UNA ESCENA RESUME LA ARGENTINA ACTUAL

VisiónPaís/ diciembre 29, 2024/ Sin categoría

Por Javier Garin**

Diciembre 27, 2024

Pobres contra pobres, vecinos contra vecinos, mientras los ricos disfrutan. El paradigma del individualismo salvaje y la sepultura de la vida en comunidad. Ominoso “juego del calamar”, donde los dueños del mundo disfrutan viendo por teve cómo nos matamos.

1)EL FIN DE LA COMUNIDAD Y EL COMIENZO DEL INDIVIDUALISMO CAPITALISTA:

Parece otro planeta, otra vida.
Y sin embargo hubo una época, cuando yo era pibe, en que los vecinos sacaban mesas, tablas, caballetes y banquitos a la calle, cerraban la esquina con guirnaldas y todo el barrio festejaba la Nochebuena y el Año Nuevo en comunidad. Pasaba en Lomas de Zamora, en Posadas y Ramon Falcon. Y  a unos metros había una villa y no sucedía nada malo. Pasaba en todos los barrios del conurbano que ahora llaman “tierra de nadie”.  También, para Carnaval, los vecinos (niños y adultos) festejaban arrojándose agua en las siestas estivales. Nadie desenfundaba un revólver ni quería matar al de enfrente. Nadie se enojaba si lo mojaban con una bombita o un baldazo…
Eso fue hace cincuenta años. Perón aún vivía. Argentina creía que podía ser Potencia. Los travestis no eran discriminados en la villa porque había corsos, y todos íbamos a ver a los travestis en los corsos: eran los ídolos de los corsos. Después vino la violencia política, la dictadura, el Consenso de Washington y los documentos de Santa Fe. Los poderosos del mundo decidieron que la vida comunitaria era peligrosa, los carnavales eran peligrosos, los travestis eran peligrosos, los sindicatos eran peligrosos, los clubes de barrio donde jugaba Maradona y aprendió Messi eran peligrosos, y toda vida social fraternal debía ser abolida en nombre del neoliberalismo. Nada de comunidad. Individuo contra individuo. Como en la selva.

2)UNA PELEA QUE ESCENIFICA UNA SOCIEDAD PARTIDA.

¿Qué pasó en la famosa pelea que hoy ocupa los medios? Además del tiro que costó una vida. ¿Qué pasó?
Una sumatoria de bestialidades a tono con los tiempos. Un colectivero que escucha música a todo volumen; un vecino que se queja sin entender que estamos en  Navidad, y, como es policía retirado, cree que está bien increpar al colectivero a punta de revolver; mujeres que en vez de disuadir a los maridos los incitan a ser más violentos, más “machos”; amigos que, en vez de calmar las aguas, alientan el forcejeo y filman con celulares. Un festival de intolerancias. La intolerancia del viejo que piensa que se cree con derecho a impedir un festejo. Y no sólo eso: que va con el arma cargada y empuñada para amenazar y eventualmente matar. La intolerancia del colectivero que en vez de bajar el volumen insulta al reclamante: un señor rollizo y fornido de cuarenta años saca a un anciano treinta y cuatro años más viejo a los pechazos y empujones sin que nadie lo detenga. Un viejo superado que usa el arma que al fin de cuentas llevó para eso: para matar. ¿Quien actuó peor? No importa ya. Pero hay un muerto.

3)LA CULPA NO ES DE MILEI PERO LO ES.

En la sociedad que votó a Milei, la intolerancia y el odio están bien vistos. Lo votaron pese a que usaba epitetos como “mogolico” o “viejo meado”,  gritaba desaforado y justificaba a Videla. No es culpa de Milei. Este solamente expresa lo que la sociedad es, después de décadas de destruccion de la educación pública, sin distinción de partidos .(Entre las cosas que había hace cincuenta años y ya no hay estaban las escuelas públicas de calidad, en las que estudiaban juntos ricos y pobres, clasemedieros y villeros, y los chicos tenían que aprender a convivir. Pero la educación fue privatizada y destruida y ahora la escuela pública son comederos, pese a los esfuerzos aislados de algunos últimos docentes de verdad, y los que no son pobres o creen no serlo va a escuelas privadas casi igual de malas).
Vecinos que tocan música a todo volumen y vecinos que intentan acallar la música a tiro limpio. Y en el medio nadie se mete, nadie media, todos incitan.
Enojados algunos porque la plata no les alcanza, porque no pertenecen al círculo aulico de Elon MUSK y los dueños de la Tierra, porque viven peor que antes aunque se quieran convencer de que “todo irá mejor” y “seremos Irlanda (Irlanda, esa media isla sin recursos y llena de pobres que tiene un PBI artificial por ser paraíso fiscal de las multinacionales tecnológicas). Irlanda, si, la de la hambruna. Seremos Irlanda en 35 años si nos sacrificamos sin protestar. Hace medio siglo no queríamos ser la modesta Irlanda sino una Argentina Potencia, justa, libre y soberana.
Milei es un producto de toda esta degradación. No es el origen de la  misma ni es el culpable. Pero también lo es, ya que su discurso de odio facilita esta violencia. De los abusos cómicos del INADI de la Donda pasamos a que esta bien insultar y discriminar. Hay que bajar la edad para comprar armas, que los pibes las compren a los dieciséis, así nos matamos más rápido. Total, ya los anteriores hicieron lo suyo cuando dieron a los pibes de 16 la licencia para matar en auto y la licencia para destruir al país a través del voto.
Milei incentiva el odio y el enojo y su vocero los amplifica cada mañana. Lo raro es que no haya más muertos.

4)LAS REDES DE ODIADORES.

Pero si las imágenes del homicidio son repugnantes (y los medios las repiten con delectación), también lo son lo comentarios en las redes.
El racismo vernáculo encontró una nueva expresión para su desprecio: “los marrones”. No les alcanza llamar a los morochos “morochos”, “Negros”, “negros conurbas “, “choriplaneros”, “peronchos”, “villeros”, “cabecitas negras”, “grasas”… ahora los llaman los marrones. Son marrones por el color de piel y también porque se parecen a la mierda, que es de ese color. Y así,  los racistas del medio pelo salen a aplaudir al viejo que mató al vecino. Escriben cosas atroces como “un marrón menos”, “el marrón se lleva su merecido”, “grasa con panza”, “la bala hizo estallar esa busarda llena de vino”, “ahora aprendiste a no escuchar cumbia”, etcétera.
La música a todo volumen en épocas de fiesta puede ser molesta pero no es una infracción grave e intolerable. Aún así, asistimos a diario al festival de los maleducados que atruenan los barrios con música a todo volumen sin importarles nada. Pero lo que les molesta a estos racistas comentadores es el volumen excesivo de la cumbia. Porque la cumbia es “la música de los negros”. Y suena de fondo en el video. Entonces, vale la fórmula: “un marrón menos”.

5) Y ASÍ ESTAMOS.

Así estamos. Un viejo intolerante, un joven maleducado, los dos prepotentes. Uno muerto. El otro preso. Hablamos de eso mientras Elon MUSK se apresta a quedarse con ARSAT, y rifan el INVAP, y preparan el camino para entregar el litio, Vaca Muerta, las Malvinas, la Antártida, todo…

**Escritor, historiador, conferencista, autor de libros sobre Belgrano, Perón y DDHH. Abogado

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