones el aturdidor silencio de sus señorías, ante los acontecimientos que vivimos todos los argentinos a pie, lo cual nos deja desprotegidos, en manos de jueces inescrupulosos, con presos políticos, denominados así por ser selectivos sobre el gobierno anterior y al margen del Código de Procedimientos Penales, anulando el principio de inocencia, con leyes arrasadas, con dolor social profundo y muerte por incumplimiento de cuestiones tan elementales como el Plan de Vacunación Obligatorio y Gratuito, cuestiones que debilitan la democracia, en las cuales ustedes, constituyen un pilar necesario, pero hasta ahora ausente en ese rol.
Me despido de ustedes con el afán de ser escuchado, como voz de miles de argentinos preocupados.
Dr. Jorge Rachid
DNI 4.623.812

