40 AÑOS: LA DEMOCRACIA Y LOS DERECHOS HUMANOS.

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Vamos a realizar un alto en nuestro interés de compartir las materias de La Escuela Superior Peronista para reflexionar sobre fecha tan importante como la del 24 de Marzo.

Por Antonio Rougier

Marzo 24, 2023

INTRODUCCIÓN:
Todo proyecto político debería ser la preocupación y ocupación por “el bien común”, el bien
de todas y todos los hombres y mujeres de un país. Pero evidentemente la historia nacional
nos demuestra que han existido dos proyectos: uno “nacional y popular” preocupado por la
felicidad y grandeza de todos y otro proyecto ocupado en la mantención de los bienes y
privilegios de una minoría, aliados siempre a nuestros enemigos extranjeros. Estos últimos no
han trepidado en toda nuestra historia en matar y promover el odio basados en un desprecio
por la vida humana…
En base a esta realidad es que compartimos el concepto peronista del hombre, de la mujer, de
todo ser humano para contribuir a esclarecer la diferencia.

1.- PARA LA DOCTRINA PERONISTA, EL HOMBRE, LA MUJER, EL SER
HUMANO ES UNA DIGNIDAD Y ES DIGNIFICABLE.

1.- El hombre es una dignidad (es el Principio fundamental filosófico)
1.1.- Es principio y fin en sí mismo (tiene valores individuales)
1.2.- Tiene una función social (valores sociales)
1.3.- Tiene valores espirituales (es armonía de materia y espíritu)

1.1.- PRINCIPIO FUNDAMENTAL FILOSÓFICO: El hombre es una dignidad

1.1.1.- El hombre, la mujer: la persona humana.
a.- El hombre o la mujer en la doctrina peronista. (en Filosofía Peronista)
¿A qué nos referimos cuando hablamos del “hombre” en el Peronismo?
El Justicialismo ha sido definido por su creador el General Perón, como "…una nueva filosofía de la vida,
simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente Humanista". (En Plaza de Mayo,
octubre 17 de 1950. Verdad XIV del Peronismo).
Una sólida y realista filosofía de la vida integral del hombre o mujer de Pueblo, que lo abarca en la
dinámica histórica –cargado de cadenas en el pasado, encendido en la lucha vindicadora en el presente
e integralmente realizado en el futuro–; filosofía de la vida total y autentica del hombre.
De ahí que todo pensamiento humanista y verdaderamente cristiano, no pueda estar fuera de nuestra
Doctrina que, por eso, ha logrado conglomerar una suma tal de voluntades que la han convertido en
Doctrina Nacional, en programa de unidad nacional y en programa de unidad y reconciliación
internacionales.
Esta Doctrina centra su preocupación en el hombre, en el hombre de Pueblo, en el trabajador, por
ser un movimiento popular, de trabajadores.
No importa en qué trabaje el hombre; lo que interesa es que se desempeñe en una actividad que
beneficie a la comunidad. Sólo entonces merece el honroso título de «trabajador»
Los altos atributos de la condición humana se desarrollan en el hombre que trabaja con sentido altruista,
no en el egoísta ni en el indolente que acepta cualquier forma de vida para sí, para su familia o para la
comunidad. Por eso el Justicialismo, que tiene como mira la realización integral del hombre, ve en el
trabajador no sólo al principal propulsor del bienestar social, sino también al propulsor de todo progreso
cultural.
De ahí que nuestra Doctrina sea un himno al trabajo y a quien lo realiza, un arma de lucha contra la
injusticia de que han sido víctimas los hombres y los Pueblos, a través de milenios; y, por consiguiente,
una cruzada invencible contra la prédica interesada de los eternos deformadores de la verdad. (Perón,
Filosofía Peronista, introducción).
(El justicialismo) es una filosofía de la vida, en el sentido de que defiende y ayuda a la vida del
hombre, facilitando la solución de sus problemas diarios y vitales, al darle elementos para su
progreso físico y espiritual.
La nuestra es una filosofía de la vida con fermento para crear un nuevo tipo de humanidad, un
hombre de mente y cuerpo plenamente desarrollados y equilibrados; un hombre con vocación
fraterna y con la segura alegría que le da su fe en la grandeza del destino humano.
Es doctrina de amor y de verdad, simple como ellos mismos, inspirada en la realidad eterna del
hombre, en sus grandezas y miserias, en sus triunfos y en sus derrotas.
Es popular porque se preocupa primordialmente del trabajador, que siempre fue dejado de lado
por la filosofía y del conjunto de estos que constituyen lo que, despectivamente, se llamaba «la masa popular».

b.- El hombre en comunidad.
«Queremos crear una comunidad organizada en equilibrio permanente, donde cada hombre pueda
realizarse a sí mismo y realizar el bien de todos». (Perón, en la firma del convenio del Sindicato de la
Alimentación, mayo 19 de 1950).
«Levantamos la bandera de nuestra doctrina en defensa del hombre… del hombre auténtico y total…
materia y espíritu… inteligencia y corazón, individual pero social, material pero trascendente, limitado pero
infinito. Así es el hombre para la Doctrina Justicialista del Peronismo, y con esa concepción enfrentamos
a un mundo que se derrumba, precisamente por haber destruido al hombre, y nos proponemos levantarlo
sobre sus ruinas hasta devolverle a las alturas de su excelsa dignidad humana». (Perón, en la clausura
del IV Congreso Internacional de Cardiología, septiembre 5 de 1952).

