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VisiónPaís/ mayo 19, 2018/ Sin categoría

Cuando usted le garantiza acceso a una app en su teléfono celular, ¿qué está permitiendo que (le) hagan?

Por Adrián Paenza

Usted, como yo, como todos los que tenemos un teléfono celular que permite instalar apps, eligió algunas que le son particularmente útiles. No importa cuáles. Usted sabe cuáles son. Sin embargo, en algún momento hay una parte de la ‘letra chica’ a la que no necesariamente le prestamos atención. Lo que queremos es tener acceso inmediato satisfacción inmediata… y por lo tanto, poder hacer con ella lo que queríamos.

Por ejemplo, y para fijar las ideas, imagínese su cuenta con Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, LinkedIn, Google, Whatsapp, Viber… y usted elija como continuar.

Ahora bien. Supongamos que esa app le pidió permiso para poder usar su cámara, y usted dijo que “sí”, ¡métale para adelante! Desde ese momento usted acaba de autorizar:

  1. Acceso a sus dos cámaras (si es que su teléfono las tiene), la que está en el frente y en la parte trasera de su celular;
  2. Grabarla/lo en todo momento si la app está funcionando aunque sea por debajo de la actividad –que usted cree que es— principal y es la que la/lo tiene más concentrado. Digamos que está actuando subterráneamente;
  3. Sacar(le) fotos y también videos sin darle ninguna advertencia ni pedirle permiso;
  4. Subir a la nube esas fotos/videos inmediatamente;
  5. Aprovechar esas fotos o videos para que los programas que hacen reconocimientos faciales pueden descubrir (y almacenar) esas variantes que acaban de subir a la red.

Todo esto lo pueden hacer sin necesidad de advertirle a usted que lo están haciendo. Es una captura totalmente silenciosa y que sucede sin que usted se ‘despeine’. ¡Nada!

En particular, si alguna vez usted autorizó alguna de sus apps para crear o enviar un avatar o para mandar una foto… listo: ¡en el horno! A partir de allí, todo lo que haga/envía/vea/registre/filme ya no será propiedad suya únicamente. Habrá muchísima más gente que las tendrá guardadas y almacenadas… ¡para siempre!

La nota completa AQUÍ

Fuente El Cohete a la Luna
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