Marielle, la desobediente
Un crimen contra las resisitencias brasileñas
Por Isabella Gaia
Marielle Franco creció en una favela y estudió Sociología. La muerte violenta de una amiga la despertó y la convirtió en una activista por los derechos humanos y contra el abuso policial. Era una mujer negra, feminista, lesbiana, madre soltera. Era concejala de Río de Janeiro y denunció la militarización como política de seguridad. Hoy Brasil llora a una líder.
-Debemos ocupar con nuestros cuerpos todos los espacios.
Dijo Marielle Franco horas antes de ser asesinada, en la “Roda de conversa Mulheres Negras Movendo Estruturas”. Desde el 2016, Marielle era parlamentaria: era una mujer negra, de la favela, madre soltera, lesbiana, feminista, militante, que había llegado a ser parlamentaria. Esa noche, en la Casa das Pretas, seguro que también se refirió a acompañar el lanzamiento del Calendario del Iporinchê, previsto para la semana próxima, una iniciativa del Iporinchê Salão de Belezas Negras para el fortalecimiento de la autoestima y la identidad afrodescendiente.Marielle se había pintado el pelo de rubio.
– Negona, ahora estoy criloira (‘negrubia’) como vos, porque nosotras podemos ser lo que queramos, le dijo a su amiga Carolina Rocha.
Su pelo envuelto en turbantes de colores se levantaba como una bandera dentro de la Cámara Municipal de Concejales de Río de Janeiro. Generaban comentarios de los que no entendían su simbolismo y lo folklorizaban. “Vivir en un turbante es una forma de pertenencia. Es juntarse con otro ser diaspórico que también vive en un turbante y, sin tener que decir nada, saber lo que costó y lo que aún hoy cuesta…
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Fuente Anfibia Ilustración Sebastién Angresano Fotos Mídia Ninja – Marcelo Freixo