c.- El hombre y la comunidad.
«Sólo en el dilatado marco de la convivencia puede producirse la personalidad libre» (Perón,
Congreso de Filosofía de Mendoza, abril 9 de 1949).
En la introducción a este capítulo (5 de Filosofía Peronista) hablamos del principio de armonía, equilibrio
entre los extremos, que es lo que implica la Tercera Posición, alrededor del cual gira toda la concepción
ideológica del Peronismo.
Este principio, aplicado a la relación individuo-comunidad, reúne a esos términos en un todo
armónico, de tal modo que el individuo necesita de la comunidad para alcanzar su pleno
desarrollo y la comunidad se realiza por la superación individual. 

1.1.2.- El hombre, la mujer, la persona humana es una dignidad.
La dignidad humana está fundamentada en la conciencia de la excelencia del hombre respecto de
todos los seres creados, por ser racional, por ser libre y por ser moral.
La razón, la libertad y la moralidad son bienes exclusivos del hombre. Este jamás puede rebajarse
de su nivel y debe respetar en sí mismo y hacer respetar en él por los demás hombres, la dignidad
humana.

Perón ha dicho respecto de la dignidad  «El hombre y la mujer, cualquiera sea su condición, tienen un
supremo derecho que no les puede negar nadie en la vida: la defensa de su propia dignidad«. (Ante
delegados censistas de Santiago del Estero y Salta, junio 19 de 1951).
Es decir, impulsa a defender el valor de dignidad de la persona humana, o sea la razón, la libertad y
la moralidad. (Perón, Filosofía Peronista)”

1.1.3.- El hombre, la mujer, el ser humano es dignificable
Un concepto que es fundamental dentro de la doctrina de Perón: el concepto de la dignificación.
Muchas veces, desde los albores de la actuación pública del General, hemos oído exponer sus ideas al
respecto.
Él es el fundamento de todas las realizaciones peronistas, y la dignificación del trabajo, por ejemplo, ha
sido puntualizada por el mismo General, como una de las metas a alcanzar, para llegar a la justicia social.
La independencia económica también ha sido fundamentada en la dignidad de los argentinos y en más
de una ocasión hemos oído de labios del propio General expresar que también la soberanía «es el
nombre que tiene la dignidad de los Estados»; (Perón, 26 de enero de 1950).
Por lo tanto, podemos afirmar que dentro de nuestra doctrina este término «dignificación» es de
fundamental importancia. En alguna oportunidad hemos afirmado y demostrado con el pensamiento de
Perón que la dignidad del hombre es, en realidad, el punto de partida de toda la Doctrina Peronista.
El peronismo concibe al hombre «como una dignidad y una vocación hacia formas superiores de vida»
(Perón, 9 de septiembre de 1949).
En otras palabras: el peronismo concibe al hombre como dotado de una serie de valores y con una
capacidad ilimitada para desarrollarlos y cultivarlos.
Ese hombre, que tiene en sí mismo valores inalienables y que es capaz de cultivarlos hacia un mayor
grado de perfección, es el punto de partida de toda Doctrina Peronista. Es el hombre «dignidad» y el
hombre «dignificable».
Pero esto no es todo. Falta todavía una segunda parte que es fundamental: la comunidad debe
además permitir y facilitar al hombre el perfeccionamiento de la propia personalidad.
Recién cuando los dos factores se conjuguen armónicamente se podrá afirmar que el hombre estará
dignificado.
Cuando el Pueblo quiso hacer un slogan y dejar esculpido en una frase el retrato moral de Eva Perón, dijo
a todos los vientos: ¡EVITA DIGNIFICA…!
Es que el Pueblo sabía que la dignificación era el eje de la doctrina peronista y por ende quería señalar
para todos los tiempos, con el sello de la dignificación al arquetipo y modelo del peronista: Eva Perón.
(Técnica del Adoctrinamiento, capítulo 3).

1.2.– EL HOMBRE, LA MUJER, EL SER HUMANO ES PRINCIPIO Y FIN EN SÍ MISMO (TIENE
VALORES INDIVIDUALES)
a.- El hombre argentino.
He afirmado repetidamente que el hombre es principio y fin de la comunidad organizada. Es por
ello que nuestro propósito de constituir y consolidar una comunidad nacional no puede eludir una básica y
primaria definición: ¿qué debemos pedirle a nuestro hombre argentino para realizar la inaplazable tarea
que le espera?, ¿sobre qué valores y principios asentará su existencia en orden a realizarse como
ciudadano en un país grande y libre?
No tengo la inmodestia de intentar perfilar un arquetipo eterno e inmutable de argentino; sólo quiero
aproximarme conmovido a algo de lo que todo hombre lleva de permanente como huellas secretas de la
mano de Dios.
Nuestra filosofía justicialista ha insistido en los valores y principios permanentes como fundamento
espiritual insoslayable. En esa medida, admite que el hombre argentino debe encarnar caracteres que
son comunes a todos los hombres que mantengan inconmovible su dignidad.
Requiero del hombre de nuestra tierra lo que debe integrar la esencia de cualquier hombre de bien:
autenticidad, creatividad y responsabilidad. Pero sólo una existencia impregnada de espiritualidad, en
plena posesión de su conciencia moral, puede asumir estos principios, que son el fundamento único de la
más alta libertad humana, sin la cual el hombre pierde su condición de tal.

