Aldo Duzdevich: “Las internas son necesarias”

VisiónPaís/ diciembre 12, 2021/ Sin categoría

En el comienzo del reportaje tras la pregunta de cómo fueron sus inicios dentro del peronismo, Aldo Duzdevich, contó que proviene de una familia “antiperonista”, que era una familia católica y él “participaba de la Acción Católica” y que gran parte de aquellos/as jóvenes que estaban dentro de la iglesia, empezaron a sentir empatía con el peronismo y destacó un momento clave de su adolescencia en donde definitivamente había ingresado a la militancia política : “En la época del Cordobazo, yo tenía 14 años, Pergamino también tuvo su “Pergaminazo” y nosotros, salimos a la calle y tuvimos enfrentamientos a la policía. Así comencé a militar”.

Por Redacción Agenda Peronista

Diciembre 2, 2021

Y tu historia con el peronismo como siguió después, Aldo…

-Más tarde me integré a un grupo peronista, era la Unidad Básica llamada “Evita Obrera”. Este grupo tenía la particularidad de que todos veníamos de la iglesia. Más adelante, en 1972 entramos en Montoneros. El cura Jorge Galli dirigía lo que luego fue la Columna Artigas de Montoneros, que era Segunda Sección Electoral y Diócesis de San Nicolás, todo el mismo espacio. Cuando hubo que usar “nombres de guerra”, era medio ridículo porque todos nos conocíamos de los encuentros y campamentos de la Acción Católica.
– ¿Quién era el cura Galli?

-Era un personaje muy especial. Él vivía en San Nicolás, en la Villa Pulmón. Después del 74 se mudó a Pergamino, lugar donde falleció. Él repetía una frase: “Yo no soy un cura que se hizo obrero, soy un obrero que se hizo cura”, y era cierto, ya que trabajó toda su vida como albañil. Otra frase suya era: “No soy un cura que se hizo peronista, soy un peronista que se hizo cura”. Esta enterrado en su capilla de barrio y yo conseguí que el Papa Francisco nos mande un texto que para poner en su tumba, debe ser el único sacerdote que en su tumba tiene una placa firmada por el Papa Francisco.
– ¿Y cómo era la organización en la que el padre Galli se hacía cargo?
-Nuestra columna montonera no era la típica organización dirigida por estudiantes o muchachos de la clase media alta, para nada. Nosotros teníamos otras características porque la cabeza de grupo era el cura, un obrero peronista.
Entonces, cuando se produjo el asesinato de José Ignacio Rucci, dentro de la organización, se generó una conmoción muy grande y el cura comenzó a generar junto a otros compañeros una especie de rebelión interna. Primero hubo una discusión muy fuerte y, cuando vimos que no había ninguna posibilidad de seguir con el debate, el 3 de febrero de 1974, en Baradero, hicimos un congreso de la Segunda Sección Electoral y allí nació lo que se llamó “Juventud Peronista de la Lealtad”. Sacamos un comunicado diciendo que la conducción de Los Montoneros era de Perón. Peron estaba al tanto y alentó esta disidencia en Montoneros, Galli y un grupo de dirigentes nuestros se entrevistaron varias veces con el General.

Homenaje del papa Francisco a Jorge Galli. Este texto fue grabado en una placa recordatoria colocada en la capilla de Pergamino donde está sepultado el sacerdote

– ¿Cómo es tu relación con el Papa Francisco?

-La relación con él la comencé a hacer a mediados del 2017; antes no no lo conocía, pero cuando asumió como Papa y dijo que quería una iglesia de y para los pobres, me llamó poderosamente la atención, y empecé a seguirlo.

-Muchos lo calificaron como una Papa kirchnerista y otros como peronista. ¿Qué opinas al respecto?

-Yo no lo rotulo de esa manera porque le hago un favor a los gorilas. Sin embargo, te voy a dar una respuesta que el propio Bergoglio contó en un reportaje. Resulta que Perón tenía un obispo chaqueño que le era muy cercano: Monseñor De Carlo. Y a De Carlo lo empezaron a acusar de peronista. Entonces Perón viajo a Resistencia y en un acto dijo: “vengo a aclarar un equivocó, se dice que Monseñor De Carlo es peronista y no es cierto. Lo cierto es que Perón es “decarlista”. Entonces, siguiendo aquella línea, hoy Perón hubiera dicho que Francisco no es peronista, sino que él era francisquista (risas).

– ¿Cuáles fueron los ejes centrales de las discusiones?

