SI SE CALLA EL CANTOR
La columna de Cultura de María Macaya
Diciembre 24, 2023
Una pregunta que escuché hace pocos días en la radio me dejó pensando. Una interesante interrogación, decía más o menos así:
“quién o quienes se ocuparán en estos nuevos tiempos de cambio estructural para nuestro país, de crear las canciones que hablarán de lo que pasa hoy? Protestar?, Denunciar? Quienes recogerán estas escenas tan demenciales que se viven para transformarlas en canciones, en poesía, en teatro….?»
Como siempre hagamos un poco de memoria.
Durante la pasada dictadura cívico militar, con complicidad empresarial y eclesiástica, la censura y sus manifestaciones en la cultura se ocupó de acallar voces. La libertad de expresión en todas sus
áreas fue un objetivo sustancial, quema de libros, prohibición de obras de teatro, letras de canciones y más.
Toda palabra o difusión de opiniones contrarias al orden establecido fue controlada y eliminada de los canales de difusión.
De algún u otro modo la política cultural argentina ha sido socavada en diferentes momentos durante estas últimas décadas, con algunas
resurrecciones por temporadas.
Acerca de estas reflexiones escribe Guillermo Saavedra en su nota Algunos apuntes sobre la Cultura Argentina:
“En una sociedad en la que han tenido lugar dos crisis como la de 1989 y, más aún, la de 2001, exponiendo obscenamente las reglas de juego de la economía que la dictadura había venido a
implementar, es imposible que la cultura no las registre ni reaccione no solo ante sus consecuencias materiales sino también y, sobre todo, frente a los diversos aspectos de la vida dañada por dichos acontecimientos, para decirlo en los términos de Theodor Adorno. Poco importa que, al escribir Mínima moralia, el filósofo alemán estuviera pensando en los desastres provocados por el capitalismo y el fascismo que llevaron a la Segunda Guerra Mundial puesto que, directa o indirectamente, de aquellos polvos vinieron estos lodos.
En cualquier caso, hay que reconocer la inagotable capacidad creativa de la sociedad argentina para dar respuesta tanto a la adversidad de las condiciones materiales para la producción de hechos de cultura como al desaliento o la estupefacción que dicha adversidad suscita. La cultura argentina, entrenada desde mucho antes de la última dictadura para encontrar sus propios recursos,
fue ofreciendo admirables pruebas de su desenfadada creatividad.”
Y agrega:
“Durante los gobiernos del menemismo y de la Alianza, en virtud de sus políticas económicas de corte neoliberal, se apuntó meramente a los megaespectáculos, al boato de circunstancias, antes que a medidas que fomentaran el desarrollo de la actividad cultural en sus diversas manifestaciones. Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner significaron un generoso paréntesis en esta palmaria ausencia de políticas culturales que el gobierno macrista profundizaría, ya no por omisión de políticas positivas, sino por la comisión programática de la persecución, desamparando así a la cultura que –el dato no es menor– dejó de tener un
ministerio para atender sus necesidades y pasó a ser una secretaría del
gobierno de Macri.”
Volviendo a la pregunta inicial, circulan en este momento palabras y consignas renovadas que seguramente servirán de ingredientes para nuevas canciones, “la patria no se vende”, «¡Che boludo, che boludo, ahora el protocolo se lo meten en el culo», dictadura, libertad, derechos, Constitución, estafa, engaño, y tantas más que irán aumentando el repertorio a medida que el clamor popular continúe en las calles.
Comparto 3 canciones de temática social, de denuncia, de injusticia, de protesta que representan diferentes momentos de estas últimas décadas.
“El Triunfo del Alambre” Carlos Di Fulvio, 1969
“Si se calla el cantor”, de Horacio Guarany con Mercedes Sosa, 1972
“El Ángel de la Bicicleta”, León Gieco, compuesta en homenaje a Pocho
Lepratti, asesinado por la policía durante la represión de 2001.

