12 de Julio Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América

VisiónPaís/ julio 12, 2018/ Sin categoría

En memoria del nacimiento de la Teniente Coronel Juana Azurduy de Padilla, por Ley 26.277, el 9 de agosto de 2007, se declaró que se conmemore cada 12 de julio en Argentina el “Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América”

Juana Azurduy, hablaba el castellano, quechua y aymara, se educó en el prestigioso Convento de Santa Teresa de Chuquisaca.  Nació en el cantón de Toroca, que hoy forma parte del municipio de Ravelo, Provincia de Chayanta, Departamento de Potosí y murió en Chuquisaca el 25 de mayo de 1862 (actual Bolivia).

Juana, acompañó a su esposo Manuel Ascencio Padilla en el liderazgo de la de las luchas por la emancipación en el Virreinato del Río de la Plata; estaba impaciente en la reclusión forzada criando a sus hijos. Al igual que muchas otras damas, decidió que su lugar estaba en el frente y se unió al general Belgrano, que la recibió más por cortesía que por pensar que podría ser un aporte en el combate. Se equivocó rotundamente. Juana Azurduy, apoyada en sus Leales, mostró más decisión y entereza que cualquier hombre en el combate, luchando mano a mano contra los realistas y mostrando tanto valor que Belgrano, impresionado, le regaló su sable al momento de nombrarla teniente coronel del ejército republicano.

Lápiz, amor y revolución de Sebastián Giacobino, para revista Caras y Caretas

Después de varias derrotas Belgrano  decidió retirar sus tropas hacia el sur, dejando sin apoyo a Juana y Manuel Padilla, que continuaron batallando solos contra los realistas.

Entonces el matrimonio inició una guerra de guerrillas en contra de los virreinales, a los que combatieron mediante emboscadas en las cercanías de varios pueblos de Alto Perú como Yamparaez, Mojotoro o Tarabuco.

En ese tiempo ocurre la muerte de sus dos hijos varones en manos de los realistas, como venganza de varias derrotas infringidas por el matrimonio.

Manuel cae en un enfrentamiento en un enfrentamiento en la localidad de Laguna y Juana al enterarse y con sus propiedades confiscadas y perseguida por los enemigos, no le quedó otro camino que ampararse en las huestes de Martín de Güemes.

Desesperanzada, se refugió junto a su pequeña y única hija en la región de Salta. Cuando en 1825 se declaró la independencia de Bolivia, la visitó el libertador Simón Bolívar, quien aseguró: “Este país no debiera llamarse Bolivia en mi homenaje, sino Padilla o Azurduy, porque son ellos los que la hicieron libre”.

Nunca le devolvieron los bienes confiscados pero el mariscal Antonio José de Sucre le otorgó una pensión, que le fue quitada en 1857 bajo el gobierno de José María Linares.

Finalmente Juana Azurduy murió en Jujuy indigente el día 25 de mayo de 1862 cuando estaba por cumplir 82 años y fue sepultada  en una fosa común. Sus restos fueron exhumados 100 años después, para ser guardados en un mausoleo que se construyó en su homenaje en la ciudad de Sucre.

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