AGUSTIN MAGALDI, UN CANTOR SOCIAL

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La columna de Cultura de María Macaya

Septiembre 10, 2023

Agustín Magaldi Coviello, apodado La Voz Sentimental de Buenos Aires, era considerado junto a Carlos Gardel e Ignacio Corsini, una de las voces fundamentales del tango y la canción popular de la Argentina en la década del 30.
Su estilo era diferente al que en aquella época solía interpretarse, el tradicional fraseo de Gardel se destacaba en esos años, y por eso no era bien considerado por los tangueros tradicionales del momento. Pero Magaldi tenía una hermosa voz y era un gran intérprete. Desde muy joven fue admirador de la música lírica, especialmente de Enrico Caruso, famoso cantante lírico italiano.

Agustín Magaldi nació el 1° de diciembre de 1898 en la provincia de Santa Fe, según algunos registros en Casilda o en Rosario.
En 1923 se instaló en Buenos Aires, formó dúo con Rosita Quiroga, luego con Pedro Noda, su histórico partenaire. Tras 10 años de éxitos comienza una etapa solista. Agustín Magaldi grabó 631 temas en solo 13 años.

Cantor popular, admirado por las comunidades de inmigrantes porque sus canciones hablaban de experiencias que hacían eco en la gente trabajadora, poniendo especial atención al sufrimiento de las mujeres, algo raro en el tango de esos años, ya que en la temática de ese entonces era la mujer la culpable de todos los dramas del hombre.
Su carrera solista duró solo dos años, actuó por última vez en radio, de donde se retiró por no sentirse bien. Fue internado en el Sanatorio Otamendi, falleció después de una intervención quirúrgica de hígado el 8 de septiembre de 1938.

MAGALDI LE CANTÓ A LAS COSTURERAS

Corría abril del año 1936 cuando las costureras de la casa Gratry Sudamericana, una empresa de capital belga dedicada a la industria textil, simpatizantes de la organización anarquista FORA, habían presentado un petitorio en reclamo de mejorar las pésimas condiciones laborales y, por
supuesto, los salarios. Como no tuvieron respuesta decidieron decretar la huelga. Para evitar que la fábrica tomara “crumiros” (como se llamaba a quienes rompían los paros) resolvieron también hacer piquetes y movilizaciones con la solidaridad de los vecinos por las avenidas Sáenz y Roca.
Según Julio Liberman, uno de los fundadores del sindicato del Vestido, Gratry funcionaba en dos galpones que abarcaban sendas manzanas entre la avenida Roca y el Riachuelo en Nueva Pompeya. La empresa tenía en uno de sus accesos un amplio jardín al cuidado de siete jardineros y a los costados una hilera de casas colectivas que cubrían las necesidades –es un decir– de la
mayoría de las 450 obreras que constituían su plantel. La producción era de primer nivel y satisfacía las necesidades de las clases altas y en mantelería a los exclusivos hoteles Plaza y Alvear.

Las manifestaciones eran diarias, hasta que los dueños de la empresa pidieron el concurso de la policía para resolver el conflicto. Un escuadrón de la Montada (los famosos “cosacos” como se los llamaba) cargó contra las “piqueteras”.
Estas se refugiaron en los corredores de las casas colectivas pero hasta allí llegaron las fuerzas policiales y las rodearon. Decenas fueron enviadas a la comisaría.

El titular de la seccional 32 dispuso el encarcelamiento de las obreras en la sede de la dependencia, en la calle Caseros. Se les aplicó el edicto policial que sancionaba escándalos en la vía pública. Su libertad estaba condicionada al pago de una fuerte fianza. Era una suma inalcanzable para las escasas posibilidades de una familia obrera y de las incipientes entidades sindicales de ese entonces.

El dirigente anarquista conocido con el apodo de Isusi, cuyo nombre verdadero era Francisco Mouzo, poeta y letrista de tangos, con muy buenas relaciones con artistas, decide organizar un festival para reunir fondos para pagar la fianza y liberar a las costureras. Isusi esperó a la salida de Radio Splendid al cantor que hacía poco había dejado el famoso dúo Magaldi-Noda para actuar como solista. Había tratado en algunas oportunidades a Magaldi pero no tenía mucha confianza con él. Al acercarse le comentó que lo necesitaba para un festival.
Su agente artístico se interpuso y comentó que tenía continuos compromisos e iniciaron la retirada. Pero Isusi alcanzó a decirle lo de las costureras presas y Magaldi volvió sobre sus pasos y aseguró su presencia para el festival solidario por la libertad de “las hermanas presas”.

De esa manera, ese fin de semana, en el cine Pompeya, Magaldi inició su presentación con su canción emblemática, la escrita por el periodista, dirigente gremial y dramaturgo Manuel Ferradás Campos. Se trataba de «Nieve» («No cantes, hermano, no cantes/ que Moscú está lleno de nieve / y los lobos aúllan de hambre…»). Luego siguió con éxitos como «El Penado 14» y «La muchacha
del circo» para culminar con el tango de Marambio Catán y Horacio Pettorosi, «Acquaforte» (“Un viejo verde que gasta su dinero/ emborrachando a Lulú con su champagne/hoy le negó el aumento a un pobre obrero/ que le pidió un poco más de pan..”). La gente aplaudió a rabiar pues entendía el simbolismo. Al día siguiente, con las improvisadas tesoreras –las encargadas de recoger la
recaudación– fueron a pagar la fianza. Una manifestación en la que se distinguían las banderas rojinegras de los anarquistas y las rojas de los comunistas acompañó a las mujeres liberadas por las avenidas Roca y Sáenz.”
Y para finalizar escuchemos “Acquaforte”, “Levanta la frente” y “La muchacha del circo”

 

 

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