LA ESCUELA SUPERIOR PERONISTA – CURSO DE INTRODUCCIÓN A LA…
…CONDUCCIÓN POLÍTICA PERONISTA.
Por Antonio Rougier
Diciembre 30, 2022
PARTE II LA MÉDULA MISMA DE TODA LA PARTE DE LA CONDUCCIÓN.
6.- LA CONDUCCIÓN, PARTE TEÓRICA: EL CONDUCTOR, LA TEORÍA, LAS
FORMAS DE EJECUCIÓN
II.- LA PERSONALIDAD DEL CONDUCTOR
6.1.10.- Valores intelectuales del conductor.
Para no extender más esta conversación, quiero decir dos palabras sobre los valores
intelectuales del conductor.
Introducción:
Traemos algunas ideas del diccionario con la finalidad de aportar a la comprensión de lo que
Perón nos quiere decir con “valores intelectuales”.
VALORES INTELECTUALES: Permiten apreciar la verdad y el conocimiento para que sus
acciones vayan con sus principios y los de la sociedad.
El fin objetivo: la verdad
El fin subjetivo: la sabiduría
Actividades: la abstracción y la construcción
Preponderancia: la razón
VALORES INTELECTUALES: Serian todos aquellos rasgos, fenómenos y procesos que
tienen una significación socialmente positiva en el establecimiento y desarrollo de la
capacidad de reflexión y creatividad de la persona. Éstos son algunos:
Curiosidad: Es la capacidad de maravillarse ante la realidad. Es la base de la motivación
para aprender, la fuerza para el aprendizaje radica en la búsqueda de respuestas a preguntas
previas. Quien mira la vida, la sociedad y a la naturaleza como fuente de saber y de
enseñanza, tendrá la fuerza para mantener el esfuerzo en la investigación, el estudio y el
proceso de aprender.
Interés por el conocimiento: Disposición positiva para observar, describir, clasificar,
comparar y cuantificar los fenómenos y objetivos como medio para comprender mejor el
mundo que nos rodea. Interés por la adquisición y retención de ideas y datos acerca de
nosotros y el mundo que nos rodea.
Comprensión: Facultad para entender los elementos que constituyen un fenómeno y al
fenómeno en sí, usando la inteligencia como medio y apoyándose en conocimientos
adquiridos previamente.
Capacidad de expresión: Habilidad para comunicarse a partir de la estimulación y desarrollo
de las distintas maneras de expresión (lenguaje hablado, corporal, estético, escrito, etcétera.)
Cultura: Lo que se adquiere al cultivar conocimientos acerca del conjunto de ideas,
habilidades y costumbres, que ha producido un grupo humano y transmitido de generación en
generación. Lo que conlleva a un sistema de creencias y tradiciones, así como un sistema de
valores y acciones.
Criticidad: Capacidad y altitud analítica ante las circunstancias acontecimientos e información
recibida, juzgando cuidadosamente todos los elementos contenidos y adoptando una
disposición reflexiva, bien intencionada pero no ingenua.
Inteligencia: Capacidad para encontrar relación entre las cosas con el fin de solucionar
problemas sin crear otros. Capacidad para entender y relacionar tanto a las partes entre sí
como a las partes con el todo y actuar en congruencia con ello.
Conocimiento de la verdad: poseer información acerca de la correspondencia que debe
haber entre los juicios o pensamientos y los sucesos y los objetivos reales y existentes en la
naturaleza.
a.- Debe conocer su oficio porque debe ser un conductor consciente.
En primer lugar, el conductor ha de conocer su oficio, que es sumamente difícil, porque no
solamente ha de conocer las formas de acción, sino que también debe tener en evidencia
permanente los valores que ponen en movimiento esas formas de acción.
El conocimiento del oficio es indispensable para el conductor, porque él no ha de ser un
conductor inconsciente, sino que en todo momento ha de ser un conductor consciente.
b.- Debe ser moral.
Él debe ser moral, porque lo es; pero también ha de ser moral porque se controla en todo
momento para poderlo ser.
c.- Él ha de ser un hombre o mujer capacitado/a.
Él ha de ser un hombre o mujer capacitado/a porque si no puede hacer equivocar a los
demás; pero debe conocer hasta el último detalle de su propio oficio de la conducción, para
hacerlo conscientemente, porque lo mismo es equivocar a los demás a conciencia que
inconscientemente.
DOS CLASES DE HOMBRES Y MUJERES.
d.- Ha de ser creador, sin rutina y con estabilidad.
En esto hay también dos clases de hombres o de mujeres: hay un hombre o mujer que está
acostumbrado/a y le gusta andar por entre las cosas que los otros han creado.
Y hay hombres y mujeres a los que no les gusta eso, que les gusta crear las cosas por entre
las que quieren andar.
Los conductores tienen esta segunda característica: nunca son hombres y mujeres que andan
por caminos trillados.
Ellos tienen la fiebre de crear.