b.- La comunidad organizada (el hombre, la mujer en comunidad).
En el Modelo Argentino, nuestra sociedad futura debe responder con absoluta plenitud al concepto de
comunidad organizada.
Pero esta organización no puede entenderse como la construcción de una máquina fría, rígidamente
trabada, donde los mecanismos de poder nublen la conciencia del hombre y lo conviertan en un
engranaje despojado y vencido.
El hombre es principio y fin de la comunidad organizada, por lo que no puede haber realización
histórica que avasalle la libertad de su espíritu. No hay organización posible si el hombre es
aniquilado por un aparato externo a su propia existencia.
La comunidad organizada no es, por lo tanto, una comunidad mecanizada donde la conciencia individual
se diluye en una estructura que no puede más que sentir como ajena.
Pero tampoco estoy predicando un desencadenamiento del individualismo como modo de vida, en el que
la competencia feroz transforme al hombre en un lobo para sus semejantes. La solución ideal debe eludir
ambos peligros: un colectivismo asfixiante y un individualismo deshumanizado.
Nuestra comunidad sólo puede realizarse en la medida en que se realice cada uno de los
ciudadanos que la integran.

1.3.- EL HOMBRE-LA MUJER, EL SER HUMANO TIENE UNA FUNCIÓN SOCIAL, (tiene
valores sociales, con un sentido de solidaridad humana)

Verdad 17. – “Como doctrina social, el Justicialismo realiza la justicia social que da a cada
persona su derecho en función social”.

Verdad 1- “Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el
capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social”.

LA FUNCIÓN SOCIAL EN “SOCIOLOGÍA PERONISTA”.
Doctrina y Teoría Social Peronista
La XIII Verdad del Justicialismo Peronista expresa que "Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma.
Por eso el Peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo". Esto quiere
significar que el Peronismo constituye todo un sistema de vida, ya que establece grandes principios de
orientación y normas de conducta, en el orden social, político, y económico, todos los cuales determinan
el sentido en que debe desenvolverse la vida dentro de la comunidad Peronista y el sentimiento que debe
privar en las relaciones que en la misma se llevan a cabo.
Por eso es que la Verdad XIV establece que el «Justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple,
práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista»
La Doctrina Social Peronista está contenida en la Verdad XVII que expresa que «el Justicialismo realiza la
Justicia Social, que da a cada persona su derecho en función social«. La Justicia Social es, por lo tanto,
el principio básico sobre el que se apoyan todos los demás principios que vienen a configurar en conjunto
la Doctrina Social Peronista
La Teoría Social Peronista, por su parte, analizando a la luz del principio fundamental de Justicia Social,
todos los problemas que se dan en la comunidad, va determinando las normas particulares que han de
servir para darles la adecuada solución.
Hasta este momento estamos en el terreno de la concepción, ya que «si nos quedamos en la Doctrina,
somos predicadores; si solamente tenemos la teoría, somos «dilettantes» que decimos todo lo que hay
que hacer, pero no hacemos nada» (Conducción Política)
Pero los problemas sociales deben resolverse actuando, realizando y concretando en la práctica lo que
nos ha hecho sentir la doctrina y nos ha enseñado la teoría, por ello se recurre a las formas de ejecución,
que son los métodos concretos de acción social que echa mano el Peronismo para solucionar en último
término los problemas sociales
En el orden social, como en el político y en el económico, el Peronismo actúa «sobre la realidad
eternamente variable de las circunstancias, pero cada resolución de cada problema está encuadrada
dentro de las normas generales de una teoría y tiene sus fundamentos en la sólida base que son los
principios generales de la Doctrina Justicialista» (1-V-1951)

1.4.- EL HOMBRE-LA MUJER, EL SER HUMANO TIENE VALORES ESPIRITUALES (ES
ARMONÍA DE MATERIA Y ESPÍRITU).

“En la toma de posición respecto de estos problemas fundamentales de la filosofía política (relación
individuo-sociedad, igualdad o desigualdad de los hombres, el carácter de la propiedad y el concepto del
Estado) estará implícito el concepto del hombre que sustenta el movimiento revolucionario.
El Movimiento Justicialista, profundamente humanista y popular, afirma que todos los hombres son
armonía de materia y espíritu, de individualidad y comunidad, por consiguiente, todos son iguales, no
hay clases privilegiadas; existe una sola clase: la de los hombres y mujeres que trabajan”. (Perón,
Filosofía Peronista, Introducción)

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