LA ESCUELA SUPERIOR PERONISTA-CURSO DE INTRODUCCIÓN A LA…
…CONDUCCIÓN POLÍTICA PERONISTA.
Por Antonio Rougier
Marzo 17, 2023
CURSO DE INTRODUCCIÓN A LA CONDUCCIÓN
PARTE II LA MÉDULA MISMA DE TODA LA PARTE DE LA CONDUCCIÓN.
6.- LA CONDUCCIÓN, PARTE TEÓRICA: EL CONDUCTOR, LA TEORÍA, LAS FORMAS DE
EJECUCIÓN
6.2.- LA TEORÍA: PARTE INERTE DEL ARTE DE LA CONDUCCIÓN. SUS GRANDES PRINCIPIOS.
Nota: Como sucedió con el principio “economía de fuerzas”, nuevamente Perón empieza el tema antes
de finalizar lo que en la edición de 1974 es el capítulo octavo referido a “la continuidad en el esfuerzo”
para hacer una introducción a lo que sería la próxima exposición sobre “la preparación de la masa”. Es
la razón por la que empezamos acá el tema 6.2.8.
Este principio de la conducción, es una confirmación más de la importancia que Perón atribuye a una
tarea hoy demasiado olvidada y desde hace demasiado tiempo: la formación social, política y
doctrinaria de militantes, de dirigentes y acá desarrolla especialmente “la preparación de la masa”.
Preparación que implica, como nos pide Evita, transformarla en “pueblo” con conciencia, organización
y personalidad social y política para que nos acompañe “libre y voluntariamente” a la realización de
nuestro proyecto político. Como veremos, son “factores indispensables”.
6.2.8.- Preparación de la masa, cultura cívica y selección humana: tres condiciones o “factores”
indispensables para la conducción.
a.- Selección de nuestros hombres y mujeres. Cultura cívica y selección humana.
Para no alargar esta cuestión quiero dejar planteada una cosa que es fundamental.
Si ustedes han seguido el desarrollo de todas estas consideraciones de carácter doctrinario, habrán
llegado a la conclusión, como he llegado yo — y esto si yo he sabido, por otra parte, explicarme
bien—, de que para la conducción
—es indispensable una preparación, que en esa preparación
—es indispensable que nosotros alcancemos un cierto grado de cultura cívica, cultura cívica entendida
y practicada con sentido positivo y no negativo, y que, además de eso, podamos realizar, dentro de
esa masa ya preparada y con una cultura cívica,
—una perfecta selección de nuestros hombres y mujeres.
b.- Cultura y capacitación de la masa: formar nuestros hombres y mujeres dentro del
movimiento.
Esas tres condiciones son indispensables para la conducción.
1.- Debemos formar a los hombres y mujeres dentro de nuestro Movimiento en conjunto e
individualmente.
2.- Debemos dar a la masa una cultura cívica suficiente y una capacitación suficiente para la
conducción y el gobierno a sus dirigentes.
3.- Debemos poder ejercer, dentro de toda esa masa, una perfecta selección de los hombres y
mujeres, porque la tarea del gobierno es cualitativa.
Duraremos tanto como buenos sean los hombres y mujeres que representen la dirección de nuestro
movimiento.
Nosotros no podemos formar, diremos así, desde el niño, en las escuelas, los que han de encargarse
de la conducción y del gobierno, porque eso presupondría la supresión total de la democracia, y
nosotros no estamos en esa dirección. Tenemos que formar nuestros hombres y mujeres dentro del
Movimiento.
Para eso, además de prepararlos en conjunto e individualmente, debemos dar a la masa una cultura
cívica suficiente y una capacitación suficiente para la conducción y el gobierno a sus
dirigentes.
Debemos poder ejercer, dentro de toda esa masa, una perfecta selección de los hombres y de las
mujeres, porque la tarea del gobierno es cualitativa y allí hay que llevar lo más selecto que dentro del
Movimiento tengamos.
Duraremos tanto como buenos sean los hombres y mujeres que representen la dirección de nuestro
movimiento.
Si no, no duraremos mucho, porque vamos a desilusionar a nuestro pueblo, y con razón.
En la próxima clase vamos a tratar, entonces, todo lo que se refiere a esa preparación, a esa cultura
cívica y a esa selección humana dentro de la conducción.
(Fin de la publicación de la Revista Mundo Peronista Nº 14, págs. 40 a 49, del 1º de febrero de 1952)
CAPÍTULO IX (de la edición 1974)
LA PREPARACIÓN DE LA MASA
Recapitulación.
En la clase anterior habíamos terminado de considerar, muy sintéticamente, algunos de los grandes
principios de la conducción política. Íbamos haciendo una revisión general de esos grandes principios,
y no solamente principios sino también algunos factores que intervienen en el éxito o el fracaso de la
conducción política.
Habíamos considerado en conjunto todo lo que se refería a la información, al secreto de la información,
a la sorpresa que se prepara mediante esa información, a la unidad de concepción y a la unidad de
acción; a la disciplina partidaria, a la obediencia, y la iniciativa dentro de la obediencia.
Habíamos, también, estudiado más o menos el principio de la economía de fuerzas en la acción
política, la continuidad del esfuerzo, el dominio local y circunstancial, el dominio general y el dominio
permanente, como así también el dominio de la masa, la popularidad, el prestigio y la libertad de
acción que ese prestigio y esa popularidad dan al conductor, y habíamos, también, tratado
rápidamente lo que se refería al adoctrinamiento, a la acción solidaria y a la organización.
A.- PREPARACIÓN DE LA MASA.
a.- Preparación de la masa.
Es indudable, señores, que vamos llegando al final del curso, y yo quiero, por lo menos en lo que
queda por considerar, hacerlo con un carácter más sintético y rápido.
Así podremos llenar nuestro programa en dos clases que nos faltaría dictar, tratando un sector de
estos factores o principios, y después hablar algo sobre formas de ejecución.
De manera que en esta clase vamos a tratar, un poco sintéticamente y apretado, todo lo que se refiere
a los factores que falta considerar, y empezaremos para ello a hablar sobre la preparación de la masa,
la cultura cívica y la selección humana dentro del movimiento de la conducción política.
b.- La masa, instrumento de acción. Conocer, preparar y organizar la masa.
Señores: Sobre la preparación debo decir que éste es un factor de la conducción muy importante, es
decir, que no puedo comenzar a conducir un instrumento que se le entrega a uno y uno lo desconoce,
como pasa con todas las cosas de la vida.
La masa es para nosotros el instrumento de acción dentro de la política.
Para conducirla tenemos que empezar por conocerla; conocerla, prepararla y organizarla.
Por eso son tres factores que corren paralelamente y conjuntamente en la acción política.
El conocimiento –diríamos así– de este instrumento presupone, en primer lugar, que el conductor que
va a conducir la masa sepa perfectamente bien cuáles son los factores que influyen en ella, cómo esa
masa reacciona, cuál es el medio habitual de esa masa, dónde incide la acción de esa masa en
conjunto o para cada una de sus partes.
c.- Conducir la masa y considerar sus deseos.
Vale decir, debe saber profundamente no sólo el estado habitual de la masa, sino también sus
reacciones y todas las circunstancias que influyen en los movimientos de esa masa en una o en otra
dirección. A esa masa unos la llaman pueblo cuando esa masa está organizada. Es lo lógico.
Pero yo lo tomo en sentido genérico, solamente en sentido genérico.
Un político debe poder decir, cuando se le presenta una situación, mirando y conociendo a la masa;
debe poder decir –repito– inmediatamente: “esa masa va a reaccionar de tal manera; esa gente, si yo
les digo esto, va a reaccionar así; si les digo esto otro, va a reaccionar de esta otra manera”.
Es decir, debe ser un hombre o mujer que, con un escalpelo, como hacen los médicos, toque los
puntos del cerebro y haga maniobrar los brazos a ciegas, sin estar tanteando. Él debe saber
perfectamente cuál será la reacción de la masa, porque el juego, dentro de la conducción de la masa,
es siempre un juego de acciones y reacciones; vale decir, que el conductor, no solamente debe
conducir la masa porque él quiere, sino que también debe considerar lo que la masa quiere.
d.- La voluntad de la masa.
Eso le da un don de ubicuidad política sin el cual él podrá muchas veces emprender una rápida carrera
en una dirección, pero la gente no lo seguirá.
Él debe conocer profundamente, estudiar profundamente la masa y debe tener el sentido intuitivo de la
interpretación de la reacción de la masa.
Si él no lo tiene, no será nunca un buen conductor político, porque él va a buscar una medida, va a
hacer una acción y le va a resultar lo contrario en la reacción de la masa.
El que conduce una masa, una población, un sector de ella o una colectividad organizada, debe
hacerlo en base a las reacciones.
Él no la debe llevar solamente con discursos o por las mentiras que pueda inventar.
Él la debe excitar y así hacerla marchar en la dirección que quiere.
De esa manera, la conducción se facilita extraordinariamente.
Uno no lleva la masa, la masa va sola, por reacción, adonde uno quiere que vaya, conjugándose así
dos factores: la voluntad individual del conductor y la voluntad de la masa que él sabe interpretar en el
momento oportuno.
e.- Unir lo teórico a lo real: vivir junto a la masa.
Esto es todo lo que es necesario profundizar en tal sentido.
Claro que sobre esto podríamos escribir un libro, y se han escrito muchos.
Hay tratados de psicología colectiva.
Ingenieros escribió un ensayo muy interesante, pero puramente teórico.
Es el pensamiento de un hombre, pero no la vida de las masas.
Hay que vivir junto a la masa, sentir sus reacciones, y entonces recién se podrá unir lo teórico a lo real,
lo ideal a lo empírico, y de allí saldrá el conductor.
f.- Con reglas teóricas no hacemos nada.
Con el libro de Ingenieros no hacemos nada. Son unas cuantas reglas, que muchas veces, aplicadas a
una colectividad determinada, resultan al revés de lo que se ha previsto.
Desgraciadamente, la teoría por lo general es así. No hay teorías aplicables para todos los casos.
Cada caso tiene su propia teoría. Si no la conducción sería muy fácil y no necesitaríamos nada para
ser conductores.
g.- Reacciones intuitivas, orgánicas y naturales de la masa.
La masa reacciona intuitivamente, pero cuando está encuadrada con buenos comandos, con buenos
dirigentes.
Hoy es posible hacer reaccionar a la masa en la forma y en la dirección que uno quiere, si esa masa
está preparada. Hay reacciones intuitivas y naturales, pero también las hay orgánicas, y uno completa
los dos panoramas basándose en la interpretación de esa masa, a fin de que reaccione mediante la
preparación que uno hace de esa masa, como uno desea.
La cuestión está en unir estos dos elementos en la proporción debida, tomando más de uno que de
otro, o más de éste que de aquél, o todo de uno y nada de otro, con lo que tenemos la compulsa
natural que el conductor hace en su habilidad para llevar la masa donde él desea.
h.- Equivocaciones en la reacción y preparación de la masa.
Esto es mucho más complejo en la aplicación que fácil de decir. Lo difícil es acertar después en cada
caso sin equivocarse.
La conducción está hecha toda de eso.
Algunos hombres y mujeres toman alguna medida y producen un efecto completamente contrario del
que esperaban producir.
Se equivocaron en la reacción de la masa o no la prepararon para que reaccionase como ellos
querían.
B.- CULTURA CÍVICA Y SELECCIÓN HUMANA.
a.- Preparación, cultura cívica y selección humana.
Por eso yo he establecido, como uno de los grandes principios de la conducción política, la
preparación, la cultura y la selección humana.
¿Por qué digo esto de la preparación?
Porque ustedes preparan, mediante un sistema activo, que la masa reaccione como ustedes quieran,
interpretando en gran parte sus reacciones intuitivas.
Y esto es la base de ese tipo de conducción.
Es indudable que una masa con cultura reacciona de una manera, y de otra manera si no tiene cultura.
Por esa razón, la cultura influye extraordinariamente en las reacciones de la masa y, mediante esa
cultura, uno puede preparar las reacciones a voluntad.
b.- Las masas no piensan, sienten.
Pero, señores, ambas cosas vienen no sólo por la preparación de esa masa, sino por la selección de
los hombres y mujeres dentro de ella, para encuadrarla.
Una masa, generalmente, no tiene valor intrínseco sino en el poder de reacción como masa misma.
Su poder, su verdadero poder de reacción y de acción, está en los dirigentes que la encuadran.
Una masa no vale por el número de hombres y mujeres que la forman, sino por la calidad de los
hombres y mujeres que la conducen, porque las masas no piensan, las masas sienten y tienen
reacciones más o menos intuitivas u organizadas. Pero, ¿quién las produce?
El que las conduce. De manera que, siendo él el excitante natural de eso, ocurre como con el músculo:
no vale el músculo, sino el centro cerebral que hace producir la reacción muscular.
c.- El raciocinio, un reaseguro de la intuición.
Sin la excitación de la corriente eléctrica que acciona del nervio hacia el músculo, de nada vale éste,
por potente y fuerte que sea.
Las masas tampoco valen por el poder que tienen, sino por los hombres y mujeres que poseen, que
son los excitantes naturales de ese juego de acciones y reacciones que componen la acción de la
masa.
Señores: Generalmente, todo esto nosotros lo hacemos intuitivamente, pero debemos llegar a hacerlo
científicamente, vale decir, racionalmente, metódicamente, porque la intuición sola a uno lo engaña
algunas veces.
Entonces, hay que someter un poco la intuición –que es una fuerza extraordinaria– al raciocinio, que
es un reaseguro de la intuición.
d.- Utilización equilibrada de raciocinio e intuición.
No soy partidario de matar la intuición con el racionalismo, pero tampoco soy partidario de suprimir el
racionalismo por la intuición.
En la utilización equilibrada de esas dos cosas está, para mí, la perfección.
La intuición yerra, pero también yerra el racionalismo, y comprobado, compulsado el uno por el otro, se
complementan muy bien.
Todo eso, en la vida lo sabemos, y los métodos que la metafísica ha fijado no son ni la objetividad pura
ni la inducción pura.
Hay en esto un sinnúmero de factores que juegan para establecer un método completo, que sea tanto
objetivo como intuitivo, inductivo, etcétera; todo eso que compone el complejo de la inteligencia, que
no nos explicaremos nunca, pero sí podremos sacarle la mayor utilidad posible a lo poco que sabemos
de ella.
En la conducción, esto interviene, diremos, en un coeficiente extraordinario.
Para ampliar:
https://www.escuelasuperiorperonista.com/doc/1.0.CONDUCCIONTEMATICO.pdf
https://www.escuelasuperiorperonista.com/