Por eso un conductor es maravilloso para crear, pero peligroso para estabilizar, porque tiene
la fiebre de la creación y en las creaciones de los hombres, de las mujeres es necesario
pensar que hay un alto grado de importancia en la perfectibilidad que presupone la creación
permanente; pero que también hay un grado importante en la estabilidad, porque estar
empezando siempre no es cosa de cuerdos.
e.- Creador, reformador pero con estabilización.
Es difícil que un conductor, que es un hombre o una mujer hechos para crear, se someta a la
necesidad de esperar la estabilización para no seguir reformando. Todo reformador, ya que la
reforma es en el fondo la base fundamental de la creación, se hace sobre formas hechas,
reformando, creando nuevas cosas.
Este es un asunto que, en el conductor político, tiene una importancia extraordinaria: que no
se deje devorar por la fiebre de la creación, porque entonces lleva al caos, de la misma
manera que no debe caer en el extremo opuesto, porque entonces no hace nada.
En esto, como en todas las cosas, los extremos suelen juntarse.
Esto es una cosa fundamental que el conductor no debe olvidarse jamás.
Pero es indudable que él debe construir y crear, no copiar.
Esa es la condición del conductor.
El otro temperamento de las formas de creación lo pongo yo, porque tengo experiencia de
esto.
f.- La técnica del conductor debe ser: inteligente, en evolución, al día y sin rutina.
Deben poseer una técnica inteligente, y digo una técnica inteligente, porque ésta,
objetivamente apreciada, se divide, para mí, en dos: hay una técnica que llega a cierto punto y
se esquematiza, se hace rutinaria y realiza siempre lo mismo.
La técnica del conductor ha de ser una técnica inteligente, una técnica en permanente
evolución, porque la humanidad, de la cual él conduce una parte, está en permanente
evolución.
Si él se estabiliza, se queda atrás.
Por eso digo que el conductor ha de poseer una técnica, pero una técnica inteligente y en
permanente evolución.
No se puede decir cuál es la técnica de la conducción, porque es distinta en cada lugar del
mundo y es distinta también en cada momento del mundo.
La inteligencia del conductor está en mantener al día su técnica y en no esquematizarse o
caer en la rutina de una técnica que es superada por el tiempo.
Este es un asunto difícil, pero que suplen todos los que tienen una técnica: los médicos, que
tienen que vivir al día; los guerreros, etcétera.
g.- Ejemplos de evolución técnica
Yo recuerdo cuando nosotros habíamos estudiado profundamente la guerra antes de 1914.
Vino la del 14-18 y no sabíamos nada. Tuvimos que empezar de nuevo. Vino la del 39-45, y
ocurrió lo mismo; cambió la técnica y uno tuvo que seguir. Esto les pasa a todos. Lo mismo
les ocurre a los zapateros que construyeron una horma y después tienen que tirarla y
cambiarla, porque ya a la gente no le gusta ese modelo, es decir, que hay una técnica
permanentemente evolucionada, cómo evolucionan los gustos, las formas, los hombres y las
mujeres. No creo que los botines que se usaban en la Edad Media –esas sandalias anchas–
servirían para un pie como los de ahora. Hay enormes cambios en todas las cosas, ya sean
morales, materiales e intelectuales. La técnica inteligente presupone que el conductor debe
vivir al día con su técnica. Esto no es un traje que se compra y se usa hasta que se rompa.
No; hay que ir reformándola.
h.- El conductor debe tener una gran iniciativa y capacidad de acción.
El conductor debe poseer una gran iniciativa y una gran capacidad de acción.
Uno de los defectos que más noto en la conducción, es que hay mucha gente que conduce y
que no tiene iniciativa; están aferrados a normas fijas.
Es más fácil hacer de acuerdo con la costumbre que pensar en hacerlo cada vez mejor. El
hombre, la mujer no solamente es haragán para trabajar materialmente, sino también para
trabajar intelectualmente. Con tal de no pensar, se mueve por el camino ya abierto. Ese es un
gravísimo defecto en la conducción. Es un gravísimo defecto para todo conductor.
i.- El conductor ha de tener permanente iniciativa y la fuerza de los pequeños medios.
Cada conductor ha de tener permanentemente una iniciativa, y decimos nosotros que el
conductor político debe llevar una resolución adelantada en el bolsillo, porque los hechos se
desencadenan con una violencia y una rapidez tan grandes, que a menudo no hay tiempo de
concebir o analizar los efectos de una realización adversa.
Por eso la iniciativa juega un papel extraordinario.
Hay que estar siempre pensando en qué se puede hacer de nuevo; qué cosa va a dar
resultado, por pequeña que sea, porque las grandes cosas se componen siempre de
pequeñas cositas. Esas pequeñas cositas son las que no deben descuidarse. La iniciativa,
que muchos olvidan, tiene una fuerza tremenda.
Aprovechada la iniciativa del hombre y de la mujer, pueden darse éxitos extraordinarios a la
conducción.
j.- La fuerza de la mujer en la conducción y los pequeños medios.
