CUENCA MATANZA RIACHUELO: LIMPIAR Y MONITOREAR LA…

VisiónPaís/ agosto 11, 2023/ Sin categoría

Puente Matanza-Riachuelo. Foto: ACUMAR

…CONTAMINACIÓN.

La Autoridad de la Cuenca, ACUMAR, en conjunto con el Ministerio de Ciencia de la Nación, empresas privadas y universidades nacionales, desarrolló y puso en funcionamiento soluciones para controlar la emisión de efluentes. Permitirán el autocontrol y el entrecruzamiento de datos.

Por Andrea Gentil*

Agosto 7, 2023

Corría el año 1993 y una funcionaria del entonces presidente Carlos Menem emitía una promesa que se haría histórica (por lo poco creíble y cumplida): “tomar agua del Riachuelo” en mil días. Nada de eso sucedió y los años pasaron. Hasta que el 8 de julio del 2008 un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación comenzaría a ser el comienzo de un largo camino que comenzó a mostrar los primeros frutos: el denominado “Fallo Mendoza”.

Se acaban de cumplir 15 años de esa sentencia, surgida a partir de la demanda que en el año 2004 presentara un grupo de habitantes contra el Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 44 empresas, reclamando la recomposición del ambiente, la creación de un fondo para financiar el saneamiento de la Cuenca Matanza Riachuelo y un resarcimiento económico por daños y perjuicios. Posteriormente, la misma se amplió hacia los 14 municipios bonaerenses por los que se extiende la cuenca.

Ese fallo obligaba a la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR, cuyo presidente es Martín Sabatelladesarrollar y poner en práctica un programa para mejorar la calidad de vida de la población de la cuenca; recomponer el ambiente, tanto en lo que referente al agua como al aire y al suelo y prevenir daños “con suficiente y razonable grado de predicción”.

Quince años pasaron y el agua y el aire están más limpios. Solo en el 2022, Acumar limpió más de 5.900 toneladas de residuos a través de barreras de retención de sólidos flotantes. Ahora es posible cruzar el Riachuelo, desde La Boca hasta la Isla Maciel, a través del Puente Transbordador Nicolás Avellaneda que conecta a ambos y fue inaugurado en 1914.

NOTICIAS pudo acceder además a la puesta en marcha del Centro Integrado de Monitoreo y Control Ambiental (CIMCA) de ACUMAR, que permite acceder a los datos que arrojan los primeros equipos de monitoreo ambiental automáticos instalados en un puñado de empresas para controlar la emisión de efluentes a la cuenca Matanza Riachuelo.

El sistema es producto de un consorcio de tres empresas electrónicas nacionales, miembros de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL) y los equipos fueron desarrollados conjuntamente con la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (I+D+i, a cargo de Fernando Peirano), el Centro Tecnológico Metalúrgico (CETEM) y la Universidad Nacional Guillermo Brown (UNaB).

Se trata de nueve prototipos, compuestos por tráilers, equipos y softwares que sirven para monitorear de forma automática los efluentes que generan las industrias en sus procesos productivos, a través de la toma de muestras de líquidos, la medición y la transmisión de información en tiempo real, que es visualizada online y vigilada en el CIMCA. Hechos a medida, en una colaboración que une a instituciones de investigación científica, universidades (a UNaB se suman Lanús y la Tecnológica Nacional) y empresas. Es decir, ciencia aplicada a la producción y el desarrollo tecnológico para el control y la mejora del ambiente.

El territorio

La Cuenca Matanza Riachuelo está formada por un conjunto de arroyos, y un curso principal que recorre 64 kilómetros en sentido sudoeste – noreste hasta llegar a su desembocadura y descargar sus aguas en el Río de la Plata. En esa cuenca viven más de cuatro millones y medio de habitantes, nada más y nada menos que el 10 por ciento de la población de la República Argentina, rodeadas de una alta actividad productiva, tanto de tipo agropecuario como industrial.

Normalmente el organismo de control debe enviar un inspector, tomar una muestra de agua, almacenarla en un recipiente refrigerado para que no se degrade, llevarla a un laboratorio, hacerla analizar, esperar el resultado. Pero el ciclo está cambiando a partir de los equipos de monitoreo: ahora son los datos los que llegan a ACUMAR de a miles en tiempo real y desde sus orígenes.

“Controlamos la emisión de efluentes industriales con nueve equipos que son de ACUMAR -explica el director general ambiental del organismo de control, Bruno de Alto-. Y vamos a solicitar a alrededor de 20 empresas que son grandes aportantes de vertidos, a partir de las cuales podemos monitorear el 80 por ciento de la cuenca, que también tengan un equipo automático de control cuyos datos estaremos leyendo acá en el CIMCA.”

*Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Coordinadora carrera de Comunicación Digital, UNaB.
Fuente Noticias
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