El Gato y las botas

VisiónPaís/ agosto 8, 2019/ Sin categoría

Por Alejandro Ippolito

El FMI de hoy es distinto al de antes, ahora es más buenito y solidario, no es un usurero internacional sino un benefactor de países en crisis, lo da todo a cambio de nada. Y las Fuerzas Armadas también son diferentes, son mucho más cariñosas y amables, siempre dispuestas a servir a la patria y proteger a la ciudadanía sin excesos ni represión.

Todo es hermoso en Macrilandia, esa burbuja que sobrevuela la realidad a una altura suficiente como para que nada verdadero la roce y la desinfle. Una esfera amarilla inflada con flatulencias mentales que la mantienen a flote mientras el pueblo se hunde.

La ministra de Represión, Patricia Bullrich, silenciada por un buen tiempo y escondida tras bambalinas como hacen con todos los impresentables del gabinete por turnos, ahora contará con el apoyo del Ejército, que sale a la cancha a pagar los favores recibidos por parte del Ejecutivo.
Dijo el gerente general de la Nación durante un discurso que ofreció desde el Colegio Militar:
«Necesitamos Fuerzas Armadas que dediquen mayores esfuerzos en colaboración con otras áreas del Estado, brindando apoyo logístico a las fuerzas de seguridad para cuidar a los argentinos frente a las amenazas y desafíos actuales»,

¿Cuál será el calibre de esa «colaboración»? y ¿Cuáles serán esas acciones que el gobierno considera «amenazas y desafíos actuales»? Porque la excusa oxidada de la «lucha contra el narcotráfico» constituye un latiguillo vacío, un slogan de campaña con el mismo anclaje en la realidad que la «pobreza cero».

Recordemos que las únicas tres patas de la mesa renga de la plataforma de Cambiemos eran: la lucha
contra el narcotráfico, pobreza cero y la unión de los argentinos; tres frases que hacían centro en el empobrecido intelecto del votante idiotizado y se desviaba hacia lo límbico, es decir, hacia el territorio de las emociones sin hacer pie en el razonamiento ausente.

La unión de los argentinos resulta difícil de lograr para un gobierno que promueve precisamente todo lo contrario, profundizando la estigmatización, el odio y la censura, persiguiendo y encarcelando opositores y silenciando por la fuerza a las voces disidentes. Sobre la pobreza cero ni siquiera hace falta que nos detengamos por un instante.

Así que solo le queda la ilusoria y quijotesca frase de la lucha contra el narcotráfico para justificar el despliegue del ejército nacional – único ejemplar en la historia del mundo que bombardeó el propio territorio asesinando civiles por el odio a un lider popular – Hoy, ese ejército, siempre al servicio de los poderes económicos que lo aceita y lo promueve, se pone una vez más al servicio de la oligarquía para mantener a raya a los posibles díscolos, esos zurditos a los que se les da por protestar por los ajustes y reclamar por pan y por trabajo, esos subversivos que no hacen otra cosa que joder con los derechos humanos y con la autodeterminación de los pueblos. Esos son los que van a «cuidarnos» incluso de nosotros mismos, y si es necesario, seguramente harán algún cursito de actualización de métodos represivos en EEUU auspiciado por Elisa Carrió y la embajada del imperio.

Todo sea por salvar a la República del fantasma del populismo que tanto daño le ha hecho a los intereses de los mercados inocentes.

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