-Fueron dos los motivos: uno era dejar la lucha armada porque estábamos en democracia; y, la segunda, era reconocer la conducción del General. En ambas cosas, la conducción de los Montoneros tomó otra actitud.
-Perón siempre tuvo una postura negativa con el uso de las armas en la democracia…

-Exacto. Cuando él ganó las elecciones y asumimos al Gobierno, entramos en una etapa democrática, ergo las armas había que guardarlas. Incluso Perón nos pidió que no las usemos, que con ellas hagamos lo que quisiéramos: tirarlas, esconderlas, pero que por favor terminemos con la violencia.

– ¿Y por qué los Montoneros se revelaron ante esta situación?

-Se desarrollaron una serie de situaciones que llevaron a cabo su postura. Para entender, Montoneros son dos dos grupos de diferente origen que se fusionan. El grupo originario nació dentro de la iglesia, por influencia de los sacerdotes tercer mundista, tenían una idea nacionalista y popular, pero no eran de origen peronista. Por el otro lado, en el año 73, se fusionan con las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) que era un grupo de origen marxista que se habían distanciado del Partido Comunista (PC) para sumarse a la lucha armada que encabezaba El Che Guevara. Por lo tanto, ideológicamente eran marxistas que optaron por el peronismo.

– ¿Qué opinión tenés de Mario Firmenich?

-En simples palabras, fue un tipo bruto y bastante limitado en términos de concepción política. Él terminó comprando el discurso de la FAR . A fines del 73 la organización presento un documento llamado “el Mamotreto” las contradicciones con Perón y el peronismo. Allí se decía que el peronismo estaba por la conciliación de clases y nosotros (los montoneros) por la lucha de clases, y que aspirábamos a construir la vanguardia revolucionaria que conduzca a la clase obrera al socialismo. Obviamente Perón leyó estos documentos “secretos”. Y el asesinato de Rucci, fue llevar la confrontación política al plano militar con el mismo Perón.

– ¿Según tu óptica cuál era el mensaje con el asesinato?

-Le tiraron el cadáver a Perón para que se sentara a negociar, una actitud demasiada mafiosa.

– ¿Qué recordás de aquel día tras el asesinato de Rucci?

-Cuando sucedió lo de Rucci, todos dijimos que fue la CIA porque quién iba a ser capaz de declararle la guerra a Perón justo a tres días de que el General obtenga su tercer presidencia por el 62 % de los votos. ¿Quién puede ser capaz de semejante hecho? Solo nuestro peor enemigo ¡la CIA!. Sin embargo, a los días, los jefes de la organización, en voz baja, comenzaron a admitir el asesinato pero que, de todos modos, no lo asumían públicamente. Recién dos años después en la revista oficial Evita Montonera Nº5 de julio 75, Montoneros asume el “ajusticiamiento” de Rucci junto a otros 16 asesinatos mas.

Aquello generó una discusión y fue el punto de ruptura porque la confrontación con Perón casi no tenía retorno.

-Rucci en el esquema de Pacto Social representaba la parte sindical. Por dar un ejemplo, y sin entrar en comparaciones, lógicamente, José Rucci para Perón lo que Hugo Moyano fue para Néstor Kirchner en sus primeros años. Perón además el General tenía un enorme cariño con Rucci y éste tenía el poder por ser la voz de Perón dentro de la CGT. Distinto era el caso de Lorenzo Miguel, que tenía poder propio dentro de la UOM y la CGT.

-¿Qué paso después de la muerte de Perón?

-Cuando falleció Juan Domingo Perón, a los meses, Montoneros en sus documentos internos dijo que también había muerto el proyecto peronista y que, su continuidad, era el montonerismo. Hay cosas que no se las cuentan o las dicen con datos alterados.

