ARQUITECTURA HOSTIL UN CERCO PARA LOS POBRES

VisiónPaís/ julio 7, 2024/ Sin categoría

La columna de Cultura de María Macaya

Julio 7, 2024

¿Qué función cumple la arquitectura en la sociedad?, le pregunto a Google. Me contesta: “Desde siempre, la arquitectura ha servido para mejorar las condiciones de vida de las personas y favorecer el desarrollo social, especialmente en las grandes ciudades.” Esta definición se contrapone con la llamada “arquitectura hostil”, que está relacionada con la forma de diseñar los espacios públicos y que nada tiene que ver con mejorar las condiciones de vida.

Por el contrario utiliza dispositivos para impedir o disuadir a las personas a permanecer en lugares específicos. Es común ver en estas últimas décadas , sobre todo en las capitales de grandes ciudades del mundo y también en nuestro país, mobiliario urbano de diseño incómodo, rejas, pinchos, estructuras metálicas, brazos en bancos que impiden compartir el asiento y sobre todo acostarse, asientos de cemento duros y fríos. Es visto y conocido este diseño en las calles de Buenos Aires, una
característica de los últimos gobiernos de Macri y Larreta en CABA, la lógica de una ciudad no inclusiva. La mirada totalmente opuesta a la del del arquitecto Rodolfo Livingston, defensor del uso democrático del espacio público.

Durante las décadas de 1950 y 1960, surgieron ideas y teorías que defendían un enfoque más disciplinado del espacio público, promoviendo la segregación y el control social .También llamada arquitectura”
antivagabundos”, una acepción derivada del término inglés “homeless”, que a su vez significa “sin hogar”. Esta arquitectura deshumanizante busca controlar, limitar o excluir a determinados grupos de personas en un entorno urbano.
Hasta aquí podemos percibir con claridad la relación que tiene este tipo
de diseño con la pobreza, con la exclusión y el objetivo de invisibilizar la
miseria. Cada vez más se ven en nuestras calles personas que
deambulan buscando un refugio, comiendo de la basura, buscando un
sitio donde pasar la noche.
«Buenos Aires no es para cualquiera sino para el que la merezca.
Debemos tener una ciudad mejor para la mejor gente», solía decir
Osvaldo Cacciatore, el intendente porteño de la última dictadura cívico-
militar que expulsó a buena parte de los villeros de la ciudad.

Alejandro Csome es arquitecto por la Universidad de Buenos Aires y a
través de sus redes sociales se dedica a bajar a tierra conceptos de
arquitectura. “Es una arquitectura que se piensa para evitar que la gente se apropie de esos lugares por una necesidad imperiosa que es la de encontrar un refugio ante la lluvia o ante el frío. Se podría definir como una operación de diseño que busca evitar que se produzca en la ciudad un efecto de un problema mayor: la gente no tiene cómo acceder a la vivienda o donde pasar una noche.”, comenta.

El sitio Medium.com (2019) publica un artículo del profesor español de Historia y Geografía Cándido Marquesán quien señala:  “se trata de “estrategias urbanísticas que intentan desalentar las conductas no deseadas por el poder”. Y añade: “La arquitectura hostil es una tendencia de diseño urbano donde los espacios públicos se construyen o alteran para desalentar su uso. Hay un mobiliario de vocación disciplinaria. Los más afectados por esta estrategia son las personas sin techo y los jóvenes”.

El filósofo Zygmunt Bauman plantea la existencia de toda una serie de personas que son consideradas como “residuos humanos” o “poblaciones superfluas”. Estas personas son expulsadas a la periferia de las ciudades o invisibilizadas. Nuestra sociedad “elimina” a aquellas personas a las que considera sobrantes, para que “no molesten”. Es una forma de privatizar el espacio público y destinarlo exclusivamente a un determinado perfil de ciudadano.

Este tipo de diseño juega en paralelo con los conceptos neoliberales, responde a un modelo individualista, protector de la propiedad privada. Desalienta la participación ciudadana, la vida comunitaria, la inclusión social.

Este año el presidente Lula da Silva, de Brasil, luego de haber sido vetada por el expresidente Jair Bolsonaro, promulgó la Ley Julio Lancellotti, cura reconocido por su militancia por las personas en situación de calle.

Esta ley “prohíbe el uso de materiales, estructuras y técnicas de construcción hostiles que tengan como objetivo alejamiento de las personas en situación de calle, ancianos, jóvenes y cualquier persona que utilice el espacio público.” 

Cuántas cosas habrá que hacer y revertir el día que los argentinos recuperemos la Patria.

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