Una de las grandes fuerzas de la mujer, en la conducción, es que ellas utilizan los pequeños
medios, que son tan poderosos, cosa que nosotros no hacemos porque somos hombres.
¡Ellas aprovechan eso, y hay que ver la fuerza que tienen!
Ese ha de ser sin duda un factor de fuerza que nos trae la mujer a la política, un factor de
extraordinaria fuerza.
k.- El conductor debe vivir la situación: conocer a los hombres, la historia y los hechos.
Incluso para entrever el futuro.
Por otra parte, el arte de la conducción presupone vivir la situación, no solamente conocerla.
Vivir la situación presupone conocer los hombres, la historia y los hechos, tres cosas que se
enuncian con tanta facilidad, pero que comprenden el conocimiento integral de la vida. Es
difícil conocer los hombres, es difícil conocer la historia de la humanidad, conocerla bien, pero
lo más difícil es conocer los hechos, porque ésos están por producirse y casi hay que
adivinarlos para conducir.
Es decir, que nosotros, cuando estudiamos los hechos para la conducción, lo hacemos como
un encadenamiento, diremos, filosófico, de la dinámica de la vida, de la dinámica de todos los
hechos, hasta cierto punto, y para asomarnos al porvenir, para ver qué puede producirse e ir
ya previendo. Tan anhelante debe ser la conducción, que llega hasta el extremo de asomarse
a los últimos hechos para entrever el futuro.
l.- El conductor debe tener previsión real, no ilusoria: con el estudio filosófico de la
historia y del presente.
No puede la conducción basarse en especulaciones muy ideales, pero sí puede entrever la
evolución futura, conociendo la presente y la pasada.
Ese estudio filosófico de la historia y de los hechos del presente es el único camino que
conduce a la posible previsión, pero a la previsión real, no ilusoria. Basar cualquier solución
de la conducción en elementos especulativos, conduce siempre a un fracaso tremendo.
ll.- La conducción se hace a base de realidades.
En la conducción nada se puede hacer por las dudas; hay que hacerlo con seguridad. En la
conducción hay que ir como la mula en la montaña, que no mueve el pie de atrás hasta que
no asienta bien el de delante. Aquí no hay nada especulativo ni imaginativo.
La conducción se hace a base de una realidad; tiene sorpresas muy desagradables el que
confía la conducción en cuestiones más especulativas que reales. Hay que llegar a la realidad
de alguna manera y de allí afirmar las conclusiones de la conducción. De otro modo es
necesario esperar hasta que se produzca para proceder.
Nunca se llega tarde cuando uno está vigilante en la conducción.
m.- El conductor debe tener un conocimiento integral, vivir la situación: conocer la
historia, los hombres y los hechos.
Este es también un factor sumamente importante, pero presupone nada menos ni nada más
que el conocimiento de la historia, de los hombres y de los hechos, vale decir, lo que yo llamo
vivir la situación.
El hombre y la mujer que vive la situación está listo para proceder bien en cualquier
circunstancia que se le puede presentar, porque es un hombre o mujer que vive iluminado por
el conocimiento de los hechos pasados, de los que están sucediendo y ya asomando las
narices en el porvenir. Solamente así se puede conducir.
Con estas condiciones, todo se reduce a tener una concepción clara, un criterio reflexivo y
profundo, y un método, del que ya hemos hablado.
n.- Para el conductor el método es una muleta, el plan es como la estrella polar.
El método es una muleta o un hilo de Ariadna por el cual uno va conduciendo su propia
conducta en los hechos. Si puede seguir, llegará a un éxito, porque la obra de arte en los
planes no está en su concepción, sino en su realización. Un plan generalmente es una gran
línea que uno debe respetar y seguir, como la estrella polar para el navegante, que he
mencionado muchas veces. Lo sacan a uno y el secreto está en volver y tomar la ruta. Pero
uno llega. Lo malo es cuando lo sacan, pierde el rumbo y ya no llega. La conducción es ese
trabajo permanente: es su brújula y su marcha, y si lo sacan pierde su rumbo y naufraga. En
cambio, el que no tiene brújula y su decisión de llegar a ese objetivo, a menudo no llega a
ninguna parte.
ñ.- Toda conducción en el aspecto intelectual se reduce a “saber realizar el éxito”.
En otras palabras: toda la conducción, en este aspecto, en el intelectual, se reduce a volver
inicialmente a mis primeras palabras de esta clase, a cumplir el consejo napoleónico: saber
realizar el éxito.
Ustedes ven que cuanto yo he expuesto se reduce a esas pocas palabras: la conducción es
saber realizar el éxito.
Para saber realizar el éxito hay que concebirlo, hay que prepararlo, hay que organizarlo, hay
que ejecutarlo y hay que explotarlo.
Y todo cuanto yo les pudiera decir de la conducción es exclusivamente eso.
Si alguno es capaz de realizar el éxito, aunque no sea conductor, yo me quedo con él.