-Por ejemplo…

– Hay un relato que yo llamo “el billiken montonero”. Ese relato dice que “nuestra lucha (la de montoneros) fue la que permitió el regreso de Perón al país. Sin embargo, cuando el General regresó, “arregló con los malos, negros y feos” pertenecientes a los sindicatos y que, más tarde, creó la Triple AAA (Alianza Argentina Anticomunista) para matar a quienes habían militado su vuelta. Este es el relato instalado. Pero ese relato ignora olímpicamente los 15 años de lucha de la Resistencia Peronista que fue encabezada por dirigentes obreros y militantes muy de base, que durante el Plan CONINTES en los años 60 tuvo cinco mil presos. En cambio, Montoneros en el año 72 no superaba a los 150 cuadros militares y la mitad estaban presos; y muchos de ellos luego rompieron con La Lealtad y hoy son sobrevivientes. Entonces, con ese discurso que “nosotros trajimos a Perón” desconocen la lucha de la Resistencia Peronista, que empezó el 20 de septiembre de 1955 . El peronismo está en deuda con la Resistencia. Por ejemplo dirigentes como Avelino Fernández, Rucci y Vandor, que encabezaron la primer gran huelga metalúrgica en 1956, que duró 45 días y fue de las primeras oposiciones duras que se llevaron a cabo en contra de la dictadura de Pedro Aramburu e Isaac Rojas. Lamentablemente, de eso, nadie se acuerda.

– ¿Otros personajes con los que el peronismo esté en deuda?

-Hay un montón de nombres que son absolutamente desconocidos. Incluso para mí, que me dedico a estudiar la historia del peronismo. Por nombrarte algunos, Cesar Marcos, (que fue casi un mentor de JW Cooke), Raúl Lagomarsino, Magin del Carmen Guzmán, Claudio Adiego Francia, el cordobés Carlos “Pancho” Gaitán, el General Iñiguez, el capitán Adolfo Philippeaux , muchísimos hombres y mujeres que participaron en la Resistencia Peronista y fueron completamente olvidados.

-Cambiando de tema, ¿Cómo describirías tu experiencia política en diversas épocas de tu vida?

-Siempre me consideré militante peronista. Es decir, todos los cargos que ejercí, todos tuvieron como norte la convicción y la idea. Nunca aspiré a un cargo como una meta personal. Siempre entendí, que cualquier cargo que uno tenga debe servir para hacer cosas por el pueblo. Perón decía que el cargo honra al hombre, sino el el hombre debe honrar el cargo, poniendo lo mejor de si en beneficio de una causa.

– ¿Cómo ves el peronismo en Neuquén?

El peronismo en tierra neuquina está muy golpeado y hay que celebrar que en estas elecciones hemos logrado mantener la banca en diputados. Nunca se logró revertir esta situación, quizás se han logrado obtener algunas intendencias o cargos menores, pero nada más. El panorama no es complicado.

– ¿Cómo ves las internas que van a venir de cara a 2023?

-Creo que son necesarias porque hay una necesidad de abrir el juego, porque en muchas localidades, sobre todo del interior, los compañeros quieren ser parte de las decisiones y necesitan participar. Las listas únicas impuestas desde arriba, generan muchas veces daños irreversibles, los militantes quedan dolidos y terminan yéndose por otro rumbo. Por eso creo que es fundamental una gran interna nacional para elegir los candidatos del 2023. El otro día escribí un artículo sobre la crisis que vive el peronismo. Hay una falta de formación doctrinaria en nuestros cuadros militantes y dirigentes peronistas. Cada uno inventa un peronismo a su manera de ver, y esto crea confusión y lleva a la dispersión. Hay que ordenar las ideas y ponernos de acuerdo sobre que debería ser el peronismo hoy.

– ¿Qué es el peronismo actualmente?

-Para saber esa respuesta, hay que leer a Perón. Esas famosas 20 verdades peronistas que nadie conoce, tienen una enorme actualidad y, los conceptos doctrinarios del peronismo, son para el mundo una solución a la crisis impuesta por el neo liberalismo. El Papa Francisco difunde esa idea en el mundo.

– ¿Qué recuerdos tenés de Néstor Kirchner?

-A él lo conocí cuando arrancó su campaña. Néstor tuvo una historia peronista muy parecida a la mía. En La Plata el y Cristina cuando se armó la JP Lealtad, también rompieron con la conducción de Montoneros, y por eso sobrevivieron…En 2003 mi agrupación en Neuquén “Peronismo Solidario” trabajó para su candidatura. Él y Cristina se repartían los roles: Kirchner se ocupaba de la conducción política y ella de la función de Gobierno. La muerte de él nos dejó un vacío enorme porque fue un tipo que se dedicó de lleno a la política, nunca dejó de ser militante. Cuando fui jefe de Capacitación de Anses, a los jóvenes que iban a trabajar de jefes en las oficinas de Anses, les daba un cuadrito con la foto de Kirchner y la frase aquella de que él no iba a dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada; y que el mejor homenaje que se le podían brindar a él, era no dejar sus convicciones en la puerta de la oficina de Anses.

Fuente Agenda Peronista
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