Argentina: hoy que el tiempo ya pasó

VisiónPaís/ mayo 4, 2018/ Sin categoría

Por Horacio Rovelli

Alfredo Zitarrosa canta “La canción y el poema” cuyas dos primeras estrofas son: “hoy que el tiempo ya pasó, hoy que ya pasó la vida”, y uno observa la diferencia abismal entre ese país de los albores de la década de los 70 y el actual. En ese entonces existía un sector del empresariado nacional y una alianza de hecho con los trabajadores en que a ambos les convenía defender el mercado interno, base fundamental del crecimiento y de la distribución del ingreso, de manera tal que crecía el PIB sostenidamente y mejoraba la participación de los trabajadores, en 1974 la Argentina fue el país más integrado del continente, donde menos diferencia había entre los sectores más ricos y los más pobres.

En ese país, unos meses antes y a días de las elecciones nacionales del 11 de marzo de 1973, que le dio el triunfo a la formula Cámpora-Solano Lima, la CGE (Confederación General Económica) que nucleaba a gran parte del empresariado nacional, presentó un Plan de 10 puntos para encausar el proceso económico y garantizar el crecimiento sostenido y la mejora en la distribución del ingreso.

El Plan sucintamente sostenía:

-Salario mínimo vital y móvil que implique el suficiente poder de compra para la familia del trabajador

-Fondo especial para la desocupación y actualización periódica de jubilaciones y pensiones

-Industria estatal fuerte en sectores estratégicos (energía, acero, petroquímica, etc.) y subsidio de las pymes industriales

-Implantación del IVA e impuesto especial a patrimonios suntuarios o de altos ingresos.

-Control del BCRA sobre la banca oficial y privada, créditos especiales a empresas nacionales en riesgo de ser absorbidas por multinacionales.

-Prohibición de importaciones de bienes suntuarios prescindibles y de aquellos que la industria nacional produjera.

-Inversiones extranjeras: siempre y cuando no desplace a los capitales nacionales ni anule el control nacional sobre los centros básicos de decisión.

-Agro: acceso a la propiedad de la tierra de los hombres que la trabajan. Erradicación del latifundio. Crédito agrario planificado y supervisado. Ley sobre tierras ociosas en manos privadas.

-Infraestructura social: el Estado debe atender las necesidades de toda la población, pero sobre todo la de los ingresos bajos.

– Extensión del comercio exterior a los países socialistas e integración con latino América.

En la gestión de José Ber Gelbard como ministro el apoyo incluyó la reserva del mercado local, la restricción a la entrada del capital externo en diversas actividades, la oferta de créditos fáciles a tasas muy bajas de interés (todas negativas con respecto a los precios y salarios), las compras estatales dirigidas, etc.

Esa burguesía no tuvo la fuerza para enfrentar a los terratenientes y a las grandes empresas trasnacionales, pero sí la capacidad para preparar una nueva configuración de social en el país que podía haber dado lugar a nuevos cambios, marcando un camino que fue destruido por la dictadura militar y el plan de Martínez de Hoz, bajo la lógica sencilla de ceder al capital privado las industrias básicas, las finanzas y el comercio exterior, que por la ley de concentración y centralización de capitales termina en monopolios: Monopolio de la tecnología y del conocimiento; necesidad de importar insumos industriales estratégicos (coeficiente técnico de importación); necesidad de recurrir al endeudamiento condicionando  el presente y el futuro del país y a partir de allí se escribió otra historia.

Así como Mitre y Roca diezmaron a los gobiernos provinciales poniendo en su lugar a personas de su confianza cuya primera condición era subordinar a las mismas al gobierno central, de igual manera fue diezmada la burguesía local y en cambio se sustituyó por grupos muy concentrados (aunque su origen fuera incluso el de una burguesía local) subordinados y socios menores del capital internacional y sobre todo del capital financiero, el más parasitario y retrogrado.

Así como los gobernadores impuestos por Mitre y Roca eran los verdugos de Ángel Vicente Peñaloza, de Felipe Varela, de López Jordán, la burguesía de los Macri, Bulgheroni, Roggio, Rocca, Fortabat, fueron los verdugos del empresariado nacional usurpando su lugar, fijando precios y tasas de ganancias exorbitantes, configurando un modelo elitista en la que ellos usufructan del mercado local y se subordinan al mercado internacional como hicieron Mitre y Roca con la burguesía inglesa.

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Fuente Nodal